Te lo pido asumiendo yo las consecuencias, siendo yo la que se equivoque o la que necesite hacerlo. Te pido que cierres los ojos fuerte y me dejes empezar a caminar de puntillas por tu vida. Como si de amigos se tratase...
Te lo pido siendo yo la que abandone si las circunstancias me obligan a ello. Prometiéndote que no haré mucho ruido. Que tendremos una orquesta sinfónica muda....
Y te pido, sin poder pedirte, que me dejes tu puerta entreabierta. No quiero ni lazos ni cadenas. Ni tampoco quiero promesas que nunca se cumplen.
Te pido que seas, del verbo "TO BE". Que no des un portazo fuerte por pensar en lo que a mí me toca ahora vivir... O lo que tú no estás preparado para sentir.
Te pido ser amigos como cuando en el patio del recreo, después de discutir, o nada más conocernos, surgía esa pregunta de "¿quieres ser mi amigo?".
Te lo pido sabiendo que puede que dure 5 minutos... O mucho más... O quizás 5 segundos. Te pido que te quedes cerca... Que me dejes ser yo mientras tú eres tú eres tú. Te pido que no seas quien debes ser.
Y yo te prometo... Te prometo lo que quieras... Te prometo que seré un tormento, que te sacaré de tus casillas, que seré locura y cariño. Te prometo que seré de verdad y, sobre todo, que seré tu amiga.
Entiendo tus argumentos, respetaré lo que elijas... Pero déjame quedarme, o quédate tú.
De corazón te pido: no me cierres la puerta...
¿Por qué todo esto? ... Pues porque amanecí con sabor a escribir... Porque sí. Porque no es justo... Y porque quiero que te quedes...
Tengo mil argumentos más que darte y siento ser tan cabezota... Pero podemos discutir todo lo que sea mientras seamos amigos ;)
En el fondo, a pesar de los mil hándicaps sé que quieres quedarte.
Y con la mano en el corazón te lo pido: QUÉDATE.
No hay comentarios:
Publicar un comentario