sábado, 15 de abril de 2017

Vete ya, Campanilla...

Vuela, corre, no me mires más así que no podré evitar la tentación de besarte.

Me mordería la vida por quererte. Por no dejar todos los trenes pasar, intentando que no existieses por mi camino.

No me quedaría con un tercer beso a destiempo, porque siempre llego tarde. O siempre llegas tarde... O los reproches podríamos habérnoslos comido a mordiscos.

Que aprendí a un querer puro, «te quiero, Peter Pan». Eso es lo que Campanilla quería decirle, pero tenía que irse... A Peter le tocaba crecer, a ella volar.

Así es la vida. Vivimos amando... amando siempre y dejando ir. Cobardes cuando toca ser valientes.

Valientes cuando no tenemos más carta que una mirada.

Me viste crecer, con tacatá ya me miraste a los ojos. Yo te conocí con 15 años, me reconocieste a los 16.. Nos besamos a los 17, nos equivocamos a los 18... y a los 19 fui tan tonta de dejar pasar el tren. Por miedo a encontrarme feliz contigo, cuando no me soportaba ni yo.

Nos besamos, como si el código penal de las infidelidades no existiese. Siendo fieles a algo puro, en una dimensión paralela donde el mundo es nuestro.

Pero vivimos en un país pequeño, los cuchicheos pudieron con nosotros. Seguimos creciendo y volando separados hasta que volvamos a encontrarnos.

Ya no tengo miedo de querer, de hacer un paréntesis porque existes. Aunque 13 años sean mucho.

Cómo explicar la manera en la que nos queremos, ese existir tan limpio donde estamos tú y yo con puro corazón.

Nos entendemos y aprendemos.

Nos mordemos la vida y nos besamos de manera prohibida. Sin llegar a ser beso.

El mundo se nos cae encima, nos engulle y suena el timbre del recreo.

«Vuela ya, Campanilla»

Y así hice, llevando una parte de mí siempre contigo, un atisbo de felicidad eterna y una promesa de vivir.

«Siempre serás mi gran Peter Pan»...

Pero, aunque Nunca Jamás parezca imposible de alcanzar... tu corazón te guiará.

«De acuerdo con la leyenda, si alguien desea llegar a Nunca Jamás deberá de volar hasta lo más alto del cielo y girar en la segunda estrella a la derecha, sin parar hasta el amanecer.»

Encontraré el valor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...