No entiendo de despedidas, tampoco de límites.
Tengo la certeza de que volveremos a encontrarnos, no sé si con otras prisas o en otros tiempos.
Sé que por primera vez he podido decirle a alguien que era importante para mí a tiempo, no te estoy hablando de un fin pero sí del sentimiento.
Que has llegado y me has dejado llena de huellas bonitas, de brindis bonitos y abrazos eternos.
Has sido una ilusión preciosa y real.
Me has enseñado a mirar, a hablar claro y a sentirme a mí misma cerca.
Sin nada que perder, he sentido que en esta aventura ha sido cuando más he ganado.
Una amistad con una chispa de magia, diría que es el resumen.
Te debo un baile.
Ha sido un placer, gracias por llegar para quedarte sea una forma o de otra.
Gracias por dejarme ser yo misma contigo.
Hasta pronto.