Hilando del verbo coser, del presente historia, del continuo pasado, del pretérito perfecto simple tan sencillo como amé.
Esa es la conjugación del momento en el que me hallo desde hace semanas.
Por sentir me viví culpable, me creí vulnerable ante la aceptación del sentimiento en ojos ajenos que quizás no fueron capaz de reconocerme.
Amé y me sentí tan idiota que no fui capaz de aceptar la realidad de mis amantes, del pasado, creyéndolos finitos y acabados, enviándolos todos a una isla que no visitaría nunca jamás.
Pero no es así, no puedo aceptar del todo la realidad que maquillo como verdad con el fin de creerme fuerte.
Hace años aprendí a sentir, llevo años intentando describir cada ápice de vida, aunque se escape la verdad entre las líneas curvas del tiempo que serpentean hasta volver a encontrarme, unas vidas más vieja, pero al fin y al cabo encontrarme.
En esta conjugación de presentes y pasados hay una persona intermitente que nunca fue del todo final, pero tampoco principio. El ya mencionado en alguna ocasión "dios griego" sí, vuelves a estar aquí por cuarta vez, quizás alguna más, pero las cuentas nunca me salieron exactas al ser una i n e x p e r t a del vivir...
Y tú, estimado chico, llevas ya tiempo apareciendo, una cerveza y amistad podría definirnos, quizás también las conversaciones eternas sin relojes que nos cuenten los segundos, o lo lugares inexplorados hasta los que llegamos, aquellos rincones que hicimos nuestros.
Seré breve, no quiero nada contigo, no te asustes, pero lo quiero todo tal cual es, sin nombres y con museos, como una obra a la que visitamos con respeto y curiosidad a la vez.
No sé muy bien a lo que estamos jugando, cuántas horas, días, semanas, meses, años pasarán hasta que volvamos a casualmente encontrarnos....
Quizás sea nunca, quizás mañana... Sin ser nada serlo todo sin relojes que nos cuenten la vida.
Puede que sigamos siendo anécdota, quizás teníamos demasiado cuento...
Desde que me lo dijiste abrí los cajones de mis almantes... siguen vivos, aún puedo sentirlos en mi mente, pero ya no es peculiar, ya no tienen sentido en este continuo... su esencia se fue evaporando con el calor del tiempo...
De algunos casi no los recuerdo apenas, más que fotogramas en blanco y negro... otro hasta olvidé su nombre...
Pero contigo, no es otra cosa sino calma lo que define tu existir en mi vida, a pesar de todas las incertidumbres y las certezas... De un "algo" sin nombre.
Existes, tienes aquí tu hueco... aunque nunca llegases a habitar en ningún cajón.
Me enseñaste la libertad del amor, sin las letras que lo forman, sin llamarlo nunca amor pero con un "aquí sentí" en la mirada.
Del verbo bañar, del presente mirar (en tus ojos).
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