sábado, 20 de enero de 2018

Se me salen las libélulas del corazón por la boca.

He dicho libélulas, por la magia y por la libertad. Por etéreo y lo inusual.

El tiempo se congela en los instantes en los que se posa la libélula y al despegar se me vuela.

El tiempo gira a una velocidad de vértigo, que de vértigo se murieron las mariposas y ahora estoy llena de libélulas.

Libélulas que me acarician con sus alas la garganta y se me vuelan. Me vuelan y se escapan.

Libélulas que se escapan en forma de palabras con la estela que dejan en el cielo como si fueran historias...

Libélulas... que serán eternas.

Que nacen de mí pero habrán desparecido mañana.

Libélulas que ya no son nada.

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