viernes, 15 de noviembre de 2019

Desnudez abrupta

Llegamos a este mundo sin ninguna capa que nos recubra, la piel y el alma es la combinación perfecta de este existir.

Pero vivimos, vivimos y vivimos, nos obsesionamos con un gran vivir. ¡VIVE! Gritan unos y otros día tras día.

Vive porque la única certeza que tienes es que algún día vas a morir. Antes o días, algún día será ese día, el fin de esta partida. 

Pero nadie te cuenta la letra pequeña, el miedo, la ansiedad, la depresión, el miedo al miedo, la tristeza, las despedidas, las idas, las venidas, a fin de cuentas: la emoción de vivir una vida.

Con el tiempo la emoción se vuelve circular, un estallido de llamémosle magia, una corazonada... Un cristal que se quiebra dentro del pecho y a la larga tintinea cada vez que alguien intenta abrazarte y saltan las astillas por los ojos como lágrimas que pesan...

Aprendí a vestirme y a vivir, me puse ropa de todos los colores, de todas las emociones. Cada look era un estado de ánimo, una forma de ir acorde con la vida que tocaba. 

Me vestí con miedos y dudas, con soledad y con pasión, con amor y con despedidas, con candados y con piel. Me vestí con sexo y lujuria, con heridas y con fiereza, con tesón y con frío, con rabia y con distancia, con dolor y con distancia.

Me vestí con tantas prendas que se me olvidó cómo desvestirme. Dibujé un mapa secreto para llegar a mi alma y olvidé dónde quedó. 

Me perdí... Olvidado cómo vivir, cómo me sentía desnuda de pasados. 

Me perdí vestida de mí, sigo con la misma ropa que veo cómo cae al suelo, pero intentando recordar cómo eran aquellas rutas secretas. 

Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...