martes, 30 de noviembre de 2021

Se me hace tarde en el olvido.

Siento que ya tendría que haberte olvidado, pero luego te deslizas por el frío y me besas en los huesos.

Siento que te olvido a ratos cuando me encuentro y reivindico que no volveré a verte.

Echo de menos tu abrazo infinito, tus hombros sobre los míos.

A veces, al dormir puedo notar cómo pones tu mano en mi cintura.

Luego te pienso en tu vida, en el amor en tu idioma.

Yo te sigo olvidando, tarde.



lunes, 1 de noviembre de 2021

Cortar con el corte.

Tengo los sentimientos muy encontrados, siento que pierdo el día, que mi tiempo deja de ser tiempo y estoy en una jaula de oro que no tiene ventanas. 

Antes sentía la sangre verde, la esencia de querer vender y atender para darle a otra persona lo que necesitaba, ayudarle a encontrar lo que buscaba. Luego me encontré con uno de los grandes objetivos, quedarme y dejar de estar de paso, quedarme en Moda de chico, era un orgullo y no me importaba ir con el uniforme de un sitio para otro. Luego cambié la americana del corte por la de psicóloga, y la camisa de vendedora por el polo de cajera. 

Ha sido un año de muchos cambios, me da miedo aguantar mucho tiempo, me da miedo seguir conformándome con algo que no me va a dar más. 


Siento un nudo en el pecho aquí cuando entro, luego se desata a ratos pero a otros el corazón aprieta. 


¿Hasta cuándo? 

Voy buscando señales que me hagan querer seguir aquí, mi parte responsable me dice que siga, que aún no hay motivos de peso y que quizás quiera irme por capricho. 


Pero hay una parte, la parte más débil donde se me empañan los ojos, donde no quiero sentir lo duro de lo que siento dentro, sentirme un pez fuera del agua y  a la vez una planta en un tiesto que te quita vida y te toca luchar contra la loza.


Esto lo escribí el 12 de octubre, estamos a 1 del 11 del 21, ya lo tengo claro. Bueno, desde que volví del camino de Santiago lo tenía claro, pero ahora está decidido. 


Me da vértigo y tristeza, me da pena ver que no puedo, que no llego. Tener posiblemente el máster los fines de semana hace que sea ahora la oportunidad para dar el salto que hace un año debí haber dado. 


Trabajar en el Corte Inglés ha sido uno de los sueños de mi vida, ya no sé qué más puedo esperar ni qué más puede darme.


Es una jaula de oro, vienen tiempos difíciles para la empresa y te necesitamos. 

Es una jaula de oro, en efecto. Una jaula que me asfixia, que me ahoga y me apaga. 


Una jaula en la que me muero de sed, que tengo que coger impulso y saltar, 


ya aparecerá la red. 


domingo, 22 de agosto de 2021

¿Un café en septiembre?

 Jolín, no te olvido de memoria y ya vuelves. 


Se me llena de burbujas el corazón, no sé si acabaré explotando por los ojos. 


No sé qué me deparará septiembre, si después del camino te seguiré llevando entre mis ojalás. 


Esta historia, que ha sido una aventura. 


Que podrías volver y no volver a vernos. 


Que podríamos aventurarnos a ser, esta vez con otras prisas y con otra risa. 


Ahora que ya creía que no te quería. 


Ahora que pareces volver, que no sé si será un café de "Cuentas Pendientes" que no sé si serás recuerdo o bienvenida. 


Hoy que casi se me escapa todo el aire y me laten tus cosquillas. 



miércoles, 11 de agosto de 2021

Hacía demasiado tiempo que no me decían "te quiero".

Es un te quiero de un italiano, no es mi favorito, pero ayer sentados en el café donde fuimos cuando nos conocimos me coge de las manos, me mira a los ojos y me suelta: te quiero. 

Le miro como cara imposible y atónita y le digo que nunca se dice "te quiero" aquí en España así como así,  yo no me asusto porque sé que para él significa "ti voglio bene" es más un te quiero de amistad, que un "ti amo" eso aquí ni por fundaciones. 


Luego empezamos a reír y me di cuenta de que quizás había exagerado, que no era culpa suya sino de mis miedos. 

Y él lo sabe, me mira con ojos de niño y se preocupa de llevar el pelo demasiado largo para la cita conmigo. 

No entiendo a los italianos y el pelo... Digno de estudio. 


Luego nos reímos, diría que sí, nos queremos un rato y escapamos de la rutina absurda de nuestras vidas. 


Un deliz de la rutina, otra volta de la vida. 

sábado, 7 de agosto de 2021

tus dedos en desmontando mis muñecas

Hoy de golpe he notado unos dedos apretando en el medio de mis muñecas, separando mis huesos haciendo leve círculos, el cubito y el radio. 

Hoy he notado cómo dos manos flexionaban mis manos y luego como una mano desarticulada todo mi antebrazo. 

Luego me he dado cuenta de que era un recuerdo, que a veces te noto en mi brazo derecho cuando me late tu ausencia. 

Hoy que ha que me estaba olvidando de ti hace unas semanas, que me escribiste cuando ya es ayer, que ya no sé si quiero volver a verte. 


Miento, me muero de ganas de verte. Estoy aún despidiéndote de memoria y me late tu idioma en el suspiro de aquel abrazo y torpe despedida.

Hoy te he recordado desmontando mis miedos y abrazando mis dudas, mordiéndome las ganas de llamarte, de escuchar tu voz. 

De besarte sin miedos 
De no tener que olvidarme de ti, de mi. 

De no ponerle fin a esta aventura. 

lunes, 2 de agosto de 2021

Es la única vez que vamos a ver este pueblo.

Un niño de siete años, uno de mis niños favoritos dice con voz serena mientras mira por la ventanilla del coche: "esta es la única vez que vamos a ver este pueblo". 

Me ha dado un pellizco de melancolía mientras en silencio admiro a este chico. ¿Por qué nos olvidamos de vivir? Si a cada instante alguien nos recordase de qué es la última vez que vas a ver algo miraríamos más. 

Abriríamos bien los ojos y el corazón ante la esencia, nos entregaríamos en cuerpo y alma a la vida. 

Yo cuando he visto algo alucinante siempre pensaba: "está aquí, volveré", pero estoy emprezando a darle la razón, a Ale por el "estás aquí, mira bien". 


No me te hacía entre mis memorias

No contaba con tener que olvidarte, pero hoy me duele tu ausencia. 

Será el frío del norte, será que han pasado varios días desde los que no te he conseguido olvidar. 

He vivido, brindado, conocido, besado. He sido, del verbo sentir. 


Pero me he encontrado con el verbo recordarte, a ti. 

Ahora te odio, odio los cambios de futuro y la caducidad de las promesas. Odio tu olor en mi memoria y tu mirada en mi alma. 


Ya lo sé, conozco esta historia y soy experta en el olivo. 

Ya lo sé, tendré que olvidarte como quien renuncia a un sueño.


domingo, 11 de julio de 2021

Esto no es un despedida

Contigo he podido ser yo desde el primer momento, has leído mis pensamientos incluso los que siempre se quedan escondidos entre mis silencios. 

No entiendo de despedidas, tampoco de límites. 

Tengo la certeza de que volveremos a encontrarnos, no sé si con otras prisas o en otros tiempos. 

Sé que por primera vez he podido decirle a alguien que era importante para mí a tiempo, no te estoy hablando de un fin pero sí del sentimiento. 

Que has llegado y me has dejado llena de huellas bonitas, de brindis bonitos y abrazos eternos. 

Has sido una ilusión preciosa y real.  

Me has enseñado a mirar, a hablar claro y a sentirme a mí misma cerca. 

Sin nada que perder, he sentido que en esta aventura ha sido cuando más he ganado. 

Una amistad con una chispa de magia, diría que es el resumen. 

Te debo un baile.

Ha sido un placer, gracias por llegar para quedarte sea una forma o de otra. 

Gracias por dejarme ser yo misma contigo.

Hasta pronto. 

Un apretón en el corazón

Se me estruja el corazón y se deshacen las expectativas. 

Se me disipan las dudas entre tus idas y no venidas. 

Que quizás es otra vez donde yo me quedo con mis silencios y mi verdad. 

Que serás una aventura, a veces pienso que ojalá te hubieses quedado en febrero en una historia de ojalás. 


Que ahora eres una segunda aventura sin posible despedida, que me he sentido perdiendo otra vez entre mis miedos a decir lo que siento. 

Que por enésima vez estoy esperando, y esperar solo te lleva a la inactividad. 


Y ya no sé si esperarte o mandarte a la mierda. 

Ya no sé si es miedo o son excusas. 

Lo que sí sé es lo que está en mí, esta vez. 

sábado, 10 de julio de 2021

El código de la despedida

Me estoy preguntado cuál será el código de nuestra despedida. 

Yo, que llevo una semana llena de fantasmas y dudas. 

Queriéndote a ratos, odiándote por momentos. 

Tengo ganas de desaparecer y por otro lado de no dejar que te vayas. 

Luego noto cómo pesa mi coraza y mi mirada busca esconder mi miedo, mi silencio. 

Casi mañana te vas, por dentro tiemblo. Las mariposas ahora vuelven a ser termitas. 

Yo que ahora no sé si esto va de amor o de juego.

Que no sé hacía qué lado quiero que se gire la moneda. 

Que no quiero que se termine este juego, porque si perdemos te pierdo. Porque no encajas en ninguna lista, porque has llegado para ser un casi todo casi nada. 

Porque las pausas de las prisas y la intensidad en esta lucha por salir ilesos de una historia de amor. 

Ya estás casi lejos, y yo estoy casi rendida.

sábado, 26 de junio de 2021

Verte del verbo volver

Antes de llegar al aeropuerto veo un avión aterrizar, me da un vuelco. Faltan solo 11 minutos para vernos, bueno, mejor dicho 11 minutos para que pises el suelo. 

Llevo un rato dando vueltas, pensando en cómo te saludaría... Me llaman por teléfono, mientras tú sales, y cuando me giro te veo con los brazos abiertos, no me da tiempo a colgar cuando me estás abrazando tan fuerte que parece que vaya a desparecer. 

Me vuelves a abrazar y yo comienzo a abrazarte. ¡Joder! Acaban de recomponerse 4 meses y medio de un plumazo, "demasiado tiempo", "te he echado de menos" ... 

He sentido como cuando te miran como si fueras magia y te tocan para ver que eres real. 

Te he mirado en silencio y he dado las gracias a la suerte o al coraje. He escuchado tu latido, hemos parado el tiempo, nos hemos deshecho y hecho de nuevo. 

Se me llena la voz de colores contigo cerca y me enseñar a mirar, a frenar, a sentir, a entenderme, a vivir fuerte. 

Hoy has vuelto a romper mis esquemas y mis planes, te has colado dentro de mi alma de nuevo. 

"Qué bueno que viniste...", con tu acento, con tus dedos en mi espalda, con mis dedos entre tus dedos, con mis miedos entre tus besos. 

Gracias por todo. 

miércoles, 23 de junio de 2021

Ahora que vuelvo a verte.

No sé si son mariposas o de nuevo las termitas, no sé si mi corazón es de arena y tú estás dejando huella. 

Estoy volviendo a imaginarte, llena de dudas, intentado olvidarte antes de volver a verte. 

Luego escucho tu voz y todo se me olvida, será que la distancia hace que ante el silencio me encuentre en un abismo gigante. 


Sé que el futuro no existe, que improvisaremos el reencuentro. 

Pero me muero de ganas de temblar en tu abrazo, de mirarte a los ojos y confesarte mi mayor certeza: te he echado de menos, pero qué bueno que viniste.

jueves, 27 de mayo de 2021

Te echo de menos. ¿Certeza?

Las palabras si se dicen mucho pierden valor, si no se dicen nunca se caducan. 

¿Qué te diría si tuviera la certeza de que nunca volvería a verte? 

Que te echo de menos desde aquel febrero aún late en mi imaginación y me declaro culpable de la herida que lleva tu nombre, ese nombre que algunos días me invento. 
En en el primer paseo que nos dimos ya supe que serías cicatriz en la piel de mi vida. 

Te lo traduzco: creo que sentí más de permitido en una aventura, más que una amistad en la que nunca fuimos amigos. 

Te lo confirmo: estoy muerta de miedo porque es lo más parecido al amor sin aburrimiento que me he encontrado en mucho tiempo.

La distancia es el peor de los abismos posibles, a veces desearía no volver a verte nunca. Y aquí aparece mi otro miedo, a la decepción, a sentirme tonta y pequeña, a no decir nunca las cosas a tiempo por miedo a los destiempos, mis silencios. 

Es la primera vez que encuentro en mis silencios mis miedos, acabo de abrir otro abismo, el de las palabras el de mis silencios.


No espero volver a verte, no espero nada más de ti, no espero que me abraces nunca ni que me mires con ojos eternos, no espero esperarte ni espero quererte...
Pero te cuelas por mi alma de vez en cuando, y no sé cómo sacarte.

Tampoco sé decirle a la otra yo, a la chica ocupada con la que tuviste un "apuntamento", a la que le brillaban los ojos al verte, a la que le leíste las cicatrices y le abriste la coraza... Que es una tontería, que no puede ser real, que está loca... Y esto que siente son cosas de niños. 

Ojo, no soy una santa, pensaba que en otros cuerpos te olvidaría, con otros hombres, con mis historias de antes, con historias nuevas. He intentado darle carpetazo a tu recuerdo. Pero no ha funcionado, ha sido un desastre. 


Luego me dices que vuelves y me explora el alma, y me encantaría planear contigo otra aventura. 

Luego me hablas de Barcelona hoy, y miro hacia otro lado, pensando en esas aventuras que te esperan porque quizás entre tus planes no está esta historia. 

¿Será que solo es mi historia y no tiene nada de nuestra?

Pero luego un "dime que me echas de menos" me levanta a metro y medio del suelo.

Dime tú, que no lees la verdad en mi mirada. 

No te echo de menos, no. Te echo demasiado, de todo. 


No quiero no volver a verte. 

No quiero tener que olvidarme de ti. 





sábado, 15 de mayo de 2021

Tu olor que me envuelve.

Estoy que no estoy. 

Hoy me recordé recitando penas ante el mundo. 

Yo sonó mi voz muda en el latido del pasado. 

La chica que fui y a veces late, la mujer que soy y me da la espalda. 

Hoy que ya es ayer. 

He revuelto mi presente y me he encontrado con tu llamada. 

Y tu voz me vuelve de colores. 

Y me llega tu olor, tú que estás tan lejos.

Y me llega tu voz... Y me abraza en la distancia. 

Y me vuelve tu olor, me envuelve de memoria. 

Estás aquí y casi creo enloquecer por un instante.

Cuando creo desaparecer...

Y la vida me vuelve hacia ti con todos latidos. 

sábado, 3 de abril de 2021

Puntos cardinales

Dejaste toda mi ciudad llena de tu existencia. 


Late tu abrazo en el parpadeo de mi respiración cuando al cerrar los ojos aún es enero y febrero no termina de llegar. 

Ya es abril, jolín. 


A veces planeamos viajes y te abrazo en la distancia. 

Luego no quiero pensar en un después, y te sueño. 


Dejaste en mi alma los puntos cardinales de tu abrazo donde a veces me pierdo. 


Y camino por lo puntos exactos donde nos cumplimos. 

A veces suspiro un ojalá. 

Otras tiemblo. 


Todavía me estoy inventando tu nombre. 



lunes, 8 de marzo de 2021

Verde nublado

 Verde nublado en tus ojos y pintado el cielo. 

Pararse a mirar, el roce de tus dedos en mi mejilla. 

El café, distinto. Las prisas, nosotros que ya no somos los mismos pero somos iguales. 


La chica de ayer me mira despeinada, la de hoy pisa el barro con cuidado de no dejar huella. 


Ahí estábamos. Los mismos almantes. 


Veo los hilos de plata que visitan tu pelo y esas pequeñas arrugas tan hechas de tus gestos. 

Los años me suspiran el amor del tiempo. 

Tú, tú tantas veces. 


Tan tú como siempre. 


Tan nosotros como nunca. 


El barro sigue fresco, en casa tengo los zapatos sucios y tus ojos en mi alma. 


Y  el atardecer con los pájaros decorando el silencio. 

Tú parando el tiempo con esos ojos verdes nublados, como el cielo.  

El sol asomándose a vernos, la belleza de momento eterno. 


Vuelves y vuelo, aún sin tocarnos, sin beso y en calma. 


Y el cielo queriendo decir algo... 

domingo, 7 de febrero de 2021

Andábamos sin buscarnos, para encontrarnos.

Por un minuto de diferencia hubiese sido otra historia. 

Te llamo, doy unos pasos esperando que contestes, voy a cruzar y la verdad es que estoy pensando que si no me contestas será que estoy haciendo la tonta. 

El chico del otro lado de la calle me mira con ojos contentos. 

Joder, si supieras la frase de Rayuela que aparece en mi mente, Cortázar recita su frase mientras camino hacia ti, me abrazas: "andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos". 

El mundo es muy grande como para coincidir así y no llamarlo destino. 


Es imposible obviar la poesía y el arte de tus maneras. 

Sentir que eres un hogar inolvidable.

Gracias por la aventura, 

ha sido un placer. 






viernes, 5 de febrero de 2021

Mi italiano favorito.

Vale, esto va en serio. Me cumpliste.

Desde los 18 años me imaginaba cómo sería quien me esperase al salir del trabajo. Nunca creí que tú serías tú.  Ha pasado más de una semana y verte es mi rutina preferida, en tus ojos veo esa chispa, en tus brazos soy verdad. 

Ya sé que te echaré de meno, que guardaré el recuerdo para que no se me olvide cómo me abrazas al llegar y el beso de verdad antes de irme. 

Es como si un mar azul intenso me hubiese encontrado y cada vez que te veo las olas me mecen hacia ti. 




miércoles, 27 de enero de 2021

Un paseo...

 Ojalá un asesino en serie, como pensaba al principio de conocerte. 

Luego te vi, yo llegaba tarde, como siempre a la vida, y tú al lado de las bicicletas: ¿será? Encarna, no dudes, es él. Es alto y guapo, ¿y si me voy ahora que aún no he hablado con él?  Mejor hacerme la remolona, miro el móvil y disimulo. Sí, mejor me voy... pero, ¿y si merece la pena? 


Lo que no me imaginaba, es que en ese paseo visitaríamos un museo, beberíamos un café horrible y un bourbon, pasearíamos y me cogerías del hombro. Cómo explicar que me sentí tan cómoda... tan yo. 


Luego llegó la despedida que se convirtió en encuentro, y de un beso acabamos en dos elevados al infinito. 

Si hablamos de metros, como tanto les gustan a los italianos, fue un gran salto. 

Eso fue viernes, de viernes saltamos a lunes. 


Otro paseo más lento, más íntimo, hablamos de heridas e historias, fuimos quitándonos capas de piel, las ruinas de la ciudad nos miraban con envidia, la luz de la ciudad era diferente y yo tenía a mi lado unos ojos marrones infinitos. Pusimos límites, prometimos no ser amor, pero sí hacerlo. Total... la única certeza de esta coincidencia era que tenía una fecha de caducidad. Luego buscando una azotea nos encontramos y volvimos a tener 16. 


Hoy es miércoles, te escribo al llegar a casa. Te escribo con la nueva certeza de que serás parte de mi historia, porque aquí pocas veces saco a la luz los nombres de mis almantes. Yo llegaba con vino pensando que huiríamos un rato de la rutina, sin embargo me devolviste a mí. 

Será por la forma de mirar, por la forma de encontrarnos, de escucharnos y de llegar más allá de lo que decimos, será el abrazo piel con piel y quedarme atrapada en tu latido.

Será que estamos vivos, que de un paseo me has hecho saltar a mí misma. 

Me recordaste la palabra abrazo, fuerte, enlazados, sin prisa y sin soltar, corazón con corazón. También la palabra caricia, suave y sutil. Finalmente acabamos en la risa. 


Como dice Marwan: sé que mi próxima cicatriz llevará tu nombre, por ahora solo puedo darte las gracias, por inspirarme, por cada paseo: por mi ciudad, por nuestra historia, por nuestra alma. 




domingo, 24 de enero de 2021

La carta que me escribí esta cuarentena.

De vez en cuando es necesario parar, parar para ver qué nos pasa qué sentimos, qué está latiendo dentro de nosotros, por qué no avanzamos... o qué, dentro de tanto ruido, no dejamos que salga. 

Esta carta me la escribí en la cuarentena, cuando el agobio del silencio y la rutina de mi mente se volvió en mi contra.

  < El mayor problema que tengo es que desde que empecé la carrera me ha dado miedo fallar en todo lo que hacía, porque cuando lo perdí todo se me olvidó todo lo que yo había conseguido. 

A veces toca vaciarse para poder empezar de nuevo, cuando "el hijo de puta miserable" volvió me di cuenta de que estos años había avanzado mucho sin él, pero también me había llenado de miedos, me malacostumbré a que la gente me reafirmara una y otra vez que todo estaba bien, perfecto y si no era así no valía, siempre había que luchar por la perfección y es más fácil luchar por aquellos lugares donde siempre gano aunque sea en un partido de segundas de mi vida, con la creencia de que no soy suficiente y lo mejor es conformarse con menos. 

Me he valorado en base a lo que me follaban, me besaban o incluso me entendían, cambiaba siempre mi discurso para que encajara con lo que era adecuado.

 No me arrepiento de la vida que he vivido, pero gran parte de ella me la he pasado pensando y buscando si mis sentimientos eran los adecuados o no, porque yo necesitaba en cierto modo para mí que así fuese.

 También me cansé de ser... la de, tú eras... Estoy orgullosa de grandes cosas que hice pero ahora me parecen humo, nunca conseguí ni siquiera tener una letra perfecta, siempre me resignaba a un papel secundario desde que mi papel principal me lo cambiaron por otra. 

 Comienzo a tener arrugas, tengo 22 años y me siento tan dependiente, tan poco válida por mí misma... ni para trabajar, ni para avanzar en las decisiones que también me exijo. Con el TFG me pasa que como sé que me tienen que poner a prueba me paso muchas horas sobre cómo hacer algo dudando de si estará bien o mal, para hacerlo mal. 

Admiro a mucha gente que tiene mucho de mí pero he olvidado. Y cada vez que voy a sentir hasta quemarme doy carpetazo para arder sola. Llevo mucho tiempo huyendo conmigo de mí cuando eso no me permite ni huir ni llegar muy lejos. 

Ya casi he olvidado mis sueños, porque intenté aprender a soñar "LO BUENO": soñar lo que se esperaba de mí, lo que se podía cumplir. He huido tanto de mí misma que me acostumbré a no sentirme, y sentirme a medias era una forma de sobrevivir.

 Con el sexo me he disfrazado y no he dejado a nadie sentirme, pero he estado con muchos cuerpos nunca bien acompañada. He intentado estar en todo para todo y no he sido capaz de estar para los que me necesitaban. He huido de los que me querían haciéndoles sentir como si no fueran nada, lo que me hicieron a mí y me hice creer que era buena cuando a mí también me pesaba el alma.

 No quiero ser una copia barata de mi madre ni las frustraciones de mi padre, aunque los admire y los ame con locura.

 Estoy cansada de llegar tarde también a mi vida por no echarle los huevos y el valor necesario para luchar por mí y aceptarme.

 Llevo cinco años huyendo de mí sin ganas de ser yo, pero buscándome. Me preocupa que cuando sea mayor no tenga nada... que siga siendo un actor secundario de mi vida sin tomar las decisiones adecuadas para ser feliz.

 Me he escondido, me he olvidado, me he negado, me he congelado, me he cambiado por otra que hace mucho no soy. He llegado mal y tarde a mi vida tantas veces que vivo con miedo a fallarlo todo, buscando buenas excusas para maquillar mis grandes miedos y con tanta fobia a vivir que se me olvidaba que yo antes tenía muy claro la vida que quería. 

Odio las cosas de los demás que me hacen sentir vulnerable, lo que me hacía ser verdad pero a la vez lo que más miedo me daba... 

Me he despedido de tantas personas en silencio que he acabado callándome a mí misma demasiadas veces. 

Me echo de menos, estoy cansada de tener miedo de ser yo... 

 QUIERO BRILLAR POR MÍ.

 FIN>

No recuerdo el día exacto que la escribí, fue entre marzo y abril, o quizás después. 

Pero me hizo volver a empezar, conmigo, y gracias a vaciarme para seguir en movimiento vuelvo a encontrarme, acepto lo que duele, mis miedos y mis dudas... y a partir de ahí los cojo de la mano y volvemos a dar pasitos hacia la luz. 

Casi 10 meses después tengo una carrera, escucho lo que siento y mucho de lo que antes dolía ya no duele y los monstruos ahora solo son pensamientos, no muerden, ni me comen. 

No es fácil dejar de ser tu peor enemiga, pero merece la pena abrazarse, hacer las paces y seguir llenando de vida la vida. 

Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...