Recuerdo nuestro primer día, como si fuera ayer... En aquel año impar que tantas veces te encontraba, sin buscarte.
Fuiste mi locura secreta, sin conocerte buscar señales de ti; de quién eras. Cuando me regalaste una gominola (un melón de chicle), cuando en las fiestas de aquel año junto a una barra empezamos a hablar; el volumen de la música nos unía y, como un acto reflejo tu mano en mi cintura...
Cuando conseguí el teléfono de tu casa para intentar encontrar solución a mi nuevo gran problema con el francés... ¿Te cuento un secreto? Nunca llamé a esa chica, no eras tú. Cuando te encontraba a la hora del café... Cuando en mi mundo singular suenan mil alarmas en formas de latidos diferentes. Cuando suena un "no puede ser" que se calla cuando te tengo cerca. Cuando aquella última tarde de este 2014 te vuelvo a encontrar, dos besos, "Feliz Navidad, ¿Cómo van estas fiestas?", por otra de tantas casualidades ahí estoy yo, nerviosa, marchándome a bailar...
Otra barra, otro acercamiento, yo sintiéndome tan pequeña a tu espalda, volvemos a hablar, que si mi pelo, que si íbamos a volver a vernos esta noche, que si me invitabas, que si brindábamos por un 2015... (Aunque nunca te gustaron los impares)...
Sin saber cómo, nada más conocerte sentí ese nerviosismo dentro de mí.
Y luego... Por la noche de esa misma tarde, la misma noche que te estuve buscando sin querer (queriendo) por cada rincón, cuando ya no me esperaba encontrarte apareces a mi lado, un breve saludo, al rato alguien toca mi pelo, tú.
Sin saber cómo empezamos a bailar juntos, a hablar inglés, a decir cosas que no se pueden decir, que no tienen lugar dentro de una discoteca... De pronto me encuentro parada en seco, mirándote a los ojos, sintiendo que mis imaginaciones fueron ciertas... Que para ti tenía sentido. Apareces sin permiso... Y a escuchar tantos secretos de pronto solamente atino a abrazarte fuerte. A cerrar los ojos deseando que nunca acabe ese momento, ese querer parar el mundo e irme contigo... Y ahí seguíamos parados, sin poder hacer nada, sin poder irte... Sabiendo que no podía ser, que tampoco podíamos controlarlo.
Miles de "por qués" nos preguntábamos, promesas que quizás nunca se cumplan, me miras mil veces, me abrazas, me besas mil veces las mejillas, la frente, nos esquivábamos estando tan cerca, de pronto: "para que veas que todo esto te lo digo de verdad", me besas, nos jugamos la boca por una sola vez... Que se repite, el desfase que nos rodea no tiene ni idea de lo que nos acabamos de decir ni de sentir... Yo sigo sin creerme lo que está ocurriendo, me abrazas, me pierdo en un mar de sentimientos y me abrazo fuerte a ti, deseando salir de allí contigo... Poder reírnos juntos... "Te juro que tú no te me escapabas", "tú serías para mí", bromeo con sinceridad... "Dos años, solo te pido dos años", "te buscaré", "volveremos", esto será nuestro... Una noche en la que hemos cumplido nuestros sueños, seguiremos cruzándonos, sintiéndonos tan lejos, con las ganas de querer volver a esa noche... Y sin saber si llegaremos a volver a estar tan cerca alguna vez más.
"Nunca he conocido a nadie tan íntegra, tan madura... Tu edad no va con tu cuerpo... Yo lo sé", "Si no los conociera"...
Mis imposibles y yo, yo y mis imposibles.
No sé si volveremos... Ojalá.
Ojalá decirte de nuevo que desde el primer día que te recuerdo, que quizás fue antes... Que ojalá cruzarme contigo por una calle donde nadie nos conozca... Ojalá encontrarte por alguno de los tantos países a los que viaje... Ojalá, sea un deseo que se cumpla... Ojalá no nos olvidemos.
Nunca me habría esperado todo aquello... Nunca. Algo que solo entendemos tú y yo. Fuimos...
El mundo gira y muchas veces no sabemos en qué sentido lo hace... Nos angustiamos por descubir hacia dónde girar... Como cuando tú bien me dijiste una vez, el truco está en girar con él.
Seguiremos girando... Nos abrazamos pronto.
(Y supongo que algún día lejano podremos querernos.)