Pero tienes razón, tendría que perdonarte demasiadas cosas... lo sabes, lo sabemos...
Tendría que perdonarte muchas cosas... pero no puedo perdonarte, porque no hay nada que perdonar... Tengo una gran deuda eso sí, pero con el destino... al cual perdonaré cuando te encuentre...
También debería perdonarte todas aquellas horas y horas hablando, las sonrisas furtivas... los susurros que gritaba el corazón... las mariposas en el estómago, las canciones dedicadas... la luna observando nuestros arranques de locura... a estos dos locos corazones que se han empeñado en no escuchar la razón...
y ahora te pido yo que me perdones, porque la he liado demasiadas veces... porque durante todos estos meses no me he rendido... perdona que te encuentre, perdona que te quiera.
Perdona que no te perdone... porque no encuentro un motivo para perdonar...
P.D.: Perdona que no te perdone porque te quiera.