martes, 9 de enero de 2018

En un acorde de sol.

Me rodean las canciones, me cuelgo en ellas como si estuviera cantando en un eterno atardecer en cualquier parque. Cualquier noche con las estrellas. 

Ya sabes que estoy hablando de nuestro verano, pero no te asustes. Hubieron otros con otras canciones, con más escaleras... pero sí es cierto que le tengo especial cariño a las nuestras. 

Que suenan esas canciones hasta en las discotecas y no puedes hacer otra cosa que partirte de la risa de ver, cómo esa canción pudo haber tergiversado la historia. 

Vamos uniendo acordes, enlazando los torpes, hasta tocándolos del revés. Que todo al final puede salir bien. 

Quería darte las gracias por los acordes, por las canciones que desafinábamos con los amigos. Por las risas y por cuando nos mirábamos. 

Que está bien, que todo está bien así. 

En un acorde de sol, sin más. 

Que me sobra con una canción que sea verdad aunque intentemos mentirla. 


Hoy mientras escuchaba música, me hice acústica y escribí. 

Escribí que hubo muchos acordes que no salieron, que sonaron torpes y desafinados... pero siempre nos reíamos. Y si no salía cambiábamos de canción... 

Y yo te miraba... y pocas veces cantabas. 

Pocas, pero se quedaron. 

Que es gratis, que hay barquitos, ladys y tuvimos navidad blanca... hasta 32 escaleras y muchas más. 

Que sin duda acabé aprendiéndome el repertorio de canciones. Entero, desde las de sexo, drogas y rock and roll, hasta las baladas. 


Me quedo con el presente continuo de la incertudumbre, pero sin dudas. 

Sin preocupaciones, sin mucho más que añadir de lo que existe sin más. 

Un piti de 5 minuticos, y un par de acordes más. 

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