jueves, 30 de noviembre de 2017

Será mejor que pase lo que tenga que pasar...

Tengo los músculos tensos, en guerra. 

La vida de adulto que pasa rápido, la niña dentro de mí que se llena de carcajadas. 

Que conoce a alguien en 12 horas y lo abraza fuerte.  Que tiene tantas puertas que se escapa por las ventanas. 

Esa loca que todavía cree en la navidad y trabaja en ella. 

Los sueños en las pestañas y la sonrisa valiente, todo lo que fue que sigue presente en ella.  

Personas del pasado que vuelven, abrazados a un recuerdo de lo que fue, una esencia que todavía vive en ella pero ahora es diferente. 

La niña que comenzó este blog ha crecido. Ahora es más artista que niña, dibuja con las palabras y vive de historias que aparecen en su cabeza en forma de poesía y canción. 

Atardece ahí fuera, ahora es más valiente, es más selectiva al llorar, pero cuando lo hace llueve en el mundo y el arcoiris es la primavera de su mirada. 

y es feliz, entera; caminando como que vuela... 

Dejándose ser, dejando ir....

lunes, 27 de noviembre de 2017

TARDE

Llegamos tarde la mayoría del tiempo, me pregunto dónde estará todo lo que quedó en el buzón por llegar. 

Las letras emborronadas de lo que dijimos. 

Ahora: queda la impotencia de este presente marchito, en el que vivimos demasiado rápido en un presente asfixiante de cosas por hacer innecesarias. 

Quería decirte muchas cosas, que he escrito mucho que no publiqué. 

Toda la impotencia ante las corazas, la mía, la tuya. La costra que crea el tiempo en la mirada. 

Cataratas de prisas, de días que llegarán lejanos. 

Días en los que ya no te conozco y se vive bien. 

Días en los que de pronto te recuerdo como un espejismos de lo que ya nunca más seré, 

Me pregunto porqué, en qué momento apareció el olvido en nombre de recuerdo. 

Porque en los recuerdos seguimos vivos, ahora solo queda la estela de una estrella fugaz que pasó lenta. 

He perdido, lo sé. Quieres que desaparezca del todo, lo entiendo. 

Me pregunto `porqué fui tan radical al elegir entre el blanco y el negro, cuando la vida es siempre una escala de grises. 

O una escala de azules quizás. 

Tenía miedo, miedo de elegir cara y que saliese cruz. Pero sin embargo perdí la moneda. 

Ya no tengo nada de elegir, solo decirte que me apetece vivir, que no quiero ser tan radical que no me apetece jugar a los rencores ni al olvido. 

Que estoy cansada de este estúpido estilo de vida donde solo vivimos cuando tenemos el control. 

Que no merece la pena guardar cartas bajo la manga, que los ases se convierten en picas a la semana. 

Me he perdido, y no sé muy bien cómo volver. 

Sé que en el fondo de mí nunca quise irme. 

La pelota está en tu tejado; la baraja rota. 

Si quieres jugamos a vivir... sin cartas, con la vida. 

Tú eliges si quieres añadirle más opciones a la despedida o al recuerdo. 

jueves, 23 de noviembre de 2017

De golpe un día decides quererte.

 Llevas toda la semana sin ducharte, te pintas la raya de los ojos con el perfilador de labios por toda la pereza que conlleva en tu propio ser buscar cualquier cosa que no sea un café con canela.

Sin embargo, hoy dejé de esperar al café para empezar a ser persona. De vivir media vida esperando todo lo que queda por llegar.

Hoy he hecho meteoritos con las cartas que no envié y las lancé a la canasta del olvido; lo peor: que acerté. Lo mejor: me sentí libre.

Hoy he decidido dejarme las ojeras en la cama y las sábanas las pesadillas bien hechas.

Hoy me pinté los labios de versos.

Y la mirada de retos.

He llenado mi reloj de arena de sueños y el tiempo ahora corre más ligero.

Le he puesto canela a mis uñas y toque de limón a la piel, que la canela activa y el limón cura.

He llenado mi cuerpo de agua limpia, para activar en mi ser las mareas.

Y he bautizado de olvido las esperas y el dolor de recuerdo.

Y de pronto un día te conviertes en postal... y dejas a un lado todo lo que viviste.

Decides dejar las maletas deshechas y sin bolso que pese... Te marchas a retar al mundo y a volar.




Y  de lo que un día llegaste a ser solo queda el recuerdo de tu nombre.

martes, 21 de noviembre de 2017

Despedida o recuerdo...

No quería que esa postal errante sirviera de despedida o recuerdo...
Desearía que fuese pájaro emigrando siempre al verano.
En busca de atardeceres mágicos y astronautas bajo la Luna.

No quiero una despedida ya que tiemblo,
me falta el aliento y casi muero en este instante.
Muero por poder volver a aquellos momentos donde éramos dueños de la nada y esclavos de vivir.
Me sumo en el silencio a gritos de querer decirte tanto... pero callo.

Callo de miedo a buscarte de nuevo. Caerme entre las estrellas y que me encuentres.
Y muero de vicio de que me propongas un piti de cinco minutos, que siempre acabo proponiendo yo...

No quiero ser despedida ni recuerdo, porque decir "adiós" significa irse lejos... e irse lejos significa olvido.

Ya no quiero aprender a despedirme, quiero vivir.

¿Cómo lo ves?

lunes, 13 de noviembre de 2017

Aristas.

Noto en cada uno de mis nudillos que desde las uñas me salen líneas. Perpendiculares, oblicuas, rectas, tangentes, mediantes y consonantes. Llegan hasta cada resquicio de piel, me recubren como una armadura.

Puntiagudas en cada pliegue.

Soy un cúmulo de aristas, formando el prisma de mi cuerpo. El corazón de mimbre y la mirada fulminante.

Tengo los pies fríos y la respiración lenta.

Vivo rápido cuando beso lento.
Vivo lento cuando aparecen los silencios, esos que pesan y no se marchan.

Es un poco caos y un tanto vida.

Tantas líneas que se enredan puntiagudas, como si fuese una cárcel de miedos hecha mujer.

Como si fuese los cimientos de un edificio reconstruyéndose.

Estoy repleta de aristas, aristas donde antes habían besos. Aristas de silencios ariscos.

Estoy arista.

Arista ante la hipocresía de caminar en círculos creyendo descubrir el mundo.

Artista ante ir a un museo sin respirar su arte.

Arista de despedidas que se niega a aceptar.

Aristas que prefieren de un adiós un "hasta la vida"

Aristas que solo quiero que desaparezcan.

Aristas que rompo con las palabras...

Aristas que se me vuelan te acercas.

martes, 7 de noviembre de 2017

Volvemos a marcharnos

La estúpida idea de viajar como volver me repatea.

Cuando nos vamos, aunque sea a la vuelta de la esquina, pero solos siempre hay algo que se acciona.

El miedo a lo desconocido, el cambio en ti de saberte indefenso.

Nuevas personas o las de siempre que vuelven a cruzarse por tu camino.

Las que no sabes en qué parte del camino dejas atrás.

Cuando nos marchamos no sabemos muy bien cuándo volveremos, quizás nunca. Aunque nuestros pies nos traigan de vuelta.

Porque cuando viajas te despides, te despides de todo lo que dejas en su sitio exacto antes de marcharte, te da cuenta una vez allí de que te sobran cosas que creías imprescindibles; otras, sin embargo, se convierten en más necesarias que nunca.

Viajar es liberarte, es en cierto modo el miedo a ser libre lo que tanto me ata.

El miedo de abrir los ojos.




Las últimas veces que me fui, no hubo despedidas antes de partir: un error.

La próxima vez que lo haga quizás tampoco.

Es este imán causal que tengo ante las extrañas circunstancias. Es esa lejanía que me ahoga, ese vértigo que te da salir de tu zona de confort a vivir.


Viajar no son solo los lugares, son también las personas.

Viajar es crecer, aprender que tendrás que decir adiós antes de llegar y marcharte.

Y volvemos a marcharnos antes de llegar, a empezar a meter despedidas en la maleta... por si no volvemos a ser los mismos cuando volvamos.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Juega


Si quieres vivir el momento
                                       
                                       tienes que jugártelo.

Tengo la lengua en guerra y la boca desatada.

Tengo unos besos por si acaso en tu mirada.

Un silencio que grita con acordes tímidos.

Un frío que arde si me tocas.

Las horas del reloj que se convierten en un instante.

Los besos que no se gastan.

Las risas que parecen ser ocupas de nuestros cuerpos.

Y tiempo, tenemos todo el tiempo del mundo.

Para vivirnos, para guerrear siendo momentos.





















miércoles, 1 de noviembre de 2017

Lo de más.

Tengo entre los dientes un beso de esos que no tienen miedo, que no tiene los mil dobleces que caben en mi sombra.

Tengo en la mirada un secreto que a voces te grita cuando callas.

Tengo entre los brazos unas cosquillas, para encenderte siempre que la piedra falle.

Que si quieres jugamos, la vida. Nos besamos las dudas y arrancamos a mordiscos las despedidas del diccionario.

Si quieres te quiero, a ratos. Sin duda: te odiaré siempre.

Te haría cosquillas hasta reventar tu sonrisa,  con tus latidos de banda sonora.

Y mi cara de tonta intentando ser avestruz.

Que me tienes enfrente, semidesnuda.

Que te tengo delante, tan real.

Presentes.

Que todo lo demás está de más.

Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...