No puedo escribir ninguna historia de lo que nunca volverá a pasar, dejarla aquí como si fuese a ser eterna.
En esta vida en la que tanto amor se escapa por los poros, en la que tantas historias marcaron instantes. En la que hubo un él que pareció ser para siempre, en la que tantos personajes de mi vida fueron plasmando diferentes escenas de películas en mi día a día.
Esta vida en la que tantas veces escribí como si un instante fuese a durar para siempre, en esos para siempre que únicamente duraron un segundo.
No se pueden escribir todas las lágrimas que caerán cuando acaben los créditos de esta historia, que no es tristeza sino recuerdo.
Que me encantaría volver a todas aquellas partes, a todos aquellos instantes. Volver a esa caja de cartón, o a aquella canción que sonaba en la radio cuando me besaron por segunda vez en mi vida, aquel día en la playa donde fuimos eternos, aquella nochevieja donde me prometió la vida.
No puedo volver a escribir todos aquellos parasiempres,
Porque de pronto, un día vuelve la vida a llamar a tu puerta, vuelves a salir volando por la ventana y vuelve a ti La Última Romántica aunque solo sea por culpa de los recuerdos.
Entonces entiendo que no puedo escribir lo que pasará mañana, que lo que sueñe llegará un día en el que me bese los labios. Que no existen sueños grandes ni pequeños, no hay límites.
La vida el único límite que tiene es el tiempo, por eso nos regala flores que vuelven cada primavera, cartas que nunca podrán marchitarse y postales que algún día llegarán a tiempo.
Hemos aprendido a vivir con fecha de caducidad y horario de visita, con todo escrito entre las venas por decir y por aceptar.
Nos creemos dueños de las historias que vivimos y los besos que damos. Sin embargo, todo ello es presente eterno que pinta nuestra alma de colores, parasiempre.
Parasiempres, que no se pueden escribir ni encajar en ningún rompecabezas. Que existen en un instante y ahí se quedan. Aromas, miradas, besos y momentos que estaban escritos en algún lugar del firmamento, indescifrables pero presentes, aquí y ahora.
Para vivirlos,
parasiempre.