jueves, 7 de febrero de 2019

Con buenas vistas

Tú, que has llegado sin avisar con tu calma siempre. No quiero ser cincel ni cizalla, no quiero emergencias ni ser grapas en heridas.

Tú que llegas con el atardecer, que un abrazo es la bengala de un naufragio. 

Tú, que no sabes si serás calma o huracán. 

Tú, que me haces tuya y a la vez libre. 

Tú, tan tú en mí. 

Podríamos llamarlo causalidad, sincronías o destino. 

Podría decirse, suerte. 

La verdad es que me importa bien poco el nombre de este incendio, que las chispas se convierten en mariquitas. 

Que me importa bien poco el final, que sé que existió un principio y si escribo más puntos suspensivos acabaremos en otras lunas. 

Me demostraste que ser rara sí tenía sentido, que no estaba tan loca... Que, a veces, ya estaba escrito. 

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