Supongo que quizás te resulte extraño aparecer por aquí, ahora que queda poco para que te vuelvas a Italia, yo que no di pie a que pasara nada...
No fue por tu culpa, pero llegaste con fecha de caducidad, llegaste a mi vida con la certeza de que tendrías que irte... ¿y sabes una cosa? Por cobarde no te dejé entrar en mi vida, quería sí, pero también me daba miedo.
Soy tan estúpida, tantas veces... que la mayoría de veces acabo siempre con el "¿qué habría pasado?" entre los labios.
No sé si algún día volveremos a encontrarnos, si de verdad iré... si se quedará todo en la anécdota de lo que nunca llegó a ser.
Quería pedirte disculpas, no es que no quisiera conocerte más, pero me diste miedo, demasiado miedo... porque llevo meses con despedidas y no me gustan. No sé despedirme de las personas que me importa, y vivo con la secreta ilusión de que volveré a verlas pronto (con la secreta certeza de que es más que imposible).
Solo tuvimos tres citas, sin beso de película, sin playa, sin guitarra... y en el fondo siento rabia, no es que no tuviera tiempo, tenía miedo...
Y lo sigo teniendo, quizás llegue un momento, quizás en otra ocasión me encuentres valiente.
Pero encontrarte, fue de lo mejor que me había pasado en los últimos meses, y eso asusta.
Por eso fui cruel, conmigo misma y contigo... Supongo que lo notarías, supongo que de pronto no lo entendías...
Pero no es la primera vez, doy el portazo antes de que entren... Porque así me siento más fuerte.
Y es injusto, de verdad quería conocerte...
Pero no tenía tiempo de encontrar el valor...
Sé que te quedan en mi Murcia pocos días, que fallaron las palabras...
Solo puedo dejar en tus manos mis disculpas, mi verdad y mis miedos...
Y, ojalá, volvamos en otra estación... a vernos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario