domingo, 23 de diciembre de 2018

Caballero con puntos suspensivos...

Hola, caballero...

Te escribo por aquí por no escribirte de nuevo, has vuelto, con esa sonrisa que pone del revés el mundo y yo cuento los pasos exactos para tenerte en frente. Pero eso no pasa, doy media vuelta intento ser fuerte evitar ser la niña en la que me convierto cuando estás cerca.

Que la historia no se acaba, que los años pasan y sigues dando la vuelta a mis circunstancias y vuelves como una anécdota a mi vida, otra navidad... Varios años después, ¿serás un espejismo? Uno de los duendecillos de papá Noel que solo  vuelve para hacer magia unas veces al año y desparece...

Ojalá un café con luces navideñas, contigo.

Tienes la excusa de mi pañuelo y yo mucha vida por contarte...

¿Te cumplirás? Quizás ya ni te acuerdes de pasar por aquí, formas parte de mis almantes... Por si no te cumples, feliz Navidad... Ojalá vuelvan a regalarte nieve.

Yo he fotografiado ese instante de tu sonrisa en mi alma, pero siempre fuiste un galán y yo una anécdota con cosas de niña.

Como estas...

domingo, 16 de diciembre de 2018

Dos manos... Chico almarte.

Creo que ya te estoy imaginando... En mis silencios susurro tu nombre, gritan mis ojos un ojalá y te encuentro en esa fina línea que separa una ilusión de un parasiempre.

Que quizás sea lo mismo, que quizás solo seamos el espejismo de un sueño, el reflejo del otro en la mirada.

Pero luego llegas y me haces sentir, me llenas de luz y con la sutilidad de una sonrisa me haces volar, de pronto soy fuegos artificiales...

Y te lo cuento todo, hablo tanto por si fuera la última vez que te viese, con el fin de no ser un espejismo.

Y paseamos sin rumbo, con sentido único a vivir, una calle que podría ser cualquier país en el que seguimos el mismo paso.

Y si no acompaño del brazo me siento extraña, es natural... Como lo es hasta el silencio.

Y el tiempo se nos vuela, se nos escapa, los relojes se paran, ¿será magia?

Vuelvo a ser la niña que se disfraza de mujer dura y fuerte pero que se muere por verte.

Vuelvo a ser una chispa revoltosa en el aire mecida por el tono de tu voz, suspendida en el cielo.

Y te descubro encajando en mi mundo, comprendiendo mis momentos, compmetándome con los tuyos.

Y ahí, en ese abrazo que nunca es el último, en ese beso en la mejilla, en esas canciones en mi coche arreglando el mundo, hablando de nuestros mundos.

Ahí te juro que me quedaría a vivir.

Aunque solo sea un ratito, pero que sean cinco minutos más.

sábado, 1 de diciembre de 2018

¿Por qué yo?

Me pregunto cómo es posible que nunca olvidase tu mirada, cómo reencontrarnos... Cómo me descubriste de nuevo entre tanta gente cuando yo aun era una chica armadura...

Cómo explicar... Que me miras y me haces cosquillas en las mejillas... Que intento evitarte y te metes dentro de mi alma, es como si me mirases desde dentro.

Se me amontonan las palabras, yo que casi había olvidado qué era sentirlo todo en un abrazo eterno...

Sé, que por nuestras circunstancias solo podremos ser un sueño, un juego de niños, pero yo solo quería darte las gracias por la magia, por un día de cine... Y por las miradas que te hacen sentir vivo...
No quiero que pare esto, no quiero que se acabe cada vez que me descubres y me adivinas...

Quiero dejarte así, por siempre en mi mente... Tan vivos, tan reales...
Gracias por poner patas arriba mi vida, pero sobre todo por devolverme una parte de mí que creía perdida...

Despacio, quiero seguir conociéndote...

sábado, 3 de noviembre de 2018

No diremos nada...

"Una mirada no dice nada, y al mismo tiempo lo dice todo... como la lluvia sobre tu cara o el viejo mapa de algún tesoro..."  (Una palabra- Carlos Varela)

Esconder en un silencio la mirada de los años, del tiempo en el que tantas veces nos quisimos.

El secreto de no ser aun siendo todo.

El "te quiero" que se escapa entre los ojos al ser tú espejo de mi mirada.


Una verdad, como que no te quiero no dice nada... o que somos el naufragio de un incendio no tiene sentido si al besarnos volvemos a encender el mundo

Porque si te vas no pasa nada... y parece que no te echo de menos, aunque el peso del último adiós me diga que no sé cuándo ni cómo volveré a encontrarte pero que así será.

Porque no entiendo cómo solo con una mirada éramos capaces de leernos.

Esa magia de hablar en un idioma y luego que el mundo nos gritase otro.

Y porque te miro y te leo todo.

Porque contigo aprendí a reconocerte y a renunciar...

No necesito tenerte, no sé aún a veces ni siquiera si algún día podría decirte quédate.

Pero estás. sin horarios, sin calendarios, sin prisas...

Y cada vez que volvemos parece que alguien grite por la calle: silencio, eres feliz.

O quizás sean los minutos del momento de antes de volver a verte, esos en los que puede que quizás esta fuese a ser una siguiente vez en la que no encontrarte... pero acabas apareciendo, y apareces con sonrisa, calma y vuelves a traer el mar a mi vida.

Porque quizás nunca seas, pero eres el arte de mis días... Somos los protagonistas de alguna de esas historias que solo existen en las grandes pantallas...

No entiendo nuestra ecuación.

No entiendo cómo seguimos dos extraños que comparten una complicidad infinita.

Porque sé que esta parte de mí sigue viva gracias a ti, aunque nunca tuve el valor de aceptarte...

Aunque salga corriendo a pesar de que quiera quedarme...

A pesar de que de ti quiera todos los besos de más, y siempre te pida el (pen-)último...

Porque escribimos cada vez que estamos juntos una historia de amor... ya sea bajo la lluvia, en un museo, con tres cafés, viendo una película para niños en el cine...

Porque apareces y desparecen los días de la semana y los relojes de mi vida...

Explícame cuándo comencé a soñar despierta todo esto... cómo a pesar de todos los caminos del mundo por los que paseo siempre acabo echando el freno de mano en tu calle...

Que aún no sé el porqué de mirarte y creer en ti.

Que no puedo ni quiero matarte de mi vida, porque de mí me gustan hasta estas dudas, la incertidumbre y la certeza de que existes.

Porque me das sentido sin darte cuenta, porque me conoces y sé que del todo nunca quieres marcharte... o eso me me enseñaste en tu idioma, aquel tan nuestro.

Pero nos dejábamos llevar por la vida excepto en decir de querernos.

Sé que yo pisé el freno primero... y a pesar de no desaparecernos, después nunca llegábamos a tiempo.


"Pero creo en ti, del verbo crear..." contra todas las mareas... a pesar de todos los silencios que siempre fueron nuestros.

De mis dudas y tus certezas, de tus incertidumbres y mis leyes.

Pero a fin de cuentas... sin centrarnos en los números si algún día se nos gastasen los besos... yo te los borro de los labios las veces que hagan falta para siempre volver.

A pesar de las eternidades que podamos vivir antes de volver a encontrarnos...

No tengo prisas ahora que sé que existes.

Porque por mucho que siempre planeemos siempre acabamos volando.

"I know you are ... .... ..."




DG 16/10/2018

P.D. Yo también tengo miedo, ¿no ves? Necesito días para meditar si esta locura tiene sentido, si me arrepentiré... si desapareceré, si cambiaré de opinión... Si no me/te encuentro... si el valor me falla...

Pero como dice una buena amiga "what if" never happens, así que dejaré los ¿Y si...? Para unos días.










sábado, 20 de octubre de 2018

Esquinazo al amor.

Ahora lo entiendo, he aprendido a ser gato y ratón.

O a ser plato y tajada.

O a ser perro del hortelano.

Quizás sea que soy del todo y la vez de la nada.

Que nada me vale ni nada me salva.

Que tengo argumentos para la guerra pero experta en trincheras.

Que puedo decirte que me da igual mancharme de barro si es contigo, pero luego me sacudo los pies antes de entrar...

Que te digo que me encanta bailar descalza pero solo si es en casa, que si digo de cruzar el semáforo tiene que estar en verte...

Pero luego tuerzo la esquina para frenar en el café de enfrente.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Galicia...

Llevo meses bloqueada, como si me faltase una parte de mí. Estoy serena, aprendí a despedirme...

Aprendí que el amor que te encuentra ya sea en Galicia o mi hogar siempre vuela.

No soy dueña del viento que me roza ni del sexo, la pasión y las lágrimas ajenas que corrían por mi cuello.

Soy mujer fácil de encontrar pero difícil de poseer.

Porque de tanto como perdí cada vez soy más mía.

Ya no está la ilusión desmedida, ni el corazón latiendo a mil hasta en las sienes.

Me decepcionaron y me dolieron tantas veces que ahora solo necesito tiempo.

Dejar a un lado lo que sucedió en Galicia y reinventarme.

Guardar el recuerdo para que no digan que fue un farol... Y seguir...

Caminando hacia delante, porque por muchos que me sientan pocos me encuentran...

Que sé dónde está cads lugar, pero me olvidé de cómo volver, a ser ess niñs ilusa llena de magia y efectos especiales.

Estoy viva, estoy bien.

Pero nada es singular... Siento el poder de la magia pero ya no me traspasa...

Ojalá alguien que no conozca mis trucos, que no se quede con el incendio de la piel.

Que estoy hasta las tracas de grilletes y realidad.

Que no hay más emoción que el sabor amargo de una despedida en un dulce beso que ojalá fuera eterno.

Ya no puedo creer...

Solo crecer... Y últimamente eso es lo que intento.

Me siento libre, pero me falto en los versos.

No entiendo nada, y me digo entre dientes que solo fue un beso.

martes, 14 de agosto de 2018

Un soplo de viento...

Son muchos años, quizás demasiada vida. Quizás siempre estuviste o simplemente quizás nunca supimos vernos.

Hoy tras una estrella fugaz apareciste, sabía que te encontraría y no sé si fue por la estrella o por el beso que te debía... Solo sé que te seguiría besando.

Que quizás volvamos a chocarnos de frente diciendo que fuimos unos idiotas años después... O quizás sigamos coleccionando anécdotas para nuestros nietos, solo sé que de alguna forma siempre te quise, a destiempo pero sin dejar de hacerlo...

Y claro que estoy perdida, pero apareciste... Y eso es lo que cuenta.

Aquel chico que forma parte de mi vida desde que tengo uso de memoria...

Y al final solo importa los que se quedan, y tú que recuerdo una vez cuando te regalé el cuento de mi maldición, hoy te escribo con el cariño de todas las veces que nos quisimos y la certeza de ese beso al que volveremos...

Gracias por hacerme sentir viva de nuevo...

Aunque solo vuelva a ser un momento.

lunes, 30 de julio de 2018

Pequeña asfixia

Así es, un único instante, sin oxígeno que nos salve. 

Un instante, en el que de pronto todo se para. 

Un nudo en la garganta, otro en el alma...

Pequeña asfixia, el pasado aprieta. 

Luego abres los ojos y acto seguido una bocanada de aire de salva. 

Estás bien, solo fue un recuerdo. 

Fantasmas que aparecen de vez en cuando para temblarte. 

Arte del presente que toma la figura de una metáfora. 

Tú, que ya no existes. 

Yo, que ya me vuelo. 

miércoles, 25 de julio de 2018

tristeza

Cómo explicar una tristeza de la que lo único que sabes es que es de color azul.

Tristeza que viene con el enfado de estar triste, de no saber su nombre... tristeza.

Tristeza de los días que pasan demasiado rápido y sin sentido.

Tristeza de no sentirme dueña de mi tiempo, de mi momento.

Triste, es lo único que sé que estoy.

Un nudo en la garganta demasiado fuerte que acaba por hacer saltar mis lágrimas cada cinco minutos.

Todas las lágrimas que en los últimos meses no solté.

Triste por los veranos que no fueron.

Por las personas que no estuvieron, por los días que no serán.


Estoy triste y no me permito estarlo... por eso acabo aún más triste...


Porque por mocho que lo intente no sé explicar el porqué ni encontrar los motivos que lo avalen.

Estoy que ni siquiera me siento en mí, como si fuera una extraña que solo necesita dormir.

Ni siquiera comer, dormir y dormir... hasta que llegue un nuevo día.


Dormir hasta desaparecer.



Lo único que siento de mí es esa parte azul, azul intensa como el mar, como la tristeza.


Hoy solo veo colores azules. mis sábanas, mis vaqueros, mis uñas, mi bolso, mis ceniceros, mis pañuelos... mi piel.


No me molesta que de pronto mi mundo se haya convertido en una escala es azules...

Tarde o temprano tenía que llegar un día, saldrá el sol, como siempre sale... y yo seguiré azul aunque mi mundo vuelva a ser de colores y con carmín sea capaz de disfrazarlo.


Estoy bien, simplemente es un día azul...


Abrazo esa tristeza.... me convierto en azul y desaparezco...



martes, 24 de julio de 2018

Cíclica

Un ciclón de mujer, fuerte a la vez que temporal, del calor al frío en un instante, del todo a la nada en cinco minutos.

Pasan los días, los meses y con ellos me lleno de cambios, me lleno de vida, me vacío y vuelvo a sucumbir en la rutina.

En los últimos meses aprendí a protegerme, a no dejar que entren, aprendí a dejar ir antes de tiempo... y me olvidé de cómo se invitaba a un trago de vida como si de cerveza se tratase.

Aprendí a crecer, tomar decisiones de adultos... la comodidad.


Aprendí a quedarme quieta, serena... sin temblar.

Ya solo tiemblo los domingos, cuando recuerdo.

Y a veces algún martes, cuando me encuentran...


He aprendido el nombre de las emociones y olvidado el color de sus ojos.

Creo que lo de los abrazos que curan se quedaron en es vida que ya no tiene sentido.

A veces el tiempo vuela, otras me atrapa...

Me pasan malas cosas, desconecto del mundo y siento que realmente no hay nada que me conecte a él.

Quiero esta sola, me gusta sentirme sola...


La soledad es un arma de doble filo... es cómoda pero a veces asfixia.

Hoy me descubrí temblando, un encuentro casual con aquel chico con el que fuimos estrellas de una noche.

"idiota" me digo.

No tiembles "me grito".

"estúpida" si sientes vértigo vete a tierra firme.


Quién me iba a decir que yo, que fui amante de los precipicios, hoy les tenga pánico.


Me he hecho mayor, ya no tienen sentido mis amantes.

Ya no tiene sentido una romántica hablando de esencias...

Estoy enfadada, crecer realmente es una mierda.

Disfrutamos el amor en forma de sexo, y por miedo al amor dejamos al sexo en polvos pasajeros.

Prometiéndonos que no repetiremos,

Jurando, por amor... que es la única manera de mantenernos vivos.

Así sobrevivimos, sí, que no vivir....



Así estamos a salvo
¿Seguro que esto es vida?

viernes, 13 de julio de 2018

Ricordare

Dicen que cuando recuerdas vuelves a pasar por el corazón, estas últimas semanas he recordado.

Te he recordado, a ti que no volverás a ser ni tener nombre de hortaliza, a ti qué cogiste un vuelo y quien sabe cuando volveré a verte, a ti qué hicimos nuestra Sevilla, a ti que me llenaste de mar, a ti que la palabra volver significa viajar, a ti que proclamamos la república en tu sofá...

Tú en cada atisbo donde sentí.

Tú en mis recuerdos, volviendo a pasar cada vez lento por mi corazón..   Tú que hueles a miedo, a primavera, a poesía, a estrellas, a verano, a incendio, a sábanas limpias, a ambientador de manzana en tu coche... Tú que vuelves a pasar por mi alma y me curas, y te cojo de la mano y paseamos por donde alguna vez amé.

Estas semanas te he recordado, has vivido conmigo, has aparecido en mis sueño, te volví a querer...

Pero también al recordar aprendí mejor a despedirme, de ti... Que siempre fuiste causa del detenimiento de todos los relojes... Cambiando el correr de los segundos por el nuestro.

Tú, que apareces aquí un tanto difuso, un tanto certeza.

Hoy recordé que amé... Llevo semanas coleccionando el querer en forma de cromos de los días que ya fueron.

Recordarte es el bálsamo para que no duela, para que no me descubra nunca jamás débil ante tu mirada....

Te recuerdo y se me pasa... Es como si te quisiera un trocito menos, como si de amar nunca hubiésemos perdido nada a pesar de los naufragios....

Y formas parte de mi cielo, aunque algún día vuelvas a ser lo mismo aunque diferente....

Y yo, salvajemente libre te recuerdo, te quise siendo tú (todos ellos).

domingo, 1 de julio de 2018

Primera amiga...

Han pasado ya varios años. Hoy me nombras te "tu primera amiga" del lugar donde habito y tú formas parte.

En nada volverás a volar y cada vez no sé porqué una extraña sensación hace que me cueste más despedirme...

Sin embargo, siempre vuelves.

Yo te recuerdo y tú me escribes en el mismo momento.

Arreglamos el mundo y entre nuestros caos y prisas aparece la calma.

No, esto no es una poesia ni un texto que rime y con arte.

Esto es, algo que hasta me cuesta expresar.... Algo que sentí una vez, algo que cada vez que nos encontramos siento que va a más....

Y cada vez que vuelves, me viajas por el mundo, me llevas a otros países a otros sabores, a otras vidas.... Cada vez que vuelves, parece que no haya pasado el tiempo, pero echando cuentas los años no perdonan.

Y siempre acabamos a carcajadas, hablando sin prisas y contándonoslo...

Y me preguntas por el amor, y el amor está en pausa... Y te devuelvo la pregunta y quieres arrancar de nuevo tu motor...

Y tenemos relojes diferentes, llevamos ritmos distintos, pero el tiempo si es con un café parece que no entiende de diferencias.

Es todo lo que nos une y a la vez una energía que abruma...

Creo que es la primera vez que te escribo, torpe y bruta... Estoy comenzando a reconocerte...

Cuando algo me dentro de mí me dice que cada vez nos cuesta más despedirnos....

Pero volverás... Y un nuevo brindis nos estará esperando, lleno de viajes, aventuras y locuras...

De trozos del mundo que vamos coleccionando para contárnoslos.

Gracias por tanto, por esa manera de mirar, por la calma y por ese chute de vida que me das...

"to'es ponerse"...

Y estoy segura de que volveremos a vernos antes de lo que imaginamos.

jueves, 28 de junio de 2018

Lo que soy...

Últimamente me he encontrado en stand by.

Sin saber muy bien porqué, sin entender del todo cómo llegué a ese punto de no retorno y no avance a la vez.

Ha pasado mucho tiempo, han pasado muchas cosas y a la vez pocas... Aprendí a vivir a medias, pasaron personas por mi vida y antes de dejarlas llegar ya estaba despidiéndome.

Antes era yo la que se quedaba, ahora la que se rinde.

Al más mínimo roce, mi corazón a la vez que se abre se encoge.

Es como si de pronto mi coraza respondiera, una metamorfosis de mujer a cactus...

Una niña risueña que pasa por las vidas sin dejar más huella que el recuerdo...

Pero mi memoria siempre fue caprichosa y cuando dice de recordar, de golpe todo y todos a la vez rondan mi mente... y es ahí cuando toca aparecer de nuevo por aquí.

Cuando siento que estoy a medias, pero me siento en el fondo... muy en el fondo, dormida.

El lobo dentro de mi ser se cansó de luchar contra la jaula en la que lo metí.

Y los quizás comienzan a seducirme...

Hasta que en días como hoy, que he vuelto a aparecer y desnudarme, siento cómo lentamente voy soltando todo lo que me frena... Todos los nudos que siento en la garganta...


Ese suicidio lento que no deja respiro a mis emociones... y voy soltando, con la pluma escribo y aquí me encuentro.

Me siento, noto mis pies cansados, los hombros cargados y el corazón despierto.

Amé, intenté amar lo mejor que supe y sigo aprendiendo cuál es la fórmula mejor de hacerlo.

Amé sin exigir, amé dejando ser parte del viento, sentí tanto, tantas veces, que casi muero en el silencio porque asusté.

Asusté, porque el sentir da miedo.

Me alejé, porque era porque era lo correcto.

Y nadie entiende que el querer que tantas veces he mencionado forma parte de mi ser desde niña, que es lo que me mueve, lo que llevo tatuado en la piel, donde me encuentro.

Nadie entiende que de amar nunca hay que tener miedo.



Y boicoteo mis días tratando de no querer, de no sentir, de olvidar tan rápido como pasan los días. Dejándome ver de pasada, con prisas...

Convenciendo al resto de que lo correcto seguir así, de puntillas.


Pero acaba de plantarse ante mí la vida, podría decir que me ha pillado el toro, pero no, abro los ojos y veo un espejo, soy yo.

Nos hemos sentado a hablar y hemos invertido el tiempo.

Vamos a hacerle frente,  jugando esas cartas que estaban guardadas.

Empezando con todo lo que dejé "para luego".

Ayer decían que el Ser Humano tiene dos humores fundamentales, y siempre está en un estado u otro,  "amor" y "miedo".

Yo elijo el primero...


miércoles, 27 de junio de 2018

Sé que te vas...

Supongo que quizás te resulte extraño aparecer por aquí, ahora que queda poco para que te vuelvas a Italia, yo que no di pie a que pasara nada...

No fue por tu culpa, pero llegaste con fecha de caducidad, llegaste a mi vida con la certeza de que tendrías que irte... ¿y sabes una cosa? Por cobarde no te dejé entrar en mi vida, quería sí, pero también me daba miedo.


Soy tan estúpida, tantas veces... que la mayoría de veces acabo siempre con el "¿qué habría pasado?" entre los labios.

No sé si algún día volveremos a encontrarnos, si de verdad iré... si se quedará todo en la anécdota de lo que nunca llegó a ser.

Quería pedirte disculpas, no es que no quisiera conocerte más, pero me diste miedo, demasiado miedo... porque llevo meses con despedidas y no me gustan. No sé despedirme de las personas que me importa, y vivo con la secreta ilusión de que volveré a verlas pronto (con la secreta certeza de que es más que imposible).

Solo tuvimos tres citas, sin beso de película, sin playa, sin guitarra... y en el fondo siento rabia, no es que no tuviera tiempo, tenía miedo...

Y lo sigo teniendo, quizás llegue un momento, quizás en otra ocasión me encuentres valiente.

Pero encontrarte, fue de lo mejor que me había pasado en los últimos meses, y eso asusta.

Por eso fui cruel, conmigo misma y contigo... Supongo que lo notarías, supongo que de pronto no lo entendías...

Pero no es la primera vez, doy el portazo antes de que entren... Porque así me siento más fuerte.

Y es injusto, de verdad quería conocerte...

Pero no tenía tiempo de encontrar el valor...

Sé que te quedan en mi Murcia pocos días, que fallaron las palabras...

Solo puedo dejar en tus manos mis disculpas, mi verdad y mis miedos...

Y, ojalá, volvamos en otra estación... a vernos.

sábado, 23 de junio de 2018

Creo que lo que me pasa son las hormonas.

No es que todo sea una mierda, no es que las personas que me rodean sean todas malas, ni que tenga mala suerte....

Es que tengo un bicho, que me pica cada 28 días, a veces antes a veces después... Que ese bichito rojo viene y hace que todo me moleste, como una mano invisible, que hace que siempre lo mande todo a la mierda por un día, que explote, que sienta, que grite y que llore... Lo que el resto del mes no hago....

No estoy enferma, sé que no es malo, por eso lo quiero... Me hace ser más mujer y más sincera, aunque a veces me odie en estos días... Y sea una bomba a punto de explotar en cualquier momento.

Lo sé por el deseo y a la vez cansancio que me abruma... Por pensar en todo y no saber nada...

Lo sé por la melancolía, por el dolor, por esas heridas que se abren todas de golpe y la sangre brota como lo hacen las mareas al son de la luna....

Sé que no son  fantasmas.... Que mañana me reiré y posiblemente renuncie de estas palabras.

Porque otro yo es el que aparece, desde hace años y no consigo comprenderlo.... Otro yo que me abruma y me colapsa....

Que saca mi ser más visceral en forma de emociones, de impotencia y tal vez rabia...

Que no es tristeza, que simplemente estoy rara, que forma parte de mí....

Que es normal, joder... Soy humana, y también mujer.

El bicho forma parte mí,   pero esa parte de la naturaleza no encaja.

Pero tranqui, son las hormonas.... En dos días se me pasa, no pediré disculpas lo advierto, es mi parte de mujer la que manda....

martes, 12 de junio de 2018

Verbos

Hilando del verbo coser, del presente historia, del continuo pasado, del pretérito perfecto simple tan sencillo como amé.

Esa es la conjugación del momento en el que me hallo desde hace semanas.

Por sentir me viví culpable, me creí vulnerable ante la aceptación del sentimiento en ojos ajenos que quizás no fueron capaz de reconocerme.

Amé y me sentí tan idiota que no fui capaz de aceptar la realidad de mis amantes, del pasado, creyéndolos finitos y acabados, enviándolos todos a una isla que no visitaría nunca  jamás.

Pero no es así, no puedo aceptar del todo la realidad que maquillo como verdad con el fin de creerme fuerte.

Hace años aprendí a sentir, llevo años intentando describir cada ápice de vida, aunque se escape la verdad entre las líneas curvas del tiempo que serpentean hasta volver a encontrarme, unas vidas más vieja, pero al fin y al cabo encontrarme.


En esta conjugación de presentes y pasados hay una persona intermitente que nunca fue del todo final, pero tampoco principio. El ya mencionado en alguna ocasión "dios griego" sí, vuelves a estar aquí por cuarta vez, quizás alguna más, pero las cuentas nunca me salieron exactas al ser una   i n e x p e r t a    del vivir...


Y tú, estimado chico, llevas ya tiempo apareciendo, una cerveza y amistad podría definirnos, quizás también las conversaciones eternas sin relojes que nos cuenten los segundos, o lo lugares inexplorados hasta los que llegamos, aquellos rincones que hicimos nuestros.

Seré breve, no quiero nada contigo, no te asustes, pero lo quiero todo tal cual es, sin nombres y con museos, como una obra a la que visitamos con respeto y curiosidad a la vez.

No sé muy bien a lo que estamos jugando, cuántas horas, días, semanas, meses, años pasarán hasta que volvamos a casualmente encontrarnos....

Quizás sea nunca, quizás mañana... Sin ser nada serlo todo sin relojes que nos cuenten la vida.

Puede que sigamos siendo anécdota, quizás teníamos demasiado cuento...

Desde que me lo dijiste abrí los cajones de mis almantes... siguen vivos, aún puedo sentirlos en mi mente, pero ya no es peculiar, ya no tienen sentido en este continuo... su esencia se fue evaporando con el calor del tiempo...

De algunos casi no los recuerdo apenas, más que fotogramas en blanco y negro... otro hasta olvidé su nombre...

Pero contigo, no es otra cosa sino calma lo que define tu existir en mi vida, a pesar de todas las incertidumbres y las certezas... De un "algo" sin nombre.

Existes, tienes aquí tu hueco... aunque nunca llegases a habitar en ningún cajón.

Me enseñaste la libertad del amor, sin las letras que lo forman, sin llamarlo nunca amor pero con un "aquí sentí" en la mirada.

Del verbo bañar, del presente mirar (en tus ojos).



miércoles, 30 de mayo de 2018

Se ha hecho invierno en mi verano

Ha llegado con prisas el verano, algo me dice que no estoy preparada para dejarlo que entre. 

Es pleno verano: alguna nube dibuja este cielo lleno de estrellas. 

Y yo estoy aquí temblando. Mientras llaman a mi puerta y me escondo con la excusa de una agenda demasiado apretada y una vida que se pasa de adulta. 

Y yo aquí, me siento en el borde del precipicio de mis silencios soltando lo que me niego a soltar incluso cuando tengo la posibilidad de ser libre. 

Y yo aquí, pulsando fuerte estas teclas, que son lo único que me queda de este vacío de palabras. De este cielo que pinto con los recuerdos. 

Y yo aquí, quieta y efímera... siento a la vez como si los sentimientos se hubiesen convertido en arrugas... 

Y AQUÍ ESTOY, la anécdota del instante que recuerdas a destiempo. 

Los trozos que nunca pensaste que tenías se vuelven en tu contra, todos de golpe... cuando te encuentras con una mirada que quiere abrazarte... 

y tú, como una niña asustada, juegas al escondite del corazón... No vaya a ser que lo encuentren y luego vuelvan a decirte no pasó nada, que ninguno dijo que sentir era un riesgo. 

domingo, 27 de mayo de 2018

ANTINOVIOS

Si fuera la Rae nos definiría como:

"ANTINOVIOS: dos personas que viven la vida al máximo, unidas para exprimir cada instante como si fuera el último. Érase de esas personas que parecen pareja pero obviando el sentimiento de amor romántico y pasional. Transgrediendo la emoción hasta en la sencillez de un piti, lleno de música y poesía, en un coche mientras pasan estrellas fugaces, o explorando el mundo sin otro mapa que no sea la mirada. "

Somos amigos, pero no sin más... Desde el principio hemos sido la "pesadilla indocional" del otro, esas ganas de matarnos, esa aceptación infinita que para mí significa la amistad.

Durante los últimos tiempos hemos estado ahí, a cinco minutos de distancia en cada momento aunque estuviésemos en la otra punta.

Esas llamadas, esos pitis que nunca duraron cinco minutos, esas veces que nos rompieron y nosotros fuimos poniendo las piezas de cada uno en el sitio que les correspondía...

Las veces que nos escapamos a cualquier lugar ya fuera a la playa, a la montaña, a hacer fotos o a tomarnos un café... 

Eso que decidimos un día diciendo "ya que no vamos a ser novios nunca, seamos antinovios" al final se ha convertido en una aventura increíble, de seguir siendo amigos a pesar de todo, pero con la emoción que nos caracteriza de hacer única esta vida.

Hoy me toca aprender a despedirme... Como tantas veces he escrito, ya que mi talón de aquiles es el que se va... No me imagino mi paracaídas a 9.000 km de distancia.... Ni siquiera creo que los pitis vuelvan a saber igual...

Pero toca volar, crecer... Es tu turno, tu momento. Y yo, aquí queda escrito que no desapareceré... Que la vida es un cigarro que no se debe apagar.. Y si tengo que enviarte fuego por correo, ya me inventaré la manera de que llegue.

Que has sido y serás para mí una de las mejores antihistorias de mi vida, con el anticine, con esa peculiar manera que tenemos de querernos sin tocarnos. 

Explicar qué es un "Antinovio" es complicado, es como la palabra gringoringuinga.... Eres capaz de imaginarla incluso, de darle significado, puedes imaginarla... Pero al fin y al cabo es ponerle nombre a lo que desde dentro de ti crees y creas....

Y nosotros hemos creado esta antihistoria... Siendo lo que nunca seremos, pero siendo más que nunca.

Gracias por todas la veces que me has conducido a tantos momentos increíbles, todas las veces que nos hemos rehecho, haciendo de lo cotidiano algo increíble.

Te toca volar... Y yo, orgullosa de ti, espero seguir viviendo esa parte de tu aventura en forma de historia que continúa en la distancia....

La vida es reinventarse... Y yo cojo el cielo entre mis manos y escribo "antidistacia" como prólogo de la segunda parte de esta historia.

Te quiero, es un hecho.

Te echaré de menos, sin duda... "Pero ni un año es mucho tiempo.. Ni casi 9.000 kilometros son suficientes."

Gracias por tanto como trajiste a mi mundo. Por todo lo que me enseñas, pero sobre todo por todo lo que nos espera...

"Prepárate, en cinco minutos estoy en tu puerta".

sábado, 19 de mayo de 2018

Gatos que se pelean

Ahora mismo, dos gatos se están peleando en la calle. Mientras nosotros miramos en silencio las discontinuidades del momento.

Paralelos en vida y en caminos, sin rumbo fijo ni sosiego para poder mirarnos a la cara.

Maullamos a alguna luna incandescente que nos ha dado la espalda por tener tanta prisa, tantas lunas.

Vivimos como gatos, que  duermen en los parques donde nosotros, una vez, nos creímos eternos.

Alguien grita en la puerta de ese bar donde alguna vez cruzábamos vida, parecen felices... Pero están ebrios del momento sin importarles realmente la trasciendencia de los hechos, que hoy se miran, que mañana se habrán olvidado.

Y aquí estoy, con el freno de mano echado ante tanto ruido vacío de palabras... Sin llegar a recordar el día que vendimos la cobardía por un penique...

Y aquí estoy, un tanto perdida dentro de mis adentros, que algo me dice que tiene sentido... Que no todo puede ser real....

Que aún quedan algunos de los que no se han rendido, comienza la revolución en este momento...

Los gatos se enlazan, los del bar han comenzado a hablar serenos sobre sus motivos....

Y yo he arrancado el motor de nuevo, el semáforo está en verde... Puedo pisar de nuevo el acelerador de los sentimientos... Tengo el seguro a todo riesgo, seguro que en el taller, si me rompo, tienen repuesto.

Vamos allá.

lunes, 14 de mayo de 2018

Besos con permiso

"Puede que llegue un día en el que mis besos sean con permiso y sin perdón."

Nos llenamos de otras personas sin pedir permiso, sin dar explicaciones damos y nos entregamos, y está bien...

Pero cuando te entregas, el perdón se olvida cuando lo has conseguido todo, cuando te has llenado de otra persona ya no merece la pena dejar cinco minutos para ni siquiera decir "oye, contigo sentí". 

Nadie admite casi nunca que siente. Parece que nos avergonzamos de que algo nuevo crezca dentro y nos haga sentir vulnerables, desaparecemos como si fuésemos fantasmas. 

Y tenemos la excusa de protegernos con el "se daba por hecho, porque no dije lo contrario". 

Vivimos mucho, pero bien es cierto que no dejamos de llenarnos de vacío. 

Sostenemos entre nuestras manos un trozo de ser y luego preferimos lanzarlo a un precipicio llamado Olvido, obviando que esas personas ahí sintieron, que los dos dos fuimos partícipes de la emoción que nos hizo presos por un instante del momento. 

Bautizamos a las personas con otros nombres, con el fin de que su verdadero nunca exista en nuestras vidas y nos creemos fugaces como las estrellas con la certeza de que, como mucho, solo una persona pudo vernos, uno de los dos.

Nos hemos robado los besos que ya no nos quedan, disfrazamos de verdad la mentira de la certeza que te dice desde dentro que no todo lo que crees es cierto.

Y nos creemos invulnerables a los sentimientos bajo corazas de frialdad y argumentos que se desmienten con la mirada, y está bien.

Es lo que nos toca vivir en este momento y no podemos hacer nada para remediarlo, aceptar la realidad de la decisión candente de fuego frío que nos congela.

Aceptar, que hemos decido vivir a medias, que el miedo es nuestro mejor sayo y nos maquillamos de valientes.

Pero con la emoción el maquillaje se corre, y asoman las verdades como la carcajada de la cosquilla, esa que te encuentra de golpe y te hace sentir vivo.

Vivimos así, y está bien.

Somos nosotros los que lo hemos decidido, pero yo ya me cansé del juego de los besos esos que te encuentran y te desbaratan la vida.

Ahora: los besos con permiso y sin perdón.

No inoportunes mi esencia con tus miedos.

No pidas perdón a mis sentimientos con mentiras.

Ya no creo que esa decisión tomada fuera la acertada; estamos sintiendo.

Esta es mi certeza: aquí siento. ¿Y tú?

Una sonrisa para ti, que no serás

Tengo una sonrisa, una sonrisa hacia la persona a la que una vez hace meses amé.

Esa persona que te cruzas por la calle, en un instante de prisas, de pronto únicamente sonríes, te sonríe y algo en tu corazón te dice: "aquí amaste".

Amaste a una persona a la que tuviste que dejar ir porque los trenes nunca pasaban a tiempo, esa persona que siempre reconocerás como una debilidad, como una parte de ti, pase lo que pase, aunque pasen los mismos años que nos separan.

Esa sonrisa secreta que esconde el amor, el puro, el de la felicidad de haber amado sin remordimientos. La aceptación de que no era el momento, de que no hay dolor ni remordimiento desde aquel momento en el que aseguraste "aquí amé".

Y señalas apuntando al momento, como si fuéramos eternos a cada instante. Una reliquia de la vida que delatan nuestras miradas, de sabernos cómplices de un amor que existió pero nunca llegó a ser.

Hay personas a las que amas, sin más. Amas, sin pretender retenerlas nunca a tu lado, pero eso sí, aunque sea como un recuerdo: amarás para siempre.


miércoles, 18 de abril de 2018

Chicas pañuelo.

Al final tenían razón los viejos sabios que nos guían: NO LO DES TODO EN EL PRIMER MOMENTO.

Yo, que fui la que siempre se entregó sin pensarlo, pensando que esta vez sería la última y la diferente, vuelvo al inicio de lo difícil.

De no volver a dar más, de no darlo todo a la primera.

Después de mil recaídas en la misma historia, de hacerlo todo por si nunca más vuelve a suceder ese momento. En días como hoy aparece el atisbo de la certeza de que cada vez te apetece volver a dar menos.

Las chicas revolucionarias nos volvimos chicas pañuelo, que lo mismo acaba el semen en tus muslos, que su lágrima en tu camiseta.

Que lo mismo eres la que da el abrazo de auxilio, como las palabras acertadas necesarias.

Igual puede que solo seas el juego de la emoción de su rutina, o el imposible eterno que siempre recordará.

Pero de alguna manera siempre serás lo que la otra persona necesita, el pañuelo de emergencia que encuentras cuando más necesitas.

Estoy cansada de ser la chica pañuelo,  supongo que quizás ha pasado demasiado tiempo y demasiadas personas que grabaron el nombre en mi tela.

Quizás simplemente es mejor que las chicas pañuelo renueven la revolución hacia su cuerpo, su vida, sus deseos.

Anteponer el YO al ÉL, anteponer tu propia vida a seguir siendo pañuelo de otras vidas.

Y dejar el pañuelo para luego... aunque solo sea para cuando tú ya no seas una emergencia.

Duele pensar que quizás el problema no radique en el "todos son iguales" sino más bien en "chicas pañuelo" desorientadas.

lunes, 16 de abril de 2018

LATE...

Noto cómo el latir traspasa su pecho, trepa por mi palma directo a mi respiración.

Siento la calidez abrazando mi cuerpo, el miedo que dice: FRENA...

Siento la cercanía de la confianza plena y la aceptación infinita.

Aparece el terror a que todo lo que suceda sea una catástrofe...

Pero ocurre todo lo contrario, el silencio de caricias habladas es roto por el beso.

Ese típico beso que nunca sabes como dar, pero que tienes la certeza de que lo acabarás dando.

Ese temblor cuando pasa todo de golpe...

Esa complicidad que solo existe algunas veces en la vida, esa carcajada limpia y compartida.

Esa intensidad plena, ese sentimiento de pertenencia a un lugar que tiene forma de persona.


Personas que por muchos años que pasen siempre serán hogar y caricia...

Que nunca desaparecieron las brasas del incendio de cuando éramos niños.

Ese anti-olvido férreo que nos recorre, a pesar de habernos creído invisibles y olvidados.

Gracias por seguir formando parte de mi vida, mis silencios y mis secretos...

Gracias por esa dulzura... por esa pasión, por todos los miedos.

Gracias por esa forma que tenemos de hacernos eternos...

A pesar de todas las veces que no supe quedarme, de las otras que no tuvimos más remedio que alejarnos, pero siempre volvíamos al mismo punto donde nos habíamos quedado.

Primero la mano... años después de nuevo la mano... Luego el beso, meses después el beso entero....


Y así seguiremos coleccionando secretos, secretos que dan vida a estos silencios.

Silencios que yo acabo de romper en este momento, en forma de metáfora...

Para intentar explicar el renovado pero a la vez viejo sentimiento...

De esa amistad infinita, que ambos conocemos.

Que sucedió, que no me arrepiento.


P.D. No te lo creas mucho, que nos conocemos...

lunes, 9 de abril de 2018

Has hecho bien, niña

Acabas de dar varios portazos de golpe, niña.

No te asustes, llevabas tiempo esperando que llegase ese momento.

Has cerrado las puertas sin hacer ruido, sin espasmos ni gilipolleces que ni tú te lo crees.

Lo has hecho en silencio, dejando a quien decidió marchar lejos.

Por quienes siempre dejabas la puerta abierta por si decidían volver... ya está bien, niña.

Lo has hecho bien...

Ahora cambia la contraseña de la caja fuerte, cambia ese conjunto de coordenadas estúpidas que le diste a todos los almantes del pasado...

Ahora una vez cambiada la contraseña, deja que entre la luz por la ventana y escucha cómo los pájaros te cantan.

Lo estás haciendo bien...

Has acabado cansada de que tu casa se llenase de polvo por si volvían aquellos del abandono, los de los silencios y los desaparecidos sin razón alguna....

Quizás algo hiciste mal al ser un entresijo de ideas que se entrelazan unas con otras y luego acaban en carcajada.

Quizás tuviste tú la culpa de todo lo que pasó, y puede que esa sea la verdad.

Pero sabes una cosa, ¡al carajo!

Les estás haciendo un favor, tanto a ellos como a ti... que por mucho que digas que te han salido arrugas en el corazón, sólo tienes 20 años y muchos viajes por delante... muchas miradas que encontrar.

Así que, niña... Ahora puedes respirar tranquila, que has ganado.

Has ganado perdiendo la incertidumbre, has ganado al levantarte mucha más estatura de la que tenías.

Has ganado vida, una vida entera... y una llave.

Y mil puertas... todas ellas tuyas, todas enteras.

Lo has hecho bien, ñiña.

Ya estaba bien de tonterías.


Has abierto los ojos, las estrellas brillan.

Ultimísima despedida.

Ha pasado tanto tiempo, que te miro a los ojos y no hay nada que se remueva aquellos polos opuestos magnéticos.

Lo siento, no te puedo mentir a pesar de que lo intente.

 Esto estaba acabado desde mucho antes de empezar, fue un juego roto por saber desde el principio el final de la batalla. Sin opciones de revancha.

La decepción pesa más que la despedida, la huida dice mucho más de ti que de mí.

Tuve un sentimiento limpio algo sincero que quizás sólo te di a ratos, entre esa eterna burocracia de cosas por hacer sin hacer nada.

La decepción duele más que la huida.

Y esta vez tras mucho tiempo removiendo el adiós entre los dientes te digo la verdad. y es que todo fue un juego de egos de gigantes, con corazones pequeños escondiéndose en las sombras, metidos en la guantera del coche.


Y esta vez ya te lo digo, llega un día en el que es la última... a la vez que llega una primera.

No fue para tanto, me digo desde el principio.

No se merecía tanto, me digo otra vez.


Y así de simple vuelve a acabarse otro cuento, el del erizo y la tortuga. Un cuento que nunca tendrá más sentido que el de las hojas que serán amarillentas al amanecer mañana en este blog.

Adiós.

La imaginación algunas veces nos mata, y así fue esta vez.


domingo, 8 de abril de 2018

El dedo que apunta a un beso.

Ha vuelto a pasar, un dedo que apunta a un beso... Hace años que no pasaba, la última vez que ocurrió fue mi dedo, fue el que señalaba.

Pero esta vez no, esta vez fue otro dedo, una señal para mí. Dos besos, dos dedos. Estúpidos adolescentes que han vuelto.

Joder.

Me pongo nerviosa, me convierto en azul y desaparezco.

Me han encontrado, han encontrado a que aquella niña que enseñaba con los dedos los lugares donde se escondía un beso.

El beso de Wendy...

La chica que prefiere desaparecer a Nunca Jamás antes de que un guerrero, la encuentre.

Porque frente a él no controla, es capaz de girarla sin darse cuenta y le encuentra las cosquillas de la mente sin avisar.

Y en secreto espera que vuelva a ocurrir... Pero en silencio mantiene que está prohibida esa señal.

Es como decir... Voy a entrar en tu alma...

Es como por un momento desear que el fuego arrase con todo antes de que el dedo apunte al beso.

Antes de que nos volvamos a encontrar en destinos que creíamos equivocados.

En el momento concreto y carcajada perfecta.

martes, 27 de marzo de 2018

Se le llenaron los ojos de agua.

No sé muy bien qué le pasó, de golpe amaneció y se le llenaron los ojos de agua.
Todo lo que nunca fue todos los almantes del cementerio la visitaron la noche anterior y se enredaron con sus sábanas.

Tenía los ojos salados, al despertar, momificados los lagrimales como si fuera más fácil quedarse a ahí metida con el dolor y el pasado enredándose con sus sueños.

No sé porqué se me llenaron los ojos de agua, porqué al escribir sigue brotando agua de mí como si mis ojos fuesen manantiales.

Quizás sea que ayer escuché una frase que me vino directa: seré la amante que tendrán antes de que encuentren a otra para casarse. Seré esa anécdota que ninguno olvidará, y yo seguiré guardándolos a todos en mi Isla de los Almantes.

Cada personaje con su historia y mis dudas, a los que abandoné y los que me abandonaron. Así funciona el amor a veces se te va y otras te viene. A veces decides jugar y otras escondes la baraja donde nadie nunca más la encuentre.

No sé en qué punto me encuentro, me siento que me ahogo, siento que me falta el aire aunque me encuentre en libertad. No encuentro oxígeno que me alimente y me sacie en este instante. Me estoy volviendo azul de la asfixia que siento y no saber cómo libertarme.

No sé dónde estoy, no puedo identificar qué es lo que me ahora. Sé que tiemblan por dentro mis venas, como si tuviera un duende pataleando dentro de mi pecho.


Quiero borrarme, con una goma de borrar  gigante, borrarme de estos momentos y de este sentimiento.

Necesito una goma, desaparecer en mí y encontrar el verdadero silencio.

Que este juego de naipes desaparezca de una vez y de mí no quede nada.

Pero no sé dónde encontrar una goma que borre humanos y su rastro, que no quede ni siquiera el recuerdo de la magia.

Borrarlo todo de una vez....

Que solo quede en algún lugar de la historia oral la fábula de la chica que tenía los ojos de loca.

Nada más, borrarlo todo... hasta la tristeza.

domingo, 25 de marzo de 2018

Sevilla

Sevilla fue bonita, hubo amor como solo ocurre con poetas.

Existió la magia y despedidas corazón con corazón.

Tocó crecer aprendiendo a despedirnos y llenándonos la mochila de sueños a los que nunca abandonar.

He vuelvo a mi rincón secreto, he vuelto a mis personas con mis alas en su sitio.

Y no consigo olvidar, creí que ya todo se habría acabado.

Pero aún tengo todas las postales en la maleta para entregarlas ojos a corazón.

He vuelto entera y llena de ganas de vivir.

No sé cómo explicar todo lo que me conquistó Sevilla, me traje un trocito de ella con sus poesías, su lluvia y su arte. Con la secreta esperanza de algún día volver a encontrar esa magia en esos abrazos que daban vida.

Me llevo un tatuaje de Sevilla en la mirada.

Pero he vuelto a mi sitio, y hay emociones que por mucho que intente borrarlas, desde el principio estaban dentro.

Cuando
Olvidas
Líneas
Inefables...

     Siempre volvemos a los lugares donde fuimos felices.

martes, 13 de marzo de 2018

Qué tengo...

¿Qué tengo dentro?

Un lobo que a veces grita, a veces llora y otras ruge.
Un lobo amansado con el tiempo, sutil mirada feroz que a veces muerde.

¿Qué tengo dentro?

Aúlla dentro de mí un ser desde hace niña. Me araña las vísceras porque hace meses que lo olvidé.

Un lobo, que ya no dejo que nadie lo acaricie ni lo bese... Se ha vuelto solitario y únicamente mira a través de mis ojos al mundo que nadie entiende.

Estoy aquí, serena y un tanto obstusa. Me pregunto porqué mi lobo llora.

Sigue llorando las noches e intenta besar a la Luna. Pero no entiende porqué está encerrado en una jaula de huesos y piel.

No entiende nada, no entiende el lenguaje de los humanos que cada vez hablan más pero dicen menos.


El lobo no entiende qué pasó con su libertad y salvajismo, no comprende cuándo lo perdió todo y se vio sumido en la obscuridad dentro de mi cuerpo.

A veces, cuando ando callada escucho sus latidos y me revuelve las vísceras, no quiere hacerme daño, quiere decirme algo...

 Pero yo no sé comprenderle...

domingo, 11 de marzo de 2018

Temporal

La chica temporal, cada vez menos chica y cada vez más temporal.

Me mece el viento, lo mismo lluevo que trueno y a los minutos resurjo como un arcoiris.

La tristeza de la soledad bajo la lluvia, en las noches de estrellas me subo al cielo con ellas con el fin de mimetizarme entre la nada.

Cuando aparece el sol me vuelvo fotosintética y permanezco callada intentando llenarme de toda la luz que por la noche me falta.

Me he vuelto un ser de soledades, me desnudo y desnudo un cuerpo que ya no es el mío pero vivo en él.

Me desconozco y me coso a la piel todas las palabras que ya no pronuncio.

Tengo agua en los ojos, a veces, y no sé porqué.

Sonrío como una amapola que sabe que cada vez falta menos para que llegue la primavera...

Y cada vez habito más en este silencio hasta que termine por devorarme.

Cada vez me quedan menos palabras que añadir al ruido de los días que pasan lentos.

Y huyo persiguiendo el arcoiris, con la secreta esperanza de que el viento me vuele de una vez,
y tengan sentido estas alas enmohecidas con todo lo que tengo que hacer...

Y pierdo el tiempo,
y a veces bailo.

He aprendido a estar sola: yo que nunca creí que pudiera llegar a acostumbrarme a la oscuridad de la soledad, pero he encontrado un agujerito, una grieta en este caparazón por la que entran rayos de luz...

Llegará un día en el que amanezca libélula, por ahora solo soy parte del temporal...

...E f í m e r a...

Difícil de prever cómo amaneceré mañana.

martes, 6 de marzo de 2018

Tiempo líquido...

El tiempo fluctúa líquido, con las prisas con lo que nada se queda...

Vivimos como si fuésemos agua, con prisas... con la certeza de que nada permanecerá cuando amanezcamos mañana.

Vivimos líquidos... nos convertimos en el agua de la lluvia que no volverá a caer igual en este instante.

Tenemos el tiempo en un chorro de agua, parece eterno, como si fuera un manantial.

Cambiamos nuestro sabor, nuestro olor.

Nos volvemos fuertes y frágiles a la vez, no tenemos nada a lo que aferrarnos salvo a la soledad de ser nosotros mismos.

Nada será igual mañana. Todo lo que soy hoy mañana será una anécdota.

Nos abrazamos al silencio, a aceptar que el camino era diferente a como imaginábamos.

Pedimos a los atisbos de eternidad que se marchen, no vaya a ser que echen raíces entre las venas que enervan nuestros corazones.

Y vivimos como una ola solitaria que arrasa con todo, nadando los peces en ella pero sin dejar que se queden...

Nos movemos al son de las mareas, fluctuamos pero rara vez nos encontramos, y cuando nos encontramos es de forma muy breve casi preestablecida.

Giramos como si fuéramos planetas que orbitan en una misma galaxia y de vez en cuando compartimos órbitas pero por fuerza de la gravedad o de la vida acabamos alejándonos hasta que volvamos a cruzarnos, o no.


Cuando tienes la certeza de esta situación se acaba la angustia de cómo vivir... Sabemos que queremos vivir, en la introspección nos gritamos y volvemos locos intentando adivinar cuál es nuestro sino, dónde están las certezas que deberíamos tener ya... Pero vivimos de otra manera, ni mejor ni peor...

Estamos aprendiendo a vivir siendo moléculas de H2O , lo mismo nos congelamos que entramos en ebullición y vamos adaptándonos a lo que nos toca alrededor.

También buscamos la esencia, también nos buscamos, pero ya no de forma material ni social.

Buscamos la consistencia del SER que fluctúa y cambia, buscamos ser siempre los mismos aunque diferentes.

Vivimos adictos al cambio y a la emoción, pero a la vez establecemos unos pilares de vida a la hora de lanzarnos a navegar por el mundo.

Quizás simplemente no estemos en crisis, ni debamos lamentarnos por los tiempos que nos han tocado vivir, quizás sin más... estamos en un continuo...

Los de antes, ahora son hielo.

A los nuevos, el líquido les encanta y buscan la ebullición.


Quizás las juventudes sepan más de ellas mismas al reinventarse y mantenerse en ellas.

Quizás no, quizás sea todo lo contrario y vivimos en un continuo existencial.


En mi opinión personal: no me arrepiento de haber sido agua, de haber tenido que reinventarme varias veces con la certeza de que no será la última, todos estos cambios cada vez me han llevado aún más hacia mí misma.

Quizás sí es cierto que ya no aspiro a la vida que vivieron mis padres, ni mis abuelos... pero la clave considero que está en saber adaptarte a lo que te ha tocado, y VIVIR, al fin y al cabo es una experiencia personal y única.

De pequeña ya me dijeron una vez "Be Water"  y a día de hoy, puedo afirmar que le hice caso.

Otra vez me dijeron "Olvídate de ti"  antes de Selectividad y funcionó.

Porque vivía presa de lo preestablecido, no me dejaba fluir y siempre tenía en mente quién había sido y que tenía que actuar en consonancia de eso....

Ahora, varios años después si hiciera una fusión de esas dos frases "be water y olvídate de ti" diría que es el lema más intrínseco de mi vida, gracias a que un día me enseñaron a descubrir que existía la posibilidad de encontrarme y ser feliz, convirtiéndome en agua.





Va por ti, Belén. 
   
G r a c i a s 

miércoles, 28 de febrero de 2018

Te escribo esto para cuando estés a punto de irte.

He programado esta publicación a día 14/11/2017 hoy que volverás de Madrid, para cuando acabe febrero y ya te hayas marchado o sea demasiado tarde como para no irte.

Me gusta mucho esto de jugar con los silencios, escribir y dejarlo en el olvido como la verdadera postal que no te envié. 

Aprender a despedirnos por miedo a quedarnos. 

Te cuento un secreto, suena egoísta pero me apetecía quererte, y así hice. 

Te quise, disfrazada de un NADA gigante y un ALGO a gritos. Te quise con miedo, enfadada conmigo misma por el simple hecho de quererte.

Desaparecía por miedo, me llenaba de dudas.

Dejaba morir de hambre ese sentimiento nuevo que estaba creciendo dentro de mí.

Me marchaba con el fin de creerme de una vez que te había olvidado, pero eso no es verdad.. .

Te he esperado, te he querido. Dos palabras estúpidas para estos tiempos. Para una chica como yo, que todo lo vive cuando NO ES EL MOMENTO.

Espero, que algún día llegues hasta aquí y no sea tarde, coliflower.

Con todas las fotos que no hicimos, los besos que dejé olvidados, todos los planes que se quedaron en el olvido.


Espero no ser del todo olvido, por eso me escribo.

Para recordarme lo mucho que me costó aprender a despedirme cuando a cada traspiés te tenía en frente.

A cada soplo de vida estabas a mi lado.

Ese "piti" que nunca duró cinco minutos.

Supongo que para cuando se publique esto, serás anécdota y yo arista.

Supongo que el olvido es más fácil cuando dejas que vuele, cuando no te lo guardas... cuando no te callas ni una puta palabra.

Te quise, un poco y un tanto quizás.

Gracias y hasta la vida.

Porque, coliflower.... nos pilló el atardecer y la vida; huimos del amanecer y vivimos.

Porque no hay nada más natural que quererse, como dicen algunas canciones...

Pero no era el momento, aún no he aprendido despedirme y no sé si quiero... por lo menos, creo que ya algo más entiendo.

Buen viaje.  

domingo, 25 de febrero de 2018

"Te veo bien"

Lo miro, me mira como el juego de hace un año.

Lo busco y no quiero encontrarlo, pero como un imán me atrapa.

Camino, huyendo y me encuentra.

Se accionan todos los fuegos artificiales, de golpe.

Siento la rabia e impotencia de querer morderle y besarle a la vez, NO PUEDE SER.

La impotencia de no saber cómo el tiempo se detiene al mirarnos, ojalá parar el tiempo de una vez, hablando sin metáforas.

Me pregunto cómo podría ser posible, porqué a pesar de que pase el tiempo sigue apareciendo y deteniéndome el instante.

Llegó por casualidad a mi vida, como llegan todos los almantes, pero esta sí que fue de verdad una historia que nunca llegó a ser.

Le habría arrebatado cualquier duda, cualquier tormento que hubiese estado en mi mano sanarle.

Le habría traído el incendio de un amanecer a sus ojos, hecho cenizas los miedos.

Le habría dado tanto, que luego pienso que menos mal que no lo di.

Porque desaparece, porque luego pienso "esta ha sido la última" y luego toca volver a empezar... el bucle, meses, semanas o años después.



Y yo te miro, y me miras.

Y nunca necesitaré nada más que eso para dormir bonito.

Hasta pronto, si no olvidas la promesa del meñique.

P.D. Tengo muchas cosa que contarte, caballero del pañuelo.

viernes, 23 de febrero de 2018

Coincidencias

Cada vez ocurren más cercanas, más exactas.

Estamos en este momento casual, personas que vuelven a incendiarte el mundo.

Que te traen la paz de pronto con una cerveza fría y decidís convertiros en girasoles haciendo la fotosíntesis al sol.

Estamos en esta coincidencia, va pasando el tiempo. Personas que nunca se marcharon, que potencian la vida cuando te demostraron que nunca desaparecieron.

Personas con las que acabas a carcajadas.

La vida que te demuestra que la amistad es la aceptación y tolerancia infinita.


Hoy estoy feliz por las coincidencias que llenan mi vida, que hacen las malas buenas.

Hoy me abrazo a ellos y me devuelven la magia.

Me recuerdan mi nombre y accionan la locura.


Vivimos en coincidencias causales.

Y gracias a ellas colecciono todas aquellas personas que hacen que esto de vivir merezca la pena.

lunes, 19 de febrero de 2018

Algo se ha accionado.

He pasado estos días en silencio, durmiendo mucho más de lo habitual, viviendo más de lo habitual a la vez.

Conseguí desquitar de mi mente lo que se aferraba con fuerza a mi sueños y al despertar tenía la sensación de no haber dormido nada en toda la noche.

Algo ha cambiado, quizás simplemente haya cambiado de camino. Quizás hayan surgido nuevas metas en mi vida que antes creía imposibles.

Quizás simplemente vuelve a existir una oportunidad y puede que sea la mía.

Y creo en ella.

Creo en mí.

Ha pasado mucho tiempo de autoboikotear mis sentimientos.

Quizás por eso ahora soy más verdad y menos presa.

Que no hay nada más bonito que quererse.

Que cuando aceptas que echaste de menos ganaste una partida al olvido.

Estoy genial en mí,

Serena como el amanecer.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Aprendiendo a echar de menos...

Estoy en mí, desde hace ya unas semanas.

En mis labios ha caído la nieve del tiempo quedándose a vivir, no hay quien haya conseguido derretirla de nuevo.

Te echo de menos, aunque esté de más.

He aprendido a echar de menos como quien aprende a despedirse.

Te echo de menos a ratos, pero no como quien quiere tenerte sino para compartir.

No olvido aunque ya no sé si soy capaz de recordarte. No sé si el viento también se llevó esa parte de mí de ti.

Te echo de menos, echo de menos esa capacidad de parar el tiempo. Extraño el no contarte como un huracán lo que los días me traen, que no es novedad sino esencia.

Pero ya no puedo esperarte, coliflower.

Sólo tarareo en silencio alguna canción cuando nadie escucha.

Pero ya no llegarás hasta estas líneas, sigues parte de tu viento y está bien.

Yo te echaré de menos en voz baja, en secreto... hasta que consiga echarte del todo.

Que pasará, que ese día algún día nos atrapará.

Y será una anécdota más que se quedará entre estas páginas.

Y yo seguiré caminando por las nubes, volando a otros cielos...

Que no me pesan ya todas las palabras que te escribí y nunca saldrán a la luz, con los mecheros eternos que nos encendían las noches.

Te echo de menos como quien echa de menos ver un atardecer, pero es tan fácil sanarlo como mirar al sol...

Y estoy entera, lo he aceptado. Ya no me miento diciéndome que no importa.

Importa y te echo de menos.

Pero lo acepto y me acepto...

Y mañana estas palabras solo serán un torcito más de aquella despedida o recuerdo, que no quise ver.

A la que ahora abrazo fuerte y suelto...

Te contaré otro secreto: Ojalá esos ojos negros en el mar, nada más.

sábado, 10 de febrero de 2018

Seremos solo lo que sucedió en un instante

Lo que quizás nunca más vuelva a ocurrir.

Un instante de calma, Madrid.

Personas que estuvieron antes, que aparecieron, con las que compartiste.

Quizás nunca más vuelva a ocurrir, quizás nunca más vuelvas a tener una oportunidad.

Pero la vida es así, son los instantes y cómo los decidamos vivir.

lunes, 5 de febrero de 2018

hoy no queda nada de ti.

Ayer fuiste un espejismo, yo: la que sufre.

La que se queda embobada bajo la lluvia y al llover se llueve ella.

Ayer creí reconocerte, pero hoy... apenas éramos dos títeres que cada uno olvidó el diálogo, guión e historia.

Seguiré aprendiendo a despedirme, soltándolo todo de golpe hasta olvidarte ...

Seguiré en mi línea curva, en mis montañas rusas, pero no quedarán de ti más que el tizne de la despedida, de lo que nunca fue.

Hoy ya no estabas, ayer fuiste un espejismo.

Hoy, vuelvo a los círculos donde me resistía a olvidar. Pero he roto el círculo, lo he cortado con los dientes y lo he estirado, como quien estira los brazos al despertarse... dispuesta a seguir su línea recta hasta que acabe, pero sin volver a empezar.

De aquí a poco acabaré tu línea ... la de la despedida.

El dolor que reside en el fondo de una ilusa que creía poder sentir sin el riesgo de doler.

Y sí, seré sincera: duele.

domingo, 4 de febrero de 2018

Estás...

No has desaparecido aún, me pregunto porqué aun no puedo olvidar.

Estás y me cuesta escribir.

Estás y no sé cómo desaparecer si aún sigues aquí.

Y estás y no me olvido.

Intento dar un paso al frente hacia la nada pero no te vas.

He intentado olvidarte, pero no sé si nos hemos olvidado.

Cómo hacemos borrón del tiempo...

Cómo nos vamos hacia la nada.

¿Era lo que queríamos?

Supongo que eras lo que querías, pero a mí me sigue costando respirar.

Es difícil tenerte en frente y no temblar.

Es difícil el olvido cuando estás presente.

sábado, 3 de febrero de 2018

Un encuentro casual sin nombres.

Ella estaba en el Starbucks, tomando un frappé de chocolate blanco con café y nata, contando su historia, entera y de raíz, desde la infancia hasta la vida.

Todo el dolor y las decepciones a una amiga que nunca había sido amiga del todo pero habían compartido la misma vida, por primera vez desangrando cada secreto.

Ella contaba su vida, mientras en la mesa de al lado un chico monero y de película se dio cuenta de que existía, en un instante le dijo: ¿Sabes lo que significa ese tatuaje? ... Ahí comienza una conversación cruzada de las que paran el tiempo, sobre el árabe, tatuadores y una persona en común.

Él sería árabe, no estoy segura... era un chico con apariencia occidental.

Nos miramos y en unos breves segundos seguimos conversando.

Luego seguí contándole mi vida a mi amiga, y ella a mí la suya. Recuerdo que lloré, no por dolor, sino por el recuerdo del dolor. El chico seguía pendiente, sin decir nada en la conversación con su amigo.

Pensé en darle mi número, pensé en quedar algún día para un café, seguir conversando sobre cualquier cosa relacionada con el árabe o el amor.

Pero no lo hice, entonces lentamente su tiempo del café se acababa....

«ha sido un placer»... «nos vemos»...

Nos quedamos por un instante pensando porqué no.... y si...,?

Pero nada de eso ocurrió, nos despedimos sin saber ni siquiera nuestros nombres.

Quizás nunca más vuelva a encontrármelo, quizás las películas se conviertan en realidad.

Ya lo decía Cortázar: "un encuentro casual era lo menos casual de nuestras vidas".

Me quedo con la anécdota y lo que no fue.

Otra estrella fugaz sin nombre.

El chico del starbucks....

(Pero no tenía los mismos ojos que habitaban en mí, quizás por eso no hice nada por retenerlo)...

Quizás, nos pilló la vida demasiado pronto. Quizás seguimos siendo idiotas.

Quizás vuelva a escribir de nuevo por él o puede que se convierta en un recuerdo de lo que existió, pero no fue.

jueves, 1 de febrero de 2018

Decepciones.

Hoy le tocó el día a la decepción, las personas que se van, las que creías conocer. Amistades que nunca volvieron para aquel café.

Me pregunto cuántas veces habré decepcionado, esas palabras que se hacen un nudo en la garganta pero que la decepción hace que tragues saliva y continúes tus pasos.

Una mirada que decía un ojalá y un silencio que pesaba como una losa sobre el instante.

Cuántas veces nos habrán decepcionado que ya hemos dejado de contarlas, simplemente dejamos ir, avanzamos en otra dirección y esperamos que la próxima vez duela menos.

Tenemos la esperanza de que para la próxima vez no sea demasiado tarde como para que nos hagan daño, tenemos la falsa fe en que esa vez será la última.

Pero somos humanos, y por ende sentimos, y por ende olvidamos.... y por tanto nos volvemos a lanzar al vacío de la confianza con la certeza de que esta vez no pasará, pero pasa.

No podemos controlar quién nos va a decepcionar, no somos videntes para evitarlo.

Pasará como pasa la vida y seguiremos en el bucle de emociones haciéndonos cada vez más fuertes hasta que llegue un día en el que aceptemos la decepción como una realidad, algo que tenía que pasar y que nos enseña.

Una decepción que nos empuja a seguir adelante, a no mirar atrás y a ser valientes de vivir sin miedo a que nos decepcionen, con la certeza de que NO nos estamos decepcionando a nosotros mismos.

Gracias por enseñarme tanto, amiga.
 ~S~

miércoles, 31 de enero de 2018

Corriendo.

He corrido demasiado los últimos meses, todo se atragantaba en mis latidos.

No saber bien qué decir ni cuándo, pero siempre querer decir algo.

He perdido todas las batallas, gané al aprender; a despedirme y a renacer.

Nunca quise que se fuera, pero siempre acababa como un huracán mandándolo todo a la mierda...

Luego vienen los suspiros, las veces que te fumas un cigarrillo pensando en cómo sería volver a empezar.

Si ya estas palabras no te llegarán, para qué sirve continuar con el juego. Antes era emocionante de pensar que algún día pudieses encontrarte caminando de puntillas por mis palabras.

Pero ahora, que te has puesto de nuevo los deportivos, que ya no dejas ningún tipo de huella por aquí... He decidido dejar de correr en la vida y correr al día, realmente.

Me puse mi traje de atleta de la vida y salgo a recorrerme las estrellas. Entonces ahí, en ese silencio acelerado de mis latidos y el silencio de un pueblo que habla con el viento. Ahí entonces me escribo y me vacío, y no guardo ningún tipo de palabra para el caos de mi almohada.

Y sigo corriendo, seguiré corriendo. Pero he decidido vivir lento, sin prisas.

Aceptar la verdad de aquel sentimiento que me abrí en canal y puse a secar al tiempo.

Aceptar que solo tengo este instante para ser y existir, con todas mis consecuencias.

Y sigo viva, y mi mirada no podrá mentir nunca todo aquello que intenté que se salvara yéndose por las ramas.

Estoy aprendiendo a echar de menos, como quien echa de más.

Estoy aprendiendo en silencio... en mis silencios.

Que ya lo decía Rulo: "Acepto la derrota como costumbre, asumo tu destierro por solución"

martes, 30 de enero de 2018

B(L)ACK AGAIN

Siempre fui de negros, de inventarme una paleta entera de ese color y vuelta a empezar.

Siempre que comenzaba de nuevo iba de negro, y no era por el luto de la despedida, sino por la bienvenida con elegancia a un nuevo yo.

Que siempre es lo mismo, aunque diferente. Pero eso sí, mejor.

Que nos reinventamos y volvemos a empezar.

Renacemos en la oscuridad para llenarnos de luz, como un objetivo que gota a gota absorve toda la luz del cielo, cuando a simple vista no se veía nada.

Quizás por eso me guste tanto el negro, como un alma que danza en las sombras de noche. Como la luz que le da a los trozos de piel blanca que asoma.

Negro que contrasta con la mirada, negro de las noches donde eres capaz de inventar un nuevo mundo, secreto e íntimo.

Negro es el silencio cuando te vacías, tras soltarlo todo.

Y negra es la noche en la que decides saltar a volar.  

He vaciado el armario, todo es negro.

El color es para esos días de revolución, en los que te desvisten como quien deshoja una margarita.

Negro no es luto, es renacer.

sábado, 27 de enero de 2018

El viento que todo lo transforma.

El vendaval salvaje amenaza con apagar mi vela.

Lo que queda del recuerdo, los ojalás de la vida, se me vuelan.

Me vuelan.

Intento abrazarme a alguna certeza, pero no las tengo. Estoy vacía, de palabras y de certezas.

No sé qué más podría añadir a este instante, sé que respiro, que estoy serena aunque el vendaval me desvele tu nombre.

Volaste, como vuelan las estrellas.

Y yo no soy más que lo aue un día fui; una anécdota emborronada por las palabras.

Los recuerdos que se declaran en guerra, palabras consumidas por la llama del tiempo.

Palabras que ya no son nada.

Y yo...
viva,
solo soy temporal.

martes, 23 de enero de 2018

Caótica

Me sumo en el caos del momento, las personas que se van por las que vienen. 

Los que siempre vuelven... 

Me pregunto cómo escapar de bucle emocional, cómo salir de una vez de la espiral de recaídas, como si el mero hecho de sentir fuera la peor de las adicciones. 

Soy:
Adicta al sentimiento, a la alegría, a la decepción, al amor, al vértigo. 

Adicta a saltar desde el precipicio y luego sentarme a mirar las montañas mientras se inunda mi alma de lágrimas. 

Adicta a las estrellas fugaces. 

Adicta a lo etéreo con la esperanza secreta de que algún día se convierta en eterno para el mundo, aunque para mí ya lo sea. 

Adicta a los suicidios emocionales, de acribillar mis venas con palabras, poner a secar el resto de huesos y piel a la luz de la luna y a la mañana siguiente amanecer compuesta de ganas y fuerzas para volver a jugarme la vida.


Las personas por las que en un arrebato lo destrozas todo, y tras devastarlo todo con el huracán te das cuenta de que no era lo que querías... 

Las personas con las que te escapas a un museo un martes y te hacen de nuevo ser libélula y arte. 

Los hombres por los que no dejaré de escribir nunca. Gracias a que existen en mi mente, en mi caos. 
A los que vi hacerse hombre, los vi crecer y fallar... con los que paramos el tiempo y llegó un día en el que tuvimos que aprender a despedirnos. 

Al que regalaste nieve, con el que bailaste sin pensar en si le pisarías los pies y la vida giraba. 

El que conociste y lo intentaste a pesar de que los trenes siempre fueran discontinuos. 

Al chico de artes que nunca olvidarás. 

Cada vez resumo más la lista unas pocas anécdotas. 

Anécdotas... eternas... 

Aquí y hasta que mi memoria falle en mis palabras... 


Seguiré siendo la caótica de ojos de loca que una vez, aunque fuese por un instante pudieron conocer.

Los que me vieron real... 

A ti, que en el caos de una despedida recuerdo todas las anteriores, todas diferentes y a la vez la misma. 

Ojalá joder. 

Ojalá entre tantas frases sueltas consigas leer entre líneas. 



Caótica cuando callo, cuando todo lo que tenía por soltar se amontona en un puñado como este...

Cuando realmente no tengo nada que contar, salvo que estoy viva. 

Que sigo viva, que recuerdo y pocas veces olvido. 

Que siguen vivos, todos
que estás vivo, tú. 



Que a pesar de ser idiotas; sigues aquí.
 

Hasta la vida.  

sábado, 20 de enero de 2018

Se me salen las libélulas del corazón por la boca.

He dicho libélulas, por la magia y por la libertad. Por etéreo y lo inusual.

El tiempo se congela en los instantes en los que se posa la libélula y al despegar se me vuela.

El tiempo gira a una velocidad de vértigo, que de vértigo se murieron las mariposas y ahora estoy llena de libélulas.

Libélulas que me acarician con sus alas la garganta y se me vuelan. Me vuelan y se escapan.

Libélulas que se escapan en forma de palabras con la estela que dejan en el cielo como si fueran historias...

Libélulas... que serán eternas.

Que nacen de mí pero habrán desparecido mañana.

Libélulas que ya no son nada.

miércoles, 17 de enero de 2018

Por un momento.

Suena de nuevo esa canción perfecta.

Y recuerdo esos ojos negros.
Y me pregunto si siguen siendo los mismos porqué nosotros ya no.-

Te miro completa y entera... más entera desde que aprendí a despedirme.

Pero recuerdo y por ende no olvido.

Y me recuerdo y aún siento.

Y no puedo negarlo.... ni puedo afirmar que era lo que quería.

Te sigo mirando, sigues sin desaparecer.

Y no quiero que desaparezcas.

Me quedaré con el secreto de los domingo, de la vida que pasaba a hurtadillas entre estrellas fugaces.

Y puedo ser la que

martes, 16 de enero de 2018

Una charla con mis sueños.

Hoy mis sueños han decidido visitarme, esta noche. Un poco torpes, trayendo fantasmas del pasado en nombre del primer él que desapareció.

Hoy mis sueños han decidido visitarme, lo mejor de todo es que en sueños hablo con ellos. Ahí también escribo y arreglo en mundo.

En mis sueños ya no me hacen daño, ya no es un ojalá ni tan siquiera debería llamarlos sueños. Simplemente aparecen, buscándome que vuelva a ser la de los precipicios.

Pero he descubierto que me gustan más las orillas del mar, por lo menos ahora; en un atardecer.

Hace tres días que se acabó un sentimiento, miento al decir que se acabó pero sí es cierto que ya no duele tanto.


Al final va a ser verdad eso de aprender a despedirse, pero aunque nunca quise sí es cierto que necesitaba dejar ir, soltar y sin reproches respirar y poder soñar.

No hay nada como poder dormir tranquila por las noches, contigo misma. Abrazar el edredón sin miedo, dejar volar los pensamientos.

Y si ocurre como anoche que llegan con ganas de revolución, yo los siento en la silla de pensar de mi corazón y les explico qué pasó.

Entonces parecen que lo entienden... los sueños más revoltosos no se conforman con explicárselo una vez, necesitan muchas.

Pero al igual que con las heridas, ellos también necesitan que se les trate con paciencia, que les hablen con cariño... pero que nunca les culpen por soñar.

Ellos seguirán soñando conmigo, pero han prometido hacerme el favor de no soñar nada que haga daño...

domingo, 14 de enero de 2018

Lo que duele perder.

He perdido, al intentar mantenerlo.

Es simplemente un objeto común con una chispa de apego.

Y duele, duele haberlo perdido.

Como si al perderlo se hubiese roto el recuerdo.

Pero no, el recuerdo sigue intacto.

La emoción que tenía él sigue intacta.

Simplemente ha cambiado, otras manos lo tendrán, quién sabe dónde y quién sabe cuánto.

Nadie sabrá su historia ni su nombre.

Será algo, sin más.

Será una anécdota para cualquiera.

Para mí, sin embargo... a pesar de todo he perdido a pesar de no querer perderlo.

Pero en la vida, por mucho empeño que pongamos, no siempre encontramos lo que perdemos.

Por el simple motivo de que se tenía que perder.

Y lo peor es que no tienes ninguna manera en el mundo de hacer que vuelva...

Pero se quedará en mí el recuerdo.

En un cajón del corazón. Como una metáfora de la historia que no pasó.

sábado, 13 de enero de 2018

Vacía de palabras.

Solté sílaba a sílaba cada una de las palabras que desde el primer instante tenía para ti.

Ya me has tenido mirándote a los ojos y con el corazón poco a poco quebrándose.

En frente, entera, desnuda de metáforas me tenías en aquel bar.

Otra chica suicida, de las que hasta que no revientan no descansa.

Una chica que no sabía nada, pero creía.

Un chico que sabía el no, pero no quería creer.

No existe color que los describa, blancos ni negros ni gris ni azules ni rojos...

No hay pigmento para definir que eran dos personas con un sí, pero un NO rotundo por el momento.

Supongo que será eso... un coche que arranca, una explicación a medio.

Pides un olvido insoportable, que ni tú te crees.

Luego pides que no... luego que sí.

Intentas negociar una tregua, que el latido siga.

Nos cubrimos de golpe, armaduras de hierro en el alma.

Tarde.

Nos convertimos en piedra.

Estatuas de historias que nunca serán palabras hasta que el fuego del tiempo funda el hierro.

Tarde, impotentes... inconexos.

SILENCIO....

viernes, 12 de enero de 2018

Miedos.

El miedo es encontrarte de golpe con las ideas rebotando contra la pared. Olvidar lo importante y volver hacia atrás.

Miedo es cortar la mierda de hilo, que no es hilo pero tampoco es mierda y con ese mismo hilo poco a poco te vas asfixiando.

Miedo es despertarte una mañana y ver que todo fue el espejismo de un sueño. Sentir como se parte el reloj de arena y desaparecen las miradas.

Miedo es notar un tono de voz con un toque de frialdad y olvido.

Miedo es el frío que da el viento, que te sacude y casi te vuela.

Miedo es cerrar una puerta que si la vuelves a abrir algún día sólo verás laberintos de respuestas de todo lo que podrías haber hecho.

Miedo da perderse y no encontrar luz.

Miedo es ser miedo.

Miedo es meterte en una armadura y no reconocer ni tu rostro.

Miedo es sentir torpes tus movimientos y cómo se te escapa el tiempo.

Miedo es dejarlo todo «para cuando sea el momento».

Miedo es abrir los ojos y no ver nada...

Miedo de tener miedo de la palabra amor.

Joder ... por las noches los miedos se despiertan, se enredan con mis sábanas y me acarician hasta dormir.

De golpe entre tantos mieditos pequeños aparece una luciérnaga y me dice: ¿De verdad te merece la pena tener miedo de estos miedos? Sácalos a la calle, no los dejes entrar. Y haz del frío tu arma de doble filo para acabar con ellos.

Me repitió la luciérnaga: ni uno de esos miedos tiene un solo motivo para seguir viviendo.

Entonces los solté y soñé.

jueves, 11 de enero de 2018

A quien dejas marchar...

Una canción para todos los que dejaste marchar, a los que nunca les pediste a tiempo que se quedasen.

Pero sigue siendo bonito esto de vivir, dejar ir...

me dejó marchar

martes, 9 de enero de 2018

En un acorde de sol.

Me rodean las canciones, me cuelgo en ellas como si estuviera cantando en un eterno atardecer en cualquier parque. Cualquier noche con las estrellas. 

Ya sabes que estoy hablando de nuestro verano, pero no te asustes. Hubieron otros con otras canciones, con más escaleras... pero sí es cierto que le tengo especial cariño a las nuestras. 

Que suenan esas canciones hasta en las discotecas y no puedes hacer otra cosa que partirte de la risa de ver, cómo esa canción pudo haber tergiversado la historia. 

Vamos uniendo acordes, enlazando los torpes, hasta tocándolos del revés. Que todo al final puede salir bien. 

Quería darte las gracias por los acordes, por las canciones que desafinábamos con los amigos. Por las risas y por cuando nos mirábamos. 

Que está bien, que todo está bien así. 

En un acorde de sol, sin más. 

Que me sobra con una canción que sea verdad aunque intentemos mentirla. 


Hoy mientras escuchaba música, me hice acústica y escribí. 

Escribí que hubo muchos acordes que no salieron, que sonaron torpes y desafinados... pero siempre nos reíamos. Y si no salía cambiábamos de canción... 

Y yo te miraba... y pocas veces cantabas. 

Pocas, pero se quedaron. 

Que es gratis, que hay barquitos, ladys y tuvimos navidad blanca... hasta 32 escaleras y muchas más. 

Que sin duda acabé aprendiéndome el repertorio de canciones. Entero, desde las de sexo, drogas y rock and roll, hasta las baladas. 


Me quedo con el presente continuo de la incertudumbre, pero sin dudas. 

Sin preocupaciones, sin mucho más que añadir de lo que existe sin más. 

Un piti de 5 minuticos, y un par de acordes más. 

sábado, 6 de enero de 2018

Estás un año más joven.

Ha pasado casi un año desde la última vez que nos miramos.

Quizás la última vez fue en Marzo y el tiempo ha volado... Volvimos a mirarnos, mirándonos en gerundio como si la mirada bastase para resolver el enigma del momento.

Somos los mismos de ayer, yo esperaba encontrarme con una mirada diferente, pero esta vez fue aún más verdad.

Nos volvimos tan pedantes con las palabras de nuevo que al recordarlas vuelan. Las canciones, la nieve...

Estás un año más joven, quizás dos porque tres serían demasiado.

Estás en frente e intento esconderme entre el frío y tu chaqueta, seis grados y yo en tirantes. Bendita la hora en la que no se me ocurrió echar una chaqueta al coche.

Aún existen caballeros, a los que ojalá el 2018 les quite la coraza y dejen latir al corazón.

Seguimos igual de torpes que desde el principio...

Sin embargo, esta noche los Reyes me trajeron tu mirada, la guardaré como uno de los mejores secretos del mundo.

Guardaré tu mirada donde tengo todo lo que nunca te dije, donde cuando pienso que no volveré a encontrarme con ella entonces hace chas y me desbarata las dudas.

Hoy estás un año más joven, viéndote me alegro.

En gerundio, como la vida misma.

jueves, 4 de enero de 2018

La historia de un sueño con el olvido

Esta noche un hombre, no recuerdo bien quién, pero sí que ya lo conocía, quería obtener mi memoria para salvarla. Algo oscuro iba a pasar cuando despertase, alguien quería robar los recuerdos...

En el fondo es tal cosa lo que ocurre con el tiempo, no puedes grabarlo todo y al final se acaba escapando por las grietas del ayer.

Este hombre cogió una pieza metálica y la colocó en mi nuca... de pronto notaba cómo lentamente salía sangre desde mi cuello, sangre caliente que llevaba en ella letras, historias y recuerdos.

Eran los fotogramas de todo lo que viví, lo estaba sacando de mi cabeza.

Estaba borrando a las personas con las que sentí a todos los que conocí. Me estaba borrando...


Algo quería que lo borrase todo, no quería hacerme daño sino más bien protegerme. ¿De qué? Aún no lo sé....

Esa extraña sensación de vacío se apoderaba lentamente de mí, inevitable pero a la vez apaciguante.

La paz de historias que antes vivían en ti  y ya no estaban con sus trajines y su canciones.

Sin embargo, al despertar... tras el éxtasis del olvido... simplemente sentía llagas en el cráneo... y unos ojos se clavaron en mi mente.


El olvido, no ha funcionado.

Y tampoco es necesario, también es paz.

Breve bienvenida.

Buenos días, 2018.

Lo primero de todo: Bienvenido.

Lo segundo: Vamos a volar...


Estos últimos días estaba de resaca, entre propósitos y abrazos casi no me daba el tiempo para sentarme a escribirte un ratito. 

Estamos overbooking de emociones y prisas, lo único seguro de este año son los exámenes a la vuelta de la semana, los Reyes Magos que vienen de camino con su magia. Pero a la vez la serenidad de que este año no eres huida, sino bienvenida. 

Quería decirte que quiero que te quedes, con todo lo que nos traigas, pero que seas benevolente con las locuras que cometemos, que si el corazón se rompa lo arreglemos. 

Pero sobre todo, quería pedirte un favor... este año no dejes que se enfríe el café pero sí déjanos bien fría la cerveza. 

Tenemos mucho por lo que brindar...
y aun muchas más palabras que contar. 

Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...