martes, 30 de noviembre de 2021
Se me hace tarde en el olvido.
lunes, 1 de noviembre de 2021
Cortar con el corte.
Tengo los sentimientos muy encontrados, siento que pierdo el día, que mi tiempo deja de ser tiempo y estoy en una jaula de oro que no tiene ventanas.
Antes sentía la sangre verde, la esencia de querer vender y atender para darle a otra persona lo que necesitaba, ayudarle a encontrar lo que buscaba. Luego me encontré con uno de los grandes objetivos, quedarme y dejar de estar de paso, quedarme en Moda de chico, era un orgullo y no me importaba ir con el uniforme de un sitio para otro. Luego cambié la americana del corte por la de psicóloga, y la camisa de vendedora por el polo de cajera.
Ha sido un año de muchos cambios, me da miedo aguantar mucho tiempo, me da miedo seguir conformándome con algo que no me va a dar más.
Siento un nudo en el pecho aquí cuando entro, luego se desata a ratos pero a otros el corazón aprieta.
¿Hasta cuándo?
Voy buscando señales que me hagan querer seguir aquí, mi parte responsable me dice que siga, que aún no hay motivos de peso y que quizás quiera irme por capricho.
Pero hay una parte, la parte más débil donde se me empañan los ojos, donde no quiero sentir lo duro de lo que siento dentro, sentirme un pez fuera del agua y a la vez una planta en un tiesto que te quita vida y te toca luchar contra la loza.
Esto lo escribí el 12 de octubre, estamos a 1 del 11 del 21, ya lo tengo claro. Bueno, desde que volví del camino de Santiago lo tenía claro, pero ahora está decidido.
Me da vértigo y tristeza, me da pena ver que no puedo, que no llego. Tener posiblemente el máster los fines de semana hace que sea ahora la oportunidad para dar el salto que hace un año debí haber dado.
Trabajar en el Corte Inglés ha sido uno de los sueños de mi vida, ya no sé qué más puedo esperar ni qué más puede darme.
Es una jaula de oro, vienen tiempos difíciles para la empresa y te necesitamos.
Es una jaula de oro, en efecto. Una jaula que me asfixia, que me ahoga y me apaga.
Una jaula en la que me muero de sed, que tengo que coger impulso y saltar,
ya aparecerá la red.
domingo, 22 de agosto de 2021
¿Un café en septiembre?
Jolín, no te olvido de memoria y ya vuelves.
Se me llena de burbujas el corazón, no sé si acabaré explotando por los ojos.
No sé qué me deparará septiembre, si después del camino te seguiré llevando entre mis ojalás.
Esta historia, que ha sido una aventura.
Que podrías volver y no volver a vernos.
Que podríamos aventurarnos a ser, esta vez con otras prisas y con otra risa.
Ahora que ya creía que no te quería.
Ahora que pareces volver, que no sé si será un café de "Cuentas Pendientes" que no sé si serás recuerdo o bienvenida.
Hoy que casi se me escapa todo el aire y me laten tus cosquillas.
miércoles, 11 de agosto de 2021
Hacía demasiado tiempo que no me decían "te quiero".
sábado, 7 de agosto de 2021
tus dedos en desmontando mis muñecas
lunes, 2 de agosto de 2021
Es la única vez que vamos a ver este pueblo.
No me te hacía entre mis memorias
domingo, 11 de julio de 2021
Esto no es un despedida
Un apretón en el corazón
sábado, 10 de julio de 2021
El código de la despedida
sábado, 26 de junio de 2021
Verte del verbo volver
miércoles, 23 de junio de 2021
Ahora que vuelvo a verte.
jueves, 27 de mayo de 2021
Te echo de menos. ¿Certeza?
sábado, 15 de mayo de 2021
Tu olor que me envuelve.
sábado, 3 de abril de 2021
Puntos cardinales
Dejaste toda mi ciudad llena de tu existencia.
Late tu abrazo en el parpadeo de mi respiración cuando al cerrar los ojos aún es enero y febrero no termina de llegar.
Ya es abril, jolín.
A veces planeamos viajes y te abrazo en la distancia.
Luego no quiero pensar en un después, y te sueño.
Dejaste en mi alma los puntos cardinales de tu abrazo donde a veces me pierdo.
Y camino por lo puntos exactos donde nos cumplimos.
A veces suspiro un ojalá.
Otras tiemblo.
Todavía me estoy inventando tu nombre.
lunes, 8 de marzo de 2021
Verde nublado
Verde nublado en tus ojos y pintado el cielo.
Pararse a mirar, el roce de tus dedos en mi mejilla.
El café, distinto. Las prisas, nosotros que ya no somos los mismos pero somos iguales.
La chica de ayer me mira despeinada, la de hoy pisa el barro con cuidado de no dejar huella.
Ahí estábamos. Los mismos almantes.
Veo los hilos de plata que visitan tu pelo y esas pequeñas arrugas tan hechas de tus gestos.
Los años me suspiran el amor del tiempo.
Tú, tú tantas veces.
Tan tú como siempre.
Tan nosotros como nunca.
El barro sigue fresco, en casa tengo los zapatos sucios y tus ojos en mi alma.
Y el atardecer con los pájaros decorando el silencio.
Tú parando el tiempo con esos ojos verdes nublados, como el cielo.
El sol asomándose a vernos, la belleza de momento eterno.
Vuelves y vuelo, aún sin tocarnos, sin beso y en calma.
Y el cielo queriendo decir algo...
domingo, 7 de febrero de 2021
Andábamos sin buscarnos, para encontrarnos.
viernes, 5 de febrero de 2021
Mi italiano favorito.
miércoles, 27 de enero de 2021
Un paseo...
Ojalá un asesino en serie, como pensaba al principio de conocerte.
Luego te vi, yo llegaba tarde, como siempre a la vida, y tú al lado de las bicicletas: ¿será? Encarna, no dudes, es él. Es alto y guapo, ¿y si me voy ahora que aún no he hablado con él? Mejor hacerme la remolona, miro el móvil y disimulo. Sí, mejor me voy... pero, ¿y si merece la pena?
Lo que no me imaginaba, es que en ese paseo visitaríamos un museo, beberíamos un café horrible y un bourbon, pasearíamos y me cogerías del hombro. Cómo explicar que me sentí tan cómoda... tan yo.
Luego llegó la despedida que se convirtió en encuentro, y de un beso acabamos en dos elevados al infinito.
Si hablamos de metros, como tanto les gustan a los italianos, fue un gran salto.
Eso fue viernes, de viernes saltamos a lunes.
Otro paseo más lento, más íntimo, hablamos de heridas e historias, fuimos quitándonos capas de piel, las ruinas de la ciudad nos miraban con envidia, la luz de la ciudad era diferente y yo tenía a mi lado unos ojos marrones infinitos. Pusimos límites, prometimos no ser amor, pero sí hacerlo. Total... la única certeza de esta coincidencia era que tenía una fecha de caducidad. Luego buscando una azotea nos encontramos y volvimos a tener 16.
Hoy es miércoles, te escribo al llegar a casa. Te escribo con la nueva certeza de que serás parte de mi historia, porque aquí pocas veces saco a la luz los nombres de mis almantes. Yo llegaba con vino pensando que huiríamos un rato de la rutina, sin embargo me devolviste a mí.
Será por la forma de mirar, por la forma de encontrarnos, de escucharnos y de llegar más allá de lo que decimos, será el abrazo piel con piel y quedarme atrapada en tu latido.
Será que estamos vivos, que de un paseo me has hecho saltar a mí misma.
Me recordaste la palabra abrazo, fuerte, enlazados, sin prisa y sin soltar, corazón con corazón. También la palabra caricia, suave y sutil. Finalmente acabamos en la risa.
Como dice Marwan: sé que mi próxima cicatriz llevará tu nombre, por ahora solo puedo darte las gracias, por inspirarme, por cada paseo: por mi ciudad, por nuestra historia, por nuestra alma.
domingo, 24 de enero de 2021
La carta que me escribí esta cuarentena.
Luchar contra la realidad
Estoy a un paso de volverme loca de remate. Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...