lunes, 4 de marzo de 2019

Mañana saldrá el sol


Solo sé que mañana saldrá el sol por la mañana, que los días están siendo cambiantes y rudos.

Que a la vez la emoción se nos sale por la boca de las felicidades.

Pero siempre algo nos falla y nos falta.

La ilusión es un caramelo que se acaba agotando o  la fábrica quiebra...  Algo que no volverás a disfrutar, o quizás que la persona que te regalaba ese caramelo dejó de significar ese dulzor.

La vida sigue vives otras experiencias en forma de otros caramelos, avanzas y todo se vuelve de un tono amarillo melancolía.

No sé muy bien cómo sería el amarillo melancolía, pero si he vuelto a este lugar es porque ya necesitaba volver aquí.

Porque mi espectáculo de pompas gigantes de jabón ha acabado.

Estoy bien; me digo, me aseguro y afirmo.

Estoy bien porque he aprendido a no dejarme margen de error en mi día a día.

Estoy viva porque no me he muerto de pena ni nadie que conozco por ahora lo ha hecho con una decepción amorosa.

Estoy en este continuo de momentos inolvidables sujeta al vuelo de una mariposa que sigue llamándose ilusión.

Cerrando los ojos y apretando el corazón.

Sonriendo de nuevo al día a pesar del daño, a pesar de la decepción.

Porque es mi responsabilidad el estar hecha añicos.

Y no sé, supongo que nos quedamos sin voz cuando no somos capaces de gritar de verdad aquello que sientes.

Supongo que solo queda, de nuevo aceptar la derrota y seguir avanzando.

No era de extrañar que todo cambie de la noche al día, eso ocurre con las estrellas fugaces,

No es nuevo este ciclo.

Soy yo la que siempre dejo ir... y nunca llego a tiempo.

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