Todos sabemos que el día del amor es un día comercial, absurdo e insignificante si no nos hacemos el amor todos los días, pero es la excusa perfecta para volver a conectar para volver a querer, para tener intención en cuidar.
Hoy Murcia parece Menorca con la tramontana, con vientos de 90kms/hora arrasando con todo, una vez conocí a un menorquín que me confesó que los vientos de la tramontana vienen a limpiar y llevarse toda la basura emocional que dejan en la isla durante el verano. No paro de acordarme de ese amigo, tenía razón, viene a llevarse lo que ya no necesitamos, viene para llevarse las emociones estancadas de la vida.
Vuelvo a los días tristes, será el duelo, serán las hormonas, será que hace ya 129 días que decidí(mos) dejar de luchar por el amor, y justo un 29, el día que siempre fue nuestro San Valentín todos los meses, hasta cuando nos olvidábamos de que había sido ese día.
Joder, es tan difícil volver, no se puede. Otro San Valentín soltera, me digo, como en toda mi vida, siempre había sido mi día traumático desde que un hijo de P* me regaló "Diario de un putero" un libro para conocer a la que supuestamente era mi antítesis y luego resulta que era un retrato de él. Luego hubo catorces de febrero bonitos, pero muchos, casi todos sola.
Suena de nuevo la canción de "El Prota", me acuerdo una vez un chico que se la dediqué y luego se fue a Las Vegas con la chica con la que se casó, empiezo a conectarlo todo.
Empiezo a estar cada vez más convencida de que elegir el camino incómodo implica pagar el precio de pasar los San Valentines en soledad, con mi familia celebrando el amor como concepto y dándole un nuevo sentido, o brindando con amigas.
Aunque al final del día, siempre hay una punzada de dolor, de vacío, una lágrima que se escapa, un echar de menos, un dudar de mi verdad y mi valor un volver a escribir para soltar el nudo del alma. Porque vaciarse es necesario para volver a crear.
Otro catorce de febrero aquí, recordando que el amor no debe ser comercial ni forzado.
Y duelando los san valentines en casa, parando la rutina.