domingo, 30 de abril de 2017

Colillas dibujando estrellas fugaces...

Le di la vuelta al primer cigarrillo del paquete, hoy lo fumé y cuenta la leyendo que el último es el del deseo.

Me miro, me miro desnuda con ese peculiar cigarrillo que desde hace unas épocas me identifica, a lo Audrey Hepburn.

Me desangro al desear, internamente, rajo las entrañas de mi ser para desear libre.

Desear internamente esa casualidad para que desaparezcan los imposibles.

Entonces como una artista pinto la noche del cielo desde mi ventana, acabando esta noche e intentando dejar un mundo un poquito mejor para mañana.

Con más gestos humanos en el ayer.

Me visto con las sábanas deshechas y respiro.

Solté el deseo como quien puede crear estrellas fugaces... y vuelo.

Vuelo en el mundo de una manera sutil.

Nadie puede ver mis alas, quien las consiguan ver, como otros hicieron... entonces ese nadie de convertirá en un ser que volverá a creer en la magia.

sábado, 29 de abril de 2017

Vino tinto.

Soy el vino que baja por tu garganta.

Que seduce tu mente lentamente, que casi no puedes controlar que aparezca de pronto entre tus pensamientos.

Un dulce desliz que recorre tu mente como si de incesto se tratase. Intentando no mover más piezas de las que dan por hecho cómo será la jugada.

El calor que tiembla, un atisbo buscado en un instante como inflieles disimulando inociencia, secreta estampa.

Un torrente de emoción que revive lo oscuro en cada verso.

Una caricia que te perturba, fuerte en la nuca.

El frenesí de la imaginación volando ante el deseo de algo inimaginable.

Conocer, sentir más allá de lo esperable.

Desear, por siempre, alguien que consiga ver la mitad de tu ser y la otra inventarla...

Y, sin remordimientos, encontrarte.

jueves, 27 de abril de 2017

Perdona si desaparezco.

Me desnudé entera ante ti, pudiste ver cada surco en mi piel, cada cicatriz, cada lunar y lugar por los que perdía fuerza.

Conociste cada escondite secreto de mi ciudad que se ilumina cuando el mundo duerme, cuando nadie puede ver nada más allá que sus sueños. Me viste llena de secretos y trucos de magia para creer que la felicidad puede convertirse en realidad.

Que busco mis gafas para ver picotear los pájaros que visitan mi jardín cuando llueve, tan felices y ajenos. Que me corto el pelo cada vez que pesan los recuerdos y no basta con pintarme los labios de rojo valiente.

Te miro de lejos en mis recuerdos, paseando, escondiéndonos del mundo entre hierbas salvajes. Buscando nuevos horizontes donde pintar una eternidad difusa en la que vivir un futuro que ya caducó.

Pasado.

domingo, 23 de abril de 2017

No more...

La vida nos cambia, nos mece, nos mueve.
Mil sentimientos candentes mecen los ya muertos.

La vida cambia: 
Yo cambio, todos los tiempos y personas del verbo cambiar conjugado. 

No encuentro nada en miradas que antes eran eternidades.
Eternidades que nunca fueron nada. 

Así de curiosa es la vida.
Así de fácil todo cambia.

Un instante basta, para que todas tus razones quedasen desmanteladas. 

Como una idiota desempapelas las paredes donde escondía todos los poemas, encuentro retales de objetos que fueron infinidad de emociones y palabras que chirrían en la bisagra de la puerta. 

Ya nada queda, cuelgo el cartel de abandonado en el pomo que giro como si te estrechase la mano. 

Me despido y dejo unas pocas margaritas por los rincones. 

Puede que nada haya fallecido, pero yo acabo de celebrar el funeral. 

El mechón de pelo que te pertenecía, lo tiene el viento. 

Escribo mientras estás cerca

Tú, imbécil caballero.
Que ya me queda claro que la idiota siempre fuir yo ... y así va la vida de fácil.

Y haré como si no hubiese visto nada...

Pero la vida es así de dura.

Y yo ya he sido demasiado tonta.

La única verdad: me importabas.

sábado, 22 de abril de 2017

Quinquinué 2.0

Volvimos a cruzarnos sin mirarnos,
curiosa casualidad casi a propósito.

Gracias al cielo que me abrazaron.

Gracias a la vida que me hizo más fuerte y supe ponerme en la perspectiva necesaria para ser invisible.

Algo se remueve por dentro, el pasado que provoca un tsunami con tu presencia.

Ya no tienes olor que me perturbe. 

Ya no existe mirada que me secuestre.

Ya nada queda de ese sinrazón motivo para volver a encontrarte.

No vuelven las canicas ni las causalidades.

Cada uno vive en un presente en el que ya nada existe.

Y yo le escribo a un ente invisible, al polvo que queda tras la incineración del tiempo.

No quedan ni las pisadas sobre la tierra fértil de nuestra juventud, ni los polvos de emergencia.

Ni las estrellas fugaces que te regalé con el único deseo de que fueses feliz, aunque en ese momento estuviésemos abrazados. Solo quería que fuese cual fuere nuestro destino, tú fueras feliz.

Parece que surgieron efecto.

Ya no te pido en las estrellas fugaces.

Ya no existes en cada suspiro.

Te escribo como se le escribe a un difunto al que amaste.

Que no existe resurrección que nos salve.

Que todos mis amantes tienen un pequeño atisbo de ti, pero no eres tú y eso en parte me salva.

Y hoy soñé que estaba al borde de una cascada, intentando no caer al vacío, toda la noche. Había tiburones y yo me paralizaba por el miedo, conseguía sobrevivir pensando en la belleza del tiempo, teniendo fe aún no sé si en mí misma o en el cielo.

Luego llegaba a una piscina inmensa, sin peligros pero seguía sin soltarme del borde... quizás debí nadar hacia el abismo...

Entonces aparecía mi abuelo, era la hora del baño de las seis de la mañana, entonces el sol comenzaba a salir y yo llegaba a los escalones. Un nuevo día empieza.

Y el miedo solo se convierte en el recuerdo de un sueño.

Sobreviví.

viernes, 21 de abril de 2017

Y mañana serán todos los principios

Hoy es el pasado lleno de motas de polvo de todos mis amantes.

Hoy camino ligera por las calles y vuelvo a recordar los prados donde ayer caminaba descalza.

La hierba fresca siempre acoge mi piel.
Las piedras forman parte del paisaje.

Ya no me lleno los bolsillos de piedras, las dejo en el lugar al que pertenecen. Ya que yo soy y seré siempre el recuerdo que les quede de mí.

Mañana siempre es difuso, acaba el día y aún no sé si ha acabado. No entiendo los comienzos, cuando todo nace de un recuerdo inesperado.

Somos partes del pasado que cobran sentido en un instante.

Y a cada estrella fugaz comienza un nuevo principio.

A cada estrella instantánea le sigue un fotograma del mismo deseo sin palabras que siempre me persigue.

Algo me deja el corazón quieto unos instantes y luego la vida rebobina.

«La chica de las estrellas fugaces» vuelve un instante y solo quiere que el mundo se encienda de magia.

Hoy vuelvo a tener los pies fríos y el corazón caliente.

Y siento entonces la libertad de una estrella casual, pero eterna.

Que cada año me secuestra y me vuela.

Entonces me siento libre, ligera, como una pluma rozando el sol en primavera.

Un brizna en el viento de la noche.

Una pequeña hormiga encontrando mis cosquillas.

Un grano de arena entre mis rizos.

En eso me convierto hasta el en el brillo instantáneo en el cielo de aquella estrella, callendo hacia el horizonte, lentamente, como si quisiera ser eterna.

Y yo la pinto en mis pupilas, desnuda y sincera.

Termino el cuadro con un suspiro, me convierto en azul y desaparezco.

Desaparecen las palabras y en este instante ni siquiera yo existo.

Solo existe lo que recuerdas de mí.

Solo quedarán objetos en mi cuarto.

Iluminado por la noche incluso en los días más oscuros.

Simplemente mañana ya no repetiré todas los nombres que me definen.

Comenzaré el día casual y mundana.

Y todas mis eternidades quedarán en cuadernos de tapa dura, reliquias si algún explorador decide buscar cuando desaparezca del todo.

Y ya no sea partículas que coexisten.

Ya no seré millones de células que cobran vida tras cada latido.

Seguiré en el viento, cuando la vida que nunca dejaré de amar me abandone.

Seguiré viva, en cada búsqueda de la utopía de una niña que nunca se conformó con lo establecido.

Que siempre necesitó esas mil eterninades que, a veces, solo duran un segundo.

Y eso es lo bonito que aprendió de tantas estrellas instantáneas; lo de siempre nunca te abandonará. Pero los instantes eternos, solo ocurren una vez en la vida.

Aunque se repitan pero diferentes.

El día que se acabe el mundo, será cuando lo invisible no sea lo fundamental.

Mañana, sin embargo, es el comienzo de todos mis principios.

miércoles, 19 de abril de 2017

Tenemos Tiempo,

Tenemos tiempo.

Tenemos luciérnagas bajo la piel,

un farol en el pecho

                alumbrando el camino

tres lunas nuevas en la pena

y minutos guardados en el cajón

                para gastar en este instante.

No es tarde,

tenemos noches por delante

y mañanas de montaña por subir,

tenemos el cansancio propio

                del que arriesga la guerra

por encontrar un remanso

                de maremotos brutales

                               a la hora de la siesta.

No es tarde

y por eso estamos despertando antes.

Tenemos espacio,

no ocupamos más que todo el hueco

                que no le pertenece ni al viento,

nos expandimos sigilosos,

desocupando cada rincón que conquistamos.

Tenemos tiempo,

tenemos todas las promesas

                amordazadas en el sótano

y un eterno compromiso interno

                con el silencio nutritivo de los actos.

Tenemos tanto por lo que luchar

que hemos desmontado ya los rifles

para hacer esculturas de paz,

arrojado al barranco las balas

y tomado las armas

que la naturaleza nos prestó.

Tenemos horas, días y semanas

                por delante

y por eso hemos empezado ya

a desbrozar el prado del pasado,

estamos quemando los muebles,

desarraigándonos del barrio,

estamos desapegándonos de la placenta,

abriendo bien los ojos y las piernas

                para recibir el calor y la yaga del sol,

sin caparazón,

                nutriendo con dolor las alegrías.

Tenemos un sinfín de fotos que no hacer,

por eso no posamos sin querer cuando no toca.

Estamos aprendiendo a olvidar lo inútil,

recordando para aprender la esencia,

deseando prender la mecha

para deforestar el bosque de vacío material

y arrasar el almacén de estorbos decorativos.

               

Tenemos la necesidad de no necesitar

más de lo que ya tenemos,

nos hemos puesto a elaborar el ahora

para tener más luego.

Nos hemos deshecho ya de los disfraces,

no tenemos nombre ni registro

ni bandera ni reglas ni contratos

hemos desenraizado las ideologías

para plantar semillas de sencillez

y regarlas con la naturalidad

del agua de lluvia.

Tenemos tiempo de parar a descansar,

por eso no vamos a hacerlo todavía.

Tenemos todo el tiempo

así que comencemos ya.

Suso Sudón 

«Hace dos semanas me escribieron este poema en una carta, una chica que tenía un mundo interior precioso, una amiga. Ella me escribió esto en una carta anónima... creo que es de las cartas más preciosas que he recibido. Y pocas vecss un poema puede cobrar un sentido tan grande conmigo. Gracias amiga, por ponerme música en forma de poesía»

sábado, 15 de abril de 2017

Vete ya, Campanilla...

Vuela, corre, no me mires más así que no podré evitar la tentación de besarte.

Me mordería la vida por quererte. Por no dejar todos los trenes pasar, intentando que no existieses por mi camino.

No me quedaría con un tercer beso a destiempo, porque siempre llego tarde. O siempre llegas tarde... O los reproches podríamos habérnoslos comido a mordiscos.

Que aprendí a un querer puro, «te quiero, Peter Pan». Eso es lo que Campanilla quería decirle, pero tenía que irse... A Peter le tocaba crecer, a ella volar.

Así es la vida. Vivimos amando... amando siempre y dejando ir. Cobardes cuando toca ser valientes.

Valientes cuando no tenemos más carta que una mirada.

Me viste crecer, con tacatá ya me miraste a los ojos. Yo te conocí con 15 años, me reconocieste a los 16.. Nos besamos a los 17, nos equivocamos a los 18... y a los 19 fui tan tonta de dejar pasar el tren. Por miedo a encontrarme feliz contigo, cuando no me soportaba ni yo.

Nos besamos, como si el código penal de las infidelidades no existiese. Siendo fieles a algo puro, en una dimensión paralela donde el mundo es nuestro.

Pero vivimos en un país pequeño, los cuchicheos pudieron con nosotros. Seguimos creciendo y volando separados hasta que volvamos a encontrarnos.

Ya no tengo miedo de querer, de hacer un paréntesis porque existes. Aunque 13 años sean mucho.

Cómo explicar la manera en la que nos queremos, ese existir tan limpio donde estamos tú y yo con puro corazón.

Nos entendemos y aprendemos.

Nos mordemos la vida y nos besamos de manera prohibida. Sin llegar a ser beso.

El mundo se nos cae encima, nos engulle y suena el timbre del recreo.

«Vuela ya, Campanilla»

Y así hice, llevando una parte de mí siempre contigo, un atisbo de felicidad eterna y una promesa de vivir.

«Siempre serás mi gran Peter Pan»...

Pero, aunque Nunca Jamás parezca imposible de alcanzar... tu corazón te guiará.

«De acuerdo con la leyenda, si alguien desea llegar a Nunca Jamás deberá de volar hasta lo más alto del cielo y girar en la segunda estrella a la derecha, sin parar hasta el amanecer.»

Encontraré el valor.

viernes, 14 de abril de 2017

Lego,

Hace dos años llegó a mi vida un bicho con forma de pelo, lo bauticé como Lego pero sin nada religioso, más bien revolucionario.

Fue una revolución en mi pecho y en mi vida.

Nunca imaginé tal conexión con un animal, pero así fue...

Cada día echo de menos su mirada y nuestra sincronía. Tenía la suficiente inteligencia para saber qué hacer en cada momento, para acompañarme siempre.

Fue breve pero intenso... y cuando pienso en despedidas, pienso en todo lo que no hice cuando estábamos a tiempo.

Cuando ya es tarde, nada vale...

Pero en el cielo de los perros, ese que está donde acaba el arcoiris... ahí será feliz.

Te echo de menos, cada vez que suena tu canción.

«Lego House»

miércoles, 12 de abril de 2017

Cinco minuticos más...

Nunca imaginé que podría pasarme tal cosa, cómo intentar explicar algo para lo que no tienes más palabras que las de un silencio tan intenso que no tiene sentido al ponerle nombre, aunque sí... tiene tu nombre y estabas justo en frente desde el principio.

Me has enseñado a creer en mí, fuiste todo lo que nunca imaginé encontrar. Me encontraste, tú primero. Yo después. En Madrid fui un mero ente, volví a ser la niña de hace años...

La primera vez que te abracé de verdad recuerdo que me olvidé de mí misma, llené tu jersey de lágrimas sinceras que no dejaban de gritar un gracias, un gracias de una niña indefensa que estaba perdida en un lugar de Donosti, donde tú supiste ser guía en plena tormenta.

En Madrid, en Madrid fuiste el mar. Creo que nadie podría llegar a entender la sinceridad con la que nosotros dos existíamos. Recuerdo esa necesidad de tenerte cerca en silencio. Tu calor sincero sin necesidad de explicaciones, sin miedo.

Voy a intentar explicarte, lo que estoy dándole tantas vueltas y no encuentro... aunque ya te lo haya dicho. Te quiero, te quiero tanto que no me da miedo aceptarlo. Te quiero porque en el CEP todo es posible, hasta lo imposible.

Y tuviste razón siempre, me escuchaste siempre... y encontré el valor de expresar incluso todo lo que tenía dentro.

Recuerdo que la noche más larga y a la vez corta de mi vida la pasé contigo, aunque parecía que me hubiese ido... siempre volví, supe que te encontraría.

Y allí hicimos de ancianos con quienes necesitaban que alguien les hablase con el alma, alguien que como tú hiciste conmigo, les hiciese sentir que tenía sentido haber llegado hasta allí.

Mil veces me pregunto: ¿por qué?
¿Por qué yo? ¿por qué tú? ¿por qué llegué hasta allí? ¿por qué nunca pude irme del todo?

Y a veces la vida no nos da razones pero sí motivos.

El motivo fue que éramos imprescindibles, sí, imprescindibles e imperdibles.

Como si el imperdible fuese colgado en el corazón y no doliese.

Como si un tatuaje de pronto deja de ser un tatuaje para ser una señal de identidad, un estilo de vida.

Recuerdo que el sueño más dulce de mi vida lo tuve contigo, como si en el mundo no existiesen bombas ahí fuera... Un despertar en la utopía que se hace realidad.

Y me ahogaba horas después de pensar que me había vuelto a cambiar la vida, que había reafirmado mis principios y mis lemas.

Yo, que pensaba que crecer eliminaba todo atisbo de magia... de golpe se produce una explosión de magia humana ante nuestras narices.

Recuerdo que desapareció el mundo en aquella despedida, que nada más importaba si tenía la oportunidad de abrazarte fuerte para darte las gracias, para decirte que te quiero... y hasta en el momento más bonito de esta historia, siguieses enseñándome, siguieses llegando poco a poco más a la chica que intentaba construir un fuerte donde resguardarse.

No recuerdo los pasos que di cuando me alejé, pero sí que te llevaba conmigo.

Que quizás de una manera absurda des con un nombre que me defina... pero yo he encontrado una manera de expresar algo tan intenso como me estoy dando cuenta de que siento por ti.

Te <<grahubb>>... Hubb es mi tatuaje, mi estilo de vida, el amor que vive en mí desde que nací y lo que me llevó hasta ti, y gra- de gracias... tan intensas que esa palabra tan bonita no alberga a contener.


Quiero viajar conigo, quiero conocer contigo... y lo jodidamente bonito de todo esto, es que algo me dice que no seremos tan imbéciles de perder algo así.

Te quiero, te gracias... te grahubb...

Pronto, J.R.

P.D.: Tú supiste mirarme, pero yo si algo puedo repetirte... y más llevando tu pulsera; I PROMISE... que estaré siempre ahí, como estuve desde el principio... y si digo siempre, te puedo asegurar que es así.

No puedo dejar de emocionarme al recordarte y preguntarme por qué no puedo estar abrazándote en este mismo momento, "con el brazo izquierdo arriba, corazón con corazón".


No es un impulso del momento, es una certeza que viene de dentro.

Te grahubb...

viernes, 7 de abril de 2017

Cruces de caminos...

La vida nos va cruzando personas, nos cruza a millones de personas que por cinco minutos tenemos un momento de intimidad eterno.

Me encanta conocer, la manera en la que la gente se cuenta y se entrega.

Somos un cúmulo de casualidades y yo encuentro todas estas historias entre sus historias, encuentro ese sentimiento de que existe dentro, esa casualidad y esa esencia que hace del ser humano y el mero existir un viaje increíble.

Sentir el calor y un abrazo... sentir que todo el mundo necesita alguien que por un instante lo comprenda.

En eso nos basamos, en todas estas experiencias.

Hoy unos desconocidos contaron mi historia con sus historias, la paz de entender lo mágico y el miedo.

Que hay cosas que suceden una vez en la vida y con eso basta.

Y lo curioso es que ahora reflexiono y ms doy cuenta de los que siguen presentes, de alguna manera en forma de historia.

(Feliz cumpleaños, cascarrabias..., hoy es tu cumpleaños y no lo olvido, estoy en Madrid que es ese lugar al que me habría gustado llegar contigo. Pero ya acabó diciembre y con ello todo lo efímero, espero que seas feliz de corazón, porque si algo es cierto es que de vivir nunca podré arrepentirme y de querer menos.)

Hoy 7 de abril mis padres llevan veintiún años casados...

Y hoy 7 de abril, vuelve una parte de aquella niña que se creyó un día que el Mundo podría cambiar.

Y tú, caballero sin nombre, si me lees:  dulces noches.

Tengo muchas cosas que comentarte sobre la relación de odio psiquiatra-psicólogo.

jueves, 6 de abril de 2017

He perdido un tren,

Literal, ya no es tan grave como perder un vuelo a París, pero aún así es grave.

He perdido un tren, como lo hacen todas las personas mortales de este mundo si no salta la alarma.

Parece casi a propósito, pero la realidad es otra.

La realidad es que quería coger ese tren, quería ir de verdad pero quizás no puse todo el empeño que debería.

A las personas así siempre nos pasa algo, total parcial.

Si algún día tengo nietos les contaré todas estas anécdotas que al final son las que nos definen.

Sigo yéndome a Madrid, pero si algo está claro es que siempre pasará algo en forma de señal caprichosa del destino. O puede que sea simple casualidad, pero no me cuadra.

He estado demasiado tiempo dándole vueltas sobre ir y no ir, y ahora pienso que debería no haber ido directamente, pero la vida es así. Una vez que estoy metida en el viaje, con la maleta hecha y las emociones revueltas estoy esperando que llegue un desconocido, con un coche lleno de desconocidos, con los que lleguemos allí.

¿Qué puede que nos depare las casualidades?

Simplemente tener más valor para una despedida, o quizás una tregua.

Quien sabe, no sabemos dónde estaremos mañana, ni mucho menos en veinte minutos.

Pero total general, si no tuviese emoción no sería vida.

miércoles, 5 de abril de 2017

Pre-despedida.

No sé dónde estoy, siento un paisaje siniestro pero hermoso, un vaivén de emociones desconcertantes.

Camino en mi, decido por mí y me deshago.

Soy un trozo de papel que se moja por la lluvia y no deja ser leído, soy una estrella fugaz en verano.

Ya no me encuentro ni siquiera al hablar de mí, pasan los días lentos y difusos, a la vez que cuando miro hacia atrás da vértigo la velocidad con la que todo cambia.

Todo cambia pero seguimos siendo los mismos, busco a cada minutos una respuesta nueva para esta sinrazón de vida, a un paso de la locura tal vez entre tanto fluir de pensamientos.

Navego por los mares que me encuentran y vuelo por el viento que ya no tiene nombre.

Ya ni mi nombre me designa, ni lo que he llegado a hacer, ni las despedidas.

Me acerco a una nueva despedida, a desprender uno de mis adjetivos en los cuales creía. Ya no quiero seguir y voy a despedirme en Madrid.

El domingo, cuando vuelva, seré un trozo menos. Suena demasiado dramático pero es verdad, por lo menos por un tiempo.

Conforme pasa la vida sé que lo más difícil es aprender a despedirse.

Incluso de algo que parece que no tiene despedida, ya no será una parte de mí cada día.

Lo más difícil es meditar sobre lo mejor... y si te das cuenta de que lo echas de menos, quizás sea el momento de volver en un futuro, pero por ahora ese colectivo no es mi sitio. Aunque tengan personas que me hagan querer pertenecer ahí para siempre.

Es difícil intentar despedirme, C E P,

Pero si no sé dónde me encuentro, no puedo pertenecer a ningún lugar.

Comienzo la despedida antes ni siquiera de hacer la maleta, es complicado intentar incluso entenderme.

Un post-it mientras estudiábamos; ENERO

Quería decirte, quizás un poco tarde, quizás un poco sin sentido. Necesitaba contarte que todo lo que está pasando en mi mente va demasiado rápido, demasiado fugaz. Y puede que lo que en un momento fue un atisbo de todo, hoy es un inmenso vacío lleno de nada. Qué retórico y contradictorio se convierte todo, qué fácil resulta marcharnos y desaparecer y no volver a encontrarnos nunca jamás.

Hoy encontré unas fotografías, en las que apareces escondido, pero yo puedo reconocerte, detrás de mí o en perpendicular, qué curioso resulta entonces. Quién iba a imaginar que hoy  te escribiría, pero seamos sinceros: No ha pasado nada, que haga que esto tenga sentido. Soy yo que estoy un poco loca quizás y veo los colores diferentes, o es la vida, que es muy caprichosa y hace de un instante una eternidad y viceversa.


Te deseo lo mejor, mi mejor suerte te la dejo, te deseo que seas muy feliz, te olvides de todo lo que los demás esperan y vivas, vivas intensamente todo lo que la vida te ofrece. Te olvides de ti, pero siempre recuerdes cuáles fueron las emociones que te llevaron hasta donde estás ahora.

Espero que no te conformes nunca con nada a medias, por la sociedad.

Que la sociedad cambia, pero nunca cambiará qué es lo que te identifica, tu manera de existir, eso es lo que te hace diferente.

Tu manía de ir y volver mil veces, admiro tu inteligencia, del mismo modo que admiro tu madurez. Algo me dice que creciste antes de tiempo, ¿no es eso injusto? En cierto modo te entiendo.

Dos últimas cosas más:
Cuando te quitas el doble par de calcetines, ¿Primero te quitas uno y luego otro, o los dos a la vez?

Segunda: Esta es otra pequeña observación; Cuando estudias, tienes madera de artista dejándose llevar por su inspiración. El sábado vas a hacer una obra de arte preciosa.


De una Histriónica.

martes, 4 de abril de 2017

Hache,

Martin (H) parece un chico cualquiera, que todos intentan resolver su mundo pero él finalmente decide seguir su camino.

No llego a entender hasta qué punto en qué parte de esta película estás tú, o quizás no quiera entenderlo. No quiero entender que es un juego, pero me apetece jugar contigo.

Creo que nos equivocamos al hacer el diálogo de dos dialogantes, dos semifilósofos de la vida y semidioses desbordados incluso por nuestras propias palabras.

Yo, yo, yo, yo, yo... Escúchame por un instante, yo no existo realmente, soy algo etéreo que encontraste y a lo que yo abracé. YO, YO, YO, he podido hablarte durante horas de mí pero realmente era mi manera de conocerte, por cómo reaccionabas.

Puedo parecer extravagante y original, pero no soy más que un cúmulo de anécdotas que mi mente me permite rememorar. Tú, tú, tú... tú eres un silencio original y puro, algo que resulta inmenso pero a la vez hay algo oscuro, como un atardecer con tormenta que no deja ver al sol ponerse pero si agudizas los sentidos puedes sentir que ahí está.

No sé si enumerar las reglas de un juego al que no sabemos ni siquiera si estamos jugando, tú, tú, tú... que tanto dices que no juegas, pero ambos sabemos que sí.





Que cada día puede que sea el día en que yo desparezca, que se me baje la fiebre de este momento y solo queden unas breves secuelas en forma de recuerdos, de anécdotas.

Que nos queda demasiada poca vida como para vivir con el freno de mano, que para mí sería un honor equivocarme bien cerca tuyo, y ahí sí que podrías conocerme.


Voy descubriendo pedazos de ti cada día, aunque no lo parezca y parezca imposible.

Me voy descubriendo ante ti aunque sea en silencio.


Que puede que vuelvas a desaparecer, pero nunca se puede huir de algo que llevas dentro.

Soy una cabezota diecinueveañera, una mimada que se enrabieta ante las injusticias.


Pero no te imaginas lo mucho que me encanta, esta inspiración, mi propuesta de atardecer y tu silencio.


Te contaré otro secreto: no tengas miedo, no muerdo.


Tú eres de los valientes que se han perdido más de una vez, yo sólo soy un silencio y un trozo de sol que la vida me ha dado entre tanto ruido de palabras.

Sigo con tus ojos, siguen aquí.

Aunque intentes esconderte.



P.D.: Si me lees, no intentes entenderme y deja que la vida nos encuentre jugando.

P.D. 2: Dulces noches, caballero. Sé que existes.



sábado, 1 de abril de 2017

Llévame libre y salvaje.

Hoy viajé hasta el mar, lo hice sí, extraño entre la casi huerta de Murcia. 

Buda estaba ahí, y Niké o Nice, como la diosa alada de la victoria de Samotracia, google hace maravillas frente a los prepotentes, la verdad. 

Pero dejando a un lado la pedantería, hoy me olvidé del tiempo, llega el melancólico sabor de que es hora de volver a la realidad cuando atardece sin darnos casi cuenta, otro día que se acaba. 

Nosotros sin olvidarnos de nosotros ni un momento, es extraño, curioso y frustrante a la vez esta situación, porque hay mucho más de lo que queremos ni siquiera ver. Hablo por mí misma, que tengo incluso más preguntas que antes y me gustaría escucharte, me encantaría mostrarte mil cosas y no tener esa simple sensación de impedimento. 

Este devenir de palabras sobre palabras, cuando sinceramente, de todo lo que hemos hablado me dice mucho más tu mirada. 

Me enrabieto, porque te gusta tener el control de todo lo que está ocurriendo aunque no lo parezca, 

Me provoca hasta angustia pensar que estas letras serían las más ñoñas posibles, pero somos adultos y estamos jugando al despiste. 

Y si me desvisto un poco más no quedará nada de intriga tras este juego, y la que se queda con las cartas soy yo, pero tú ganas la partida. 

Pues no, caballero. 

Te seguiré escribiendo, liberando lo que escribiría a continuación en mi libreta... 

Y antes de continuar, sonrojándome y nerviosa te contaré un secreto: estoy muerta de miedo. 


" Un día de estos" 

Una canción de Marwan me surge como respuesta, y ni siquiera me atrevo ahora a admitirlo, Marwan llevaba años sin escucharlo pero ha vuelto como una bala. 

Gracias por el viaje de hoy, porque para mí es viajar siempre que consigues ver diferente lo cotidiano. Mi té estaba asqueroso, una mala decisión sin duda.  Pero no me arrepiento, de los errores viene el acierto. Hoy he disfrutado hasta de un té amargo, sin sabor; hoy he disfrutado de mirarte a los ojos a ratos, y a otros del juego, el juego en  el que me encuentras y me escondo, en el que te encuentro e intentas que no lo parezca. 

Apenas te conozco, no sé dónde vives, la mitad de tu historia, cómo te fue descubriendo la vida ni cómo llegaste hasta hoy. Pero mi ingenua intuición me dice que no somos tan diferentes. 

Parece que no hayan pasado los días desde diciembre... tú te muerdes las palabras y yo los gestos. 

Una escena de película diría cualquiera, pero por lo que has descubierto de mi inconexo ser ni yo sabía que estábamos siendo escena de una película. 

Me muerden los miedos, y un impulso incoherente a querer estar en silencio contigo. 

No necesito que me agrades a cada instante, ni ponerte un polígrafo.  

No quiero nada que no seas tú, en esencia y sin palabras que te definan. 

Porque si te confesara una segunda cosa, mentiría fuerte para aceptar "tu nombre". 

Y en el fondo me encantaría que no supieras nada de mí, que no intentases entender, que hay cosas que ocurren, pistas que nos van dando las causalidades. 

Que nada es por azar, y menos nosotros, que somos tan idiotas de intentar controlar el destino. 

P.D.: No quiero llevarte al mar, pero sí me gustaría enseñarte un sitio. 

Si mi pañuelo aún sirve de coartada. 

Amanecí siendo un pájaro.

Hoy desperté temprano y descansada, es extraño despertar en paz tras tanto caos,
el sol entraba dulce por mi ventana, acariciando mi cama.

La primera imagen que me llega a la mente es como si me mirase a mí misma desde fuera, una mezcla de piel y sábanas, una sonrisa al amanecer. Como si todas las personas de este mundo anoche fueron felices.

Anoche, anoche volvieron todos los fantasmas, lloré con mi madre sobre todo lo que no aceptaba que me había tocado vivir, sobre el amor que no entendía, el pasado que no se marcha y las guerras en el mundo.

Anoche estuve triste, pero miré al cielo lleno de estrellas y suspiré. Dejar ir suena tan bonito como difícil, suspiré y decidí que sólo metería en mi cama aquello que me provocase calma y una sonrisa.

Funcionó, hoy el amanecer era mágico, como si toda la vida se hubiese resumido en el canto de los pájaros que se ponen a bailar en el alféizar de mi ventana.

Me acaricio la piel caliente, abro la ventana y entra una brisa suave que me viste.

Los pájaros cantan y huele a primavera.

Y joder, parece que el mundo no tiene prisas, que no existe un reloj en el mundo capaz de detener ese momento.

Entonces vuelo, vuelo con la melodía de esos pajarillos que eligen vivir en mi ventana.

Y están ahí desde siempre, aunque nunca les pedí que se quedaran...

Hoy me arrepiento de cada mañana que me cantaban y yo iba tan sorda por las prisas que pensaba que no existían.

Hoy amanecí diferente, como si no tuviese miedo a volar.

Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...