sábado, 13 de enero de 2018

Vacía de palabras.

Solté sílaba a sílaba cada una de las palabras que desde el primer instante tenía para ti.

Ya me has tenido mirándote a los ojos y con el corazón poco a poco quebrándose.

En frente, entera, desnuda de metáforas me tenías en aquel bar.

Otra chica suicida, de las que hasta que no revientan no descansa.

Una chica que no sabía nada, pero creía.

Un chico que sabía el no, pero no quería creer.

No existe color que los describa, blancos ni negros ni gris ni azules ni rojos...

No hay pigmento para definir que eran dos personas con un sí, pero un NO rotundo por el momento.

Supongo que será eso... un coche que arranca, una explicación a medio.

Pides un olvido insoportable, que ni tú te crees.

Luego pides que no... luego que sí.

Intentas negociar una tregua, que el latido siga.

Nos cubrimos de golpe, armaduras de hierro en el alma.

Tarde.

Nos convertimos en piedra.

Estatuas de historias que nunca serán palabras hasta que el fuego del tiempo funda el hierro.

Tarde, impotentes... inconexos.

SILENCIO....

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...