Hoy necesitaba vaciarme, hoy estaba triste.
Es de esos días rojos del calendario, donde todo se vuelve del revés.
Donde si te quieren parece que duele, de esos días dónde si dicen que quieren abrazarte vas y te echas a llorar.
Es de esos días donde todo se derrumba, donde las personas que en el fondo quieres que estén no aparecen, pero, sin embargo, estás con las adecuadas donde debes.
Hoy todo se ha caído, y yo con ello.
Y a la vez sigo en mi sitio, sigo aquí sin saber ni siquiera cómo escribir qué es lo que siento y porqué siento este vacío.
Hoy sé que se acabará y llegará mañana, y todo esto será una anécdota de tristeza.
Hoy todos me querían feliz a muerte, todo el tiempo con un "felicidades" por simple tontería y la medida de las felicidades la olvidé por el camino hoy.
Que voy sin parar, frenética, con la vida de nuevo del revés.
No sé dónde me he vuelto a perder, quizás simplemente sera el periodo, pero hoy quiero que el día acabe.
Sin embargo, las cosas de mayores me esperan, las obligaciones me esperan al acabar este texto y cuesta.
Hoy estoy triste porque quería estar contenta y no tengo respuestas.
Quizás sea el darte cuenta de lo que echas de menos, de lo que esperas de los demás y te decepcionan.
Puede que sea que te sorprende más quien menos te lo esperas y entonces quieras ser feliz por un rato.
No sé, estoy en standby, quiero salir corriendo de aquí o que me digan: "siéntate conmigo".
A veces pasa, los demás no se lo esperan, a veces te pasa...
Necesitas frenar, escribir que hoy no fuiste feliz y no pasa nada.
Mañana saldrá el sol, pero hoy fue un día de mierda.
lunes, 25 de marzo de 2019
martes, 19 de marzo de 2019
Al filo de la primavera
Al filo de la primavera resurgen las dudas, el calendario de vuelta a cero, ya solo quedan tres estaciones para volver a empezar.
La sangre se altera, mientras nosotros queremos estar felices siempre.
He estado buscando demasiado tiempo, a veces queriendo olvidar y otras queriendo encontrarme.
Pero siempre buscaba alguna boca suicida que creyera en la magia para poder creer en mí.
He vivido en un frenesí de emociones pero echando el freno de mano antes del despegue, no fuera a ser que fallase el vuelo.
Y me volví adicta al café, viviendo la vida entre cafés y pitis que nunca fueron rápidos.
He vivido sin frenos pero de puntillas, no fuera a ser que me enamorara.
Teniendo cada emoción encorsetada bajo la razón, intentando ser siempre mi mejor versión, intentando que no me hicieran daño.
Pero el orgullo duele, nos hace daño. Nos ponemos una coraza para que nadie arañe nuestro orgullo con sus sentimientos, nos ponemos una cuchilla entre los dientes y solo nos encontramos de vez en cuando en un abrazo.
Nos protegemos de los que más queremos, dejamos ir a los que nos dan vértigo... y damos el portazo antes de que esa persona se haya marchado.
¿Por qué cojones pensamos tanto?
No lo sé, vivimos como si la vida y las relaciones fueran una fórmula matemática, un alto rendimiento continuo.
Echamos un polvo a la primera y prometemos la luna, nos olvidamos de que ella seguirá saliendo por las noches.
Nos llenamos el olvido de memoria, de promesas por cumplir que por orgullo tiramos a la basura cada vez que limpiamos la habitación los domingos.
No entiendo nada, mejor dicho, no quiero entender nada.
Nos hemos vuelto controladores aéreos de las flechas que Cupido lanza.
Y nos volvemos adictos al amor por azar, pero si a la primera no recibimos lo que nuestra fórmula pide cambiamos de máquina de azar.
El amor, hoy en día es como un salón de apuestas, si una máquina no te da, le echas a la ruleta.
Y están los que juegan, los que miran, los que no entran....
Y seguimos los soñadores, por algunos bares, creyendo aún en las flechas de cupido... Pero luego llega el domingo y reseteamos el vuelo.
Yo este domingo decidí ser de las que NO juegan, porque de tanto buscar y encontrarme en abrazos, me di cuenta de que la magia no solo la tenía el otro, yo sin más me regalaba...
¿Buscando qué?
No lo sé, pero he decidido buscar ahora dentro de mi alma, de lo que yo esperaba.
El porqué te esperaba.
La sangre se altera, mientras nosotros queremos estar felices siempre.
He estado buscando demasiado tiempo, a veces queriendo olvidar y otras queriendo encontrarme.
Pero siempre buscaba alguna boca suicida que creyera en la magia para poder creer en mí.
He vivido en un frenesí de emociones pero echando el freno de mano antes del despegue, no fuera a ser que fallase el vuelo.
Y me volví adicta al café, viviendo la vida entre cafés y pitis que nunca fueron rápidos.
He vivido sin frenos pero de puntillas, no fuera a ser que me enamorara.
Teniendo cada emoción encorsetada bajo la razón, intentando ser siempre mi mejor versión, intentando que no me hicieran daño.
Pero el orgullo duele, nos hace daño. Nos ponemos una coraza para que nadie arañe nuestro orgullo con sus sentimientos, nos ponemos una cuchilla entre los dientes y solo nos encontramos de vez en cuando en un abrazo.
Nos protegemos de los que más queremos, dejamos ir a los que nos dan vértigo... y damos el portazo antes de que esa persona se haya marchado.
¿Por qué cojones pensamos tanto?
No lo sé, vivimos como si la vida y las relaciones fueran una fórmula matemática, un alto rendimiento continuo.
Echamos un polvo a la primera y prometemos la luna, nos olvidamos de que ella seguirá saliendo por las noches.
Nos llenamos el olvido de memoria, de promesas por cumplir que por orgullo tiramos a la basura cada vez que limpiamos la habitación los domingos.
No entiendo nada, mejor dicho, no quiero entender nada.
Nos hemos vuelto controladores aéreos de las flechas que Cupido lanza.
Y nos volvemos adictos al amor por azar, pero si a la primera no recibimos lo que nuestra fórmula pide cambiamos de máquina de azar.
El amor, hoy en día es como un salón de apuestas, si una máquina no te da, le echas a la ruleta.
Y están los que juegan, los que miran, los que no entran....
Y seguimos los soñadores, por algunos bares, creyendo aún en las flechas de cupido... Pero luego llega el domingo y reseteamos el vuelo.
Yo este domingo decidí ser de las que NO juegan, porque de tanto buscar y encontrarme en abrazos, me di cuenta de que la magia no solo la tenía el otro, yo sin más me regalaba...
¿Buscando qué?
No lo sé, pero he decidido buscar ahora dentro de mi alma, de lo que yo esperaba.
El porqué te esperaba.
martes, 12 de marzo de 2019
Cada día me gustas más
Esa frase me ha vuelto del revés, y yo haciéndome la dura te cuento nuestra historia, como siempre tras cada almante o cada decepción vuelvo a ti.
Vuelvo a ese beso en el que se para el mundo y nosotros no encontramos.
Como la mente se queda totalmente en blanco, como tú vuelves y nada cambia.
Y yo te quiero, claro que te quiero... Y lo sabes, al igual que sé que llegará un día en el que todo esto acabe para siempre...
Y tú vives en mi historia, formas parte de mis secretos, lo que nunca le cuentas a nadie, mi mayor debilidad.
Eso eres para mí, cuando cada vez que te encuentro sé que acabaremos en beso.
Cuando cada vez que llegas a mi vida es para pararme.
Para abrazarme, con esa forma tan tuya que tienes de pegarme a ti, como si fuese a escaparme, dos cuerpos que buscan la manera de fundirse en un abrazo, aprender a besar...
Creo que no entendería una vida sin ti, DG... Eres mi anécdota favorita, aunque a veces crea que te he olvidado, te encuentro y se borran todas las horas del calendario.
Vuelves a parar mis relojes... Y me gustas, me haces olvidar que tengo una vida de ensueño, me conviertes en humana, me llevas a otros cielos, me tocas y me muero.
Y yo ahí sigo, esperando cuando será la última vez que te vea... Con la certeza de que no existe un final.
lunes, 4 de marzo de 2019
Mañana saldrá el sol
Solo sé que mañana saldrá el sol por la mañana, que los días están siendo cambiantes y rudos.
Que a la vez la emoción se nos sale por la boca de las felicidades.
Pero siempre algo nos falla y nos falta.
La ilusión es un caramelo que se acaba agotando o la fábrica quiebra... Algo que no volverás a disfrutar, o quizás que la persona que te regalaba ese caramelo dejó de significar ese dulzor.
La vida sigue vives otras experiencias en forma de otros caramelos, avanzas y todo se vuelve de un tono amarillo melancolía.
No sé muy bien cómo sería el amarillo melancolía, pero si he vuelto a este lugar es porque ya necesitaba volver aquí.
Porque mi espectáculo de pompas gigantes de jabón ha acabado.
Estoy bien; me digo, me aseguro y afirmo.
Estoy bien porque he aprendido a no dejarme margen de error en mi día a día.
Estoy viva porque no me he muerto de pena ni nadie que conozco por ahora lo ha hecho con una decepción amorosa.
Estoy en este continuo de momentos inolvidables sujeta al vuelo de una mariposa que sigue llamándose ilusión.
Cerrando los ojos y apretando el corazón.
Sonriendo de nuevo al día a pesar del daño, a pesar de la decepción.
Porque es mi responsabilidad el estar hecha añicos.
Y no sé, supongo que nos quedamos sin voz cuando no somos capaces de gritar de verdad aquello que sientes.
Supongo que solo queda, de nuevo aceptar la derrota y seguir avanzando.
No era de extrañar que todo cambie de la noche al día, eso ocurre con las estrellas fugaces,
No es nuevo este ciclo.
Soy yo la que siempre dejo ir... y nunca llego a tiempo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Luchar contra la realidad
Estoy a un paso de volverme loca de remate. Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...