Buenos días, 2018.
Lo primero de todo: Bienvenido.
Lo segundo: Vamos a volar...
Estos últimos días estaba de resaca, entre propósitos y abrazos casi no me daba el tiempo para sentarme a escribirte un ratito.
Estamos overbooking de emociones y prisas, lo único seguro de este año son los exámenes a la vuelta de la semana, los Reyes Magos que vienen de camino con su magia. Pero a la vez la serenidad de que este año no eres huida, sino bienvenida.
Quería decirte que quiero que te quedes, con todo lo que nos traigas, pero que seas benevolente con las locuras que cometemos, que si el corazón se rompa lo arreglemos.
Pero sobre todo, quería pedirte un favor... este año no dejes que se enfríe el café pero sí déjanos bien fría la cerveza.
Tenemos mucho por lo que brindar...
y aun muchas más palabras que contar.
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