sábado, 1 de abril de 2017

Llévame libre y salvaje.

Hoy viajé hasta el mar, lo hice sí, extraño entre la casi huerta de Murcia. 

Buda estaba ahí, y Niké o Nice, como la diosa alada de la victoria de Samotracia, google hace maravillas frente a los prepotentes, la verdad. 

Pero dejando a un lado la pedantería, hoy me olvidé del tiempo, llega el melancólico sabor de que es hora de volver a la realidad cuando atardece sin darnos casi cuenta, otro día que se acaba. 

Nosotros sin olvidarnos de nosotros ni un momento, es extraño, curioso y frustrante a la vez esta situación, porque hay mucho más de lo que queremos ni siquiera ver. Hablo por mí misma, que tengo incluso más preguntas que antes y me gustaría escucharte, me encantaría mostrarte mil cosas y no tener esa simple sensación de impedimento. 

Este devenir de palabras sobre palabras, cuando sinceramente, de todo lo que hemos hablado me dice mucho más tu mirada. 

Me enrabieto, porque te gusta tener el control de todo lo que está ocurriendo aunque no lo parezca, 

Me provoca hasta angustia pensar que estas letras serían las más ñoñas posibles, pero somos adultos y estamos jugando al despiste. 

Y si me desvisto un poco más no quedará nada de intriga tras este juego, y la que se queda con las cartas soy yo, pero tú ganas la partida. 

Pues no, caballero. 

Te seguiré escribiendo, liberando lo que escribiría a continuación en mi libreta... 

Y antes de continuar, sonrojándome y nerviosa te contaré un secreto: estoy muerta de miedo. 


" Un día de estos" 

Una canción de Marwan me surge como respuesta, y ni siquiera me atrevo ahora a admitirlo, Marwan llevaba años sin escucharlo pero ha vuelto como una bala. 

Gracias por el viaje de hoy, porque para mí es viajar siempre que consigues ver diferente lo cotidiano. Mi té estaba asqueroso, una mala decisión sin duda.  Pero no me arrepiento, de los errores viene el acierto. Hoy he disfrutado hasta de un té amargo, sin sabor; hoy he disfrutado de mirarte a los ojos a ratos, y a otros del juego, el juego en  el que me encuentras y me escondo, en el que te encuentro e intentas que no lo parezca. 

Apenas te conozco, no sé dónde vives, la mitad de tu historia, cómo te fue descubriendo la vida ni cómo llegaste hasta hoy. Pero mi ingenua intuición me dice que no somos tan diferentes. 

Parece que no hayan pasado los días desde diciembre... tú te muerdes las palabras y yo los gestos. 

Una escena de película diría cualquiera, pero por lo que has descubierto de mi inconexo ser ni yo sabía que estábamos siendo escena de una película. 

Me muerden los miedos, y un impulso incoherente a querer estar en silencio contigo. 

No necesito que me agrades a cada instante, ni ponerte un polígrafo.  

No quiero nada que no seas tú, en esencia y sin palabras que te definan. 

Porque si te confesara una segunda cosa, mentiría fuerte para aceptar "tu nombre". 

Y en el fondo me encantaría que no supieras nada de mí, que no intentases entender, que hay cosas que ocurren, pistas que nos van dando las causalidades. 

Que nada es por azar, y menos nosotros, que somos tan idiotas de intentar controlar el destino. 

P.D.: No quiero llevarte al mar, pero sí me gustaría enseñarte un sitio. 

Si mi pañuelo aún sirve de coartada. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...