jueves, 28 de junio de 2018
Lo que soy...
Sin saber muy bien porqué, sin entender del todo cómo llegué a ese punto de no retorno y no avance a la vez.
Ha pasado mucho tiempo, han pasado muchas cosas y a la vez pocas... Aprendí a vivir a medias, pasaron personas por mi vida y antes de dejarlas llegar ya estaba despidiéndome.
Antes era yo la que se quedaba, ahora la que se rinde.
Al más mínimo roce, mi corazón a la vez que se abre se encoge.
Es como si de pronto mi coraza respondiera, una metamorfosis de mujer a cactus...
Una niña risueña que pasa por las vidas sin dejar más huella que el recuerdo...
Pero mi memoria siempre fue caprichosa y cuando dice de recordar, de golpe todo y todos a la vez rondan mi mente... y es ahí cuando toca aparecer de nuevo por aquí.
Cuando siento que estoy a medias, pero me siento en el fondo... muy en el fondo, dormida.
El lobo dentro de mi ser se cansó de luchar contra la jaula en la que lo metí.
Y los quizás comienzan a seducirme...
Hasta que en días como hoy, que he vuelto a aparecer y desnudarme, siento cómo lentamente voy soltando todo lo que me frena... Todos los nudos que siento en la garganta...
Ese suicidio lento que no deja respiro a mis emociones... y voy soltando, con la pluma escribo y aquí me encuentro.
Me siento, noto mis pies cansados, los hombros cargados y el corazón despierto.
Amé, intenté amar lo mejor que supe y sigo aprendiendo cuál es la fórmula mejor de hacerlo.
Amé sin exigir, amé dejando ser parte del viento, sentí tanto, tantas veces, que casi muero en el silencio porque asusté.
Asusté, porque el sentir da miedo.
Me alejé, porque era porque era lo correcto.
Y nadie entiende que el querer que tantas veces he mencionado forma parte de mi ser desde niña, que es lo que me mueve, lo que llevo tatuado en la piel, donde me encuentro.
Nadie entiende que de amar nunca hay que tener miedo.
Y boicoteo mis días tratando de no querer, de no sentir, de olvidar tan rápido como pasan los días. Dejándome ver de pasada, con prisas...
Convenciendo al resto de que lo correcto seguir así, de puntillas.
Pero acaba de plantarse ante mí la vida, podría decir que me ha pillado el toro, pero no, abro los ojos y veo un espejo, soy yo.
Nos hemos sentado a hablar y hemos invertido el tiempo.
Vamos a hacerle frente, jugando esas cartas que estaban guardadas.
Empezando con todo lo que dejé "para luego".
Ayer decían que el Ser Humano tiene dos humores fundamentales, y siempre está en un estado u otro, "amor" y "miedo".
Yo elijo el primero...
miércoles, 27 de junio de 2018
Sé que te vas...
No fue por tu culpa, pero llegaste con fecha de caducidad, llegaste a mi vida con la certeza de que tendrías que irte... ¿y sabes una cosa? Por cobarde no te dejé entrar en mi vida, quería sí, pero también me daba miedo.
Soy tan estúpida, tantas veces... que la mayoría de veces acabo siempre con el "¿qué habría pasado?" entre los labios.
No sé si algún día volveremos a encontrarnos, si de verdad iré... si se quedará todo en la anécdota de lo que nunca llegó a ser.
Quería pedirte disculpas, no es que no quisiera conocerte más, pero me diste miedo, demasiado miedo... porque llevo meses con despedidas y no me gustan. No sé despedirme de las personas que me importa, y vivo con la secreta ilusión de que volveré a verlas pronto (con la secreta certeza de que es más que imposible).
Solo tuvimos tres citas, sin beso de película, sin playa, sin guitarra... y en el fondo siento rabia, no es que no tuviera tiempo, tenía miedo...
Y lo sigo teniendo, quizás llegue un momento, quizás en otra ocasión me encuentres valiente.
Pero encontrarte, fue de lo mejor que me había pasado en los últimos meses, y eso asusta.
Por eso fui cruel, conmigo misma y contigo... Supongo que lo notarías, supongo que de pronto no lo entendías...
Pero no es la primera vez, doy el portazo antes de que entren... Porque así me siento más fuerte.
Y es injusto, de verdad quería conocerte...
Pero no tenía tiempo de encontrar el valor...
Sé que te quedan en mi Murcia pocos días, que fallaron las palabras...
Solo puedo dejar en tus manos mis disculpas, mi verdad y mis miedos...
Y, ojalá, volvamos en otra estación... a vernos.
sábado, 23 de junio de 2018
Creo que lo que me pasa son las hormonas.
No es que todo sea una mierda, no es que las personas que me rodean sean todas malas, ni que tenga mala suerte....
Es que tengo un bicho, que me pica cada 28 días, a veces antes a veces después... Que ese bichito rojo viene y hace que todo me moleste, como una mano invisible, que hace que siempre lo mande todo a la mierda por un día, que explote, que sienta, que grite y que llore... Lo que el resto del mes no hago....
No estoy enferma, sé que no es malo, por eso lo quiero... Me hace ser más mujer y más sincera, aunque a veces me odie en estos días... Y sea una bomba a punto de explotar en cualquier momento.
Lo sé por el deseo y a la vez cansancio que me abruma... Por pensar en todo y no saber nada...
Lo sé por la melancolía, por el dolor, por esas heridas que se abren todas de golpe y la sangre brota como lo hacen las mareas al son de la luna....
Sé que no son fantasmas.... Que mañana me reiré y posiblemente renuncie de estas palabras.
Porque otro yo es el que aparece, desde hace años y no consigo comprenderlo.... Otro yo que me abruma y me colapsa....
Que saca mi ser más visceral en forma de emociones, de impotencia y tal vez rabia...
Que no es tristeza, que simplemente estoy rara, que forma parte de mí....
Que es normal, joder... Soy humana, y también mujer.
El bicho forma parte mí, pero esa parte de la naturaleza no encaja.
Pero tranqui, son las hormonas.... En dos días se me pasa, no pediré disculpas lo advierto, es mi parte de mujer la que manda....
martes, 12 de junio de 2018
Verbos
Esa es la conjugación del momento en el que me hallo desde hace semanas.
Por sentir me viví culpable, me creí vulnerable ante la aceptación del sentimiento en ojos ajenos que quizás no fueron capaz de reconocerme.
Amé y me sentí tan idiota que no fui capaz de aceptar la realidad de mis amantes, del pasado, creyéndolos finitos y acabados, enviándolos todos a una isla que no visitaría nunca jamás.
Pero no es así, no puedo aceptar del todo la realidad que maquillo como verdad con el fin de creerme fuerte.
Hace años aprendí a sentir, llevo años intentando describir cada ápice de vida, aunque se escape la verdad entre las líneas curvas del tiempo que serpentean hasta volver a encontrarme, unas vidas más vieja, pero al fin y al cabo encontrarme.
En esta conjugación de presentes y pasados hay una persona intermitente que nunca fue del todo final, pero tampoco principio. El ya mencionado en alguna ocasión "dios griego" sí, vuelves a estar aquí por cuarta vez, quizás alguna más, pero las cuentas nunca me salieron exactas al ser una i n e x p e r t a del vivir...
Y tú, estimado chico, llevas ya tiempo apareciendo, una cerveza y amistad podría definirnos, quizás también las conversaciones eternas sin relojes que nos cuenten los segundos, o lo lugares inexplorados hasta los que llegamos, aquellos rincones que hicimos nuestros.
Seré breve, no quiero nada contigo, no te asustes, pero lo quiero todo tal cual es, sin nombres y con museos, como una obra a la que visitamos con respeto y curiosidad a la vez.
No sé muy bien a lo que estamos jugando, cuántas horas, días, semanas, meses, años pasarán hasta que volvamos a casualmente encontrarnos....
Quizás sea nunca, quizás mañana... Sin ser nada serlo todo sin relojes que nos cuenten la vida.
Puede que sigamos siendo anécdota, quizás teníamos demasiado cuento...
Desde que me lo dijiste abrí los cajones de mis almantes... siguen vivos, aún puedo sentirlos en mi mente, pero ya no es peculiar, ya no tienen sentido en este continuo... su esencia se fue evaporando con el calor del tiempo...
De algunos casi no los recuerdo apenas, más que fotogramas en blanco y negro... otro hasta olvidé su nombre...
Pero contigo, no es otra cosa sino calma lo que define tu existir en mi vida, a pesar de todas las incertidumbres y las certezas... De un "algo" sin nombre.
Existes, tienes aquí tu hueco... aunque nunca llegases a habitar en ningún cajón.
Me enseñaste la libertad del amor, sin las letras que lo forman, sin llamarlo nunca amor pero con un "aquí sentí" en la mirada.
Del verbo bañar, del presente mirar (en tus ojos).
Luchar contra la realidad
Estoy a un paso de volverme loca de remate. Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...