Ha pasado casi un año desde la última vez que nos miramos.
Quizás la última vez fue en Marzo y el tiempo ha volado... Volvimos a mirarnos, mirándonos en gerundio como si la mirada bastase para resolver el enigma del momento.
Somos los mismos de ayer, yo esperaba encontrarme con una mirada diferente, pero esta vez fue aún más verdad.
Nos volvimos tan pedantes con las palabras de nuevo que al recordarlas vuelan. Las canciones, la nieve...
Estás un año más joven, quizás dos porque tres serían demasiado.
Estás en frente e intento esconderme entre el frío y tu chaqueta, seis grados y yo en tirantes. Bendita la hora en la que no se me ocurrió echar una chaqueta al coche.
Aún existen caballeros, a los que ojalá el 2018 les quite la coraza y dejen latir al corazón.
Seguimos igual de torpes que desde el principio...
Sin embargo, esta noche los Reyes me trajeron tu mirada, la guardaré como uno de los mejores secretos del mundo.
Guardaré tu mirada donde tengo todo lo que nunca te dije, donde cuando pienso que no volveré a encontrarme con ella entonces hace chas y me desbarata las dudas.
Hoy estás un año más joven, viéndote me alegro.
En gerundio, como la vida misma.
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