Ahora lo tengo claro, los dientes que se encuentran en un beso por casualidad son los que llegan al alma.
No son besos torpes, significa que por un instante hemos vuelto a descubrirnos en un beso como niños, las ganas, el no pensar, el querer que un beso fuera eterno y entrar, moviendo suavemente los labios hasta el final del beso, o principio.
Digo principio, porque cuando se chocan los dientes en esa pequeña conexión de unos instantes algo se acciona, un pequeño duende revolotea en el aire.
Acaricias a la otra persona y ella te atrapa dejándote totalmente libre.
En esos besos en los que se chocan los dientes los relojes dejan de tener sentido, se crea un campo magnético tan fuerte que entramos en una dimensión paralela al mundo de los mortales.
En los besos de esos, los labios se convierten en actores de una historia de palabras, las emociones empiezan a escribirse en la piel, la atmósfera se llena de estrellas fugaces de besarnos las pestañas.
Solamente estoy hablando de un beso, un beso en el dos dientes chocaron.
Y parece una tontería escribir tanto por ese pequeño detalle, pero en los besos de verdad los dientes chocan, porque hemos dejado de medir distancias... como si dos de nuestros átomos hubiesen estado años esperando para encontrarse.
Nuestros labios acogen la eclosión del universo.
Y entonces ocurre que quieres quedarte a vivir en ese beso.
sábado, 23 de febrero de 2019
jueves, 7 de febrero de 2019
Con buenas vistas
Tú, que has llegado sin avisar con tu calma siempre. No quiero ser cincel ni cizalla, no quiero emergencias ni ser grapas en heridas.
Tú que llegas con el atardecer, que un abrazo es la bengala de un naufragio.
Tú, que no sabes si serás calma o huracán.
Tú, que me haces tuya y a la vez libre.
Tú, tan tú en mí.
Podríamos llamarlo causalidad, sincronías o destino.
Podría decirse, suerte.
La verdad es que me importa bien poco el nombre de este incendio, que las chispas se convierten en mariquitas.
Que me importa bien poco el final, que sé que existió un principio y si escribo más puntos suspensivos acabaremos en otras lunas.
Me demostraste que ser rara sí tenía sentido, que no estaba tan loca... Que, a veces, ya estaba escrito.
He decidido dejar aún más espacio entre la poesía y yo.
No nos hemos peleado, sigo siendo la última romántica en mis ratos libres y seguiré apareciendo por aquí de vez en cuando lanzando mis palabras a los silencios. Pero estoy bien, estoy volando a otros cielos desde hace meses. La vida ya no es tan azul y se ha convertido en un color atardecer.
Han pasado lunas que sabían a poco, lunes en los que todo volvía a girar y demasiadas vidas en pocos días.
He vuelto a soñar, a la vez que he vuelto a ser estrella fugaz que pasa cada equis años, no sé. No sé muy bien hacia dónde estoy girando lo que sí sé es que estoy en el lugar correcto, en el momento correcto.
Ha vuelto a aparecer una persona, por la que más de alguna vez sentí. Nos hicimos todo lo que se hacen aquellos que estaban destinados a encontrarse, fuimos postal, bares e incendio. Varias veces, muchos cafés infinitos e intensos, como me gustan.
Este chico me gusta, me gustó siempre... pero como siempre, nunca nada llega en el momento adecuado... y ya no me produce esta frustración de hacía años, esa angustia trascendental de que la vida se acababa.
Ha vuelto a mi vida, la historia volvió a suceder tal y como la dejamos, en un beso.
No tengo miedo, él no me produce miedo. Me abraza y aunque me quedaría a vivir ahí, yo me sigo sintiendo libre.
Es una persona que aparece y las tormentas dejan de tronar, un mar en calma, un sol radiante.
De él, solamente me queman las ganas. Me mira y se despiertan todas las mariposas, me olvido de mis apellidos y es capaz de encontrar la magia en los efectos especiales.
Yo me iría con él a Cualquier Otra Parte, porque parece que las canciones se ponen de acuerdo para sonar si nos encontramos.
Fue un desliz sentimental, aún me sigo resbalando... Pero es que él le está sacando brillo a mi alma sin darse cuenta.
Sonrío más, vivo en el momento.
Quizás sea por eso por lo que soltar las palabras en silencios ahora mismo deja de tener sentido. Cada momento tiene sus palabras, sus caricias, sus miradas.
Él me coge de la mano, encajan se buscan, si fuera por mí le regalaría mi piel porque la cuidaría mejor que yo, si fuera por él sé que sus labios se quedarían a vivir en los míos.
Hace mucho que no tengo prisas, aunque viva pisando el acelerador para no llegar tarde a la vida.
Pero la cuestión es que, a estas alturas, hasta los semáforos en rojo me gustan.
Que me gusta cada vez más la canela porque me recuerda a sus besos, que sus ojos los llevo clavados dentro.
Que no tengo prisas, que prefiero vivir. Y no estoy intentando vender ninguna moto de buena vida.
Claro que voy al máximo, porque si se trata de vivir hay que hacerlo hasta quemarse.
Estoy en el sprint final de mi carrera, soy la mujer imperfecta de la que me encuentro orgullosa de haberme convertido y claro que tengo aún ojos de niña, pero es que los niños a día de hoy son unas de mis pasiones.
Que todo va bien, que solo es un respiro.
Que prefiero de vez en cuando actualizar todo lo que vivo.
Pero por una vez en un largo periodo de tiempo, aunque los gilipollas volviesen, dejaron de tener sentido.
Así que gracias por aparecer, chico de ojos preciosos, hace mucho que formas parte mis lunas.
Estás en mi lista de sueños cumplidos, de pecados compartidos.
Han pasado lunas que sabían a poco, lunes en los que todo volvía a girar y demasiadas vidas en pocos días.
He vuelto a soñar, a la vez que he vuelto a ser estrella fugaz que pasa cada equis años, no sé. No sé muy bien hacia dónde estoy girando lo que sí sé es que estoy en el lugar correcto, en el momento correcto.
Ha vuelto a aparecer una persona, por la que más de alguna vez sentí. Nos hicimos todo lo que se hacen aquellos que estaban destinados a encontrarse, fuimos postal, bares e incendio. Varias veces, muchos cafés infinitos e intensos, como me gustan.
Este chico me gusta, me gustó siempre... pero como siempre, nunca nada llega en el momento adecuado... y ya no me produce esta frustración de hacía años, esa angustia trascendental de que la vida se acababa.
Ha vuelto a mi vida, la historia volvió a suceder tal y como la dejamos, en un beso.
No tengo miedo, él no me produce miedo. Me abraza y aunque me quedaría a vivir ahí, yo me sigo sintiendo libre.
Es una persona que aparece y las tormentas dejan de tronar, un mar en calma, un sol radiante.
De él, solamente me queman las ganas. Me mira y se despiertan todas las mariposas, me olvido de mis apellidos y es capaz de encontrar la magia en los efectos especiales.
Yo me iría con él a Cualquier Otra Parte, porque parece que las canciones se ponen de acuerdo para sonar si nos encontramos.
Fue un desliz sentimental, aún me sigo resbalando... Pero es que él le está sacando brillo a mi alma sin darse cuenta.
Sonrío más, vivo en el momento.
Quizás sea por eso por lo que soltar las palabras en silencios ahora mismo deja de tener sentido. Cada momento tiene sus palabras, sus caricias, sus miradas.
Él me coge de la mano, encajan se buscan, si fuera por mí le regalaría mi piel porque la cuidaría mejor que yo, si fuera por él sé que sus labios se quedarían a vivir en los míos.
Hace mucho que no tengo prisas, aunque viva pisando el acelerador para no llegar tarde a la vida.
Pero la cuestión es que, a estas alturas, hasta los semáforos en rojo me gustan.
Que me gusta cada vez más la canela porque me recuerda a sus besos, que sus ojos los llevo clavados dentro.
Que no tengo prisas, que prefiero vivir. Y no estoy intentando vender ninguna moto de buena vida.
Claro que voy al máximo, porque si se trata de vivir hay que hacerlo hasta quemarse.
Estoy en el sprint final de mi carrera, soy la mujer imperfecta de la que me encuentro orgullosa de haberme convertido y claro que tengo aún ojos de niña, pero es que los niños a día de hoy son unas de mis pasiones.
Que todo va bien, que solo es un respiro.
Que prefiero de vez en cuando actualizar todo lo que vivo.
Pero por una vez en un largo periodo de tiempo, aunque los gilipollas volviesen, dejaron de tener sentido.
Así que gracias por aparecer, chico de ojos preciosos, hace mucho que formas parte mis lunas.
Estás en mi lista de sueños cumplidos, de pecados compartidos.
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Luchar contra la realidad
Estoy a un paso de volverme loca de remate. Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...