Nunca imaginé que podría pasarme tal cosa, cómo intentar explicar algo para lo que no tienes más palabras que las de un silencio tan intenso que no tiene sentido al ponerle nombre, aunque sí... tiene tu nombre y estabas justo en frente desde el principio.
Me has enseñado a creer en mí, fuiste todo lo que nunca imaginé encontrar. Me encontraste, tú primero. Yo después. En Madrid fui un mero ente, volví a ser la niña de hace años...
La primera vez que te abracé de verdad recuerdo que me olvidé de mí misma, llené tu jersey de lágrimas sinceras que no dejaban de gritar un gracias, un gracias de una niña indefensa que estaba perdida en un lugar de Donosti, donde tú supiste ser guía en plena tormenta.
En Madrid, en Madrid fuiste el mar. Creo que nadie podría llegar a entender la sinceridad con la que nosotros dos existíamos. Recuerdo esa necesidad de tenerte cerca en silencio. Tu calor sincero sin necesidad de explicaciones, sin miedo.
Voy a intentar explicarte, lo que estoy dándole tantas vueltas y no encuentro... aunque ya te lo haya dicho. Te quiero, te quiero tanto que no me da miedo aceptarlo. Te quiero porque en el CEP todo es posible, hasta lo imposible.
Y tuviste razón siempre, me escuchaste siempre... y encontré el valor de expresar incluso todo lo que tenía dentro.
Recuerdo que la noche más larga y a la vez corta de mi vida la pasé contigo, aunque parecía que me hubiese ido... siempre volví, supe que te encontraría.
Y allí hicimos de ancianos con quienes necesitaban que alguien les hablase con el alma, alguien que como tú hiciste conmigo, les hiciese sentir que tenía sentido haber llegado hasta allí.
Mil veces me pregunto: ¿por qué?
¿Por qué yo? ¿por qué tú? ¿por qué llegué hasta allí? ¿por qué nunca pude irme del todo?
Y a veces la vida no nos da razones pero sí motivos.
El motivo fue que éramos imprescindibles, sí, imprescindibles e imperdibles.
Como si el imperdible fuese colgado en el corazón y no doliese.
Como si un tatuaje de pronto deja de ser un tatuaje para ser una señal de identidad, un estilo de vida.
Recuerdo que el sueño más dulce de mi vida lo tuve contigo, como si en el mundo no existiesen bombas ahí fuera... Un despertar en la utopía que se hace realidad.
Y me ahogaba horas después de pensar que me había vuelto a cambiar la vida, que había reafirmado mis principios y mis lemas.
Yo, que pensaba que crecer eliminaba todo atisbo de magia... de golpe se produce una explosión de magia humana ante nuestras narices.
Recuerdo que desapareció el mundo en aquella despedida, que nada más importaba si tenía la oportunidad de abrazarte fuerte para darte las gracias, para decirte que te quiero... y hasta en el momento más bonito de esta historia, siguieses enseñándome, siguieses llegando poco a poco más a la chica que intentaba construir un fuerte donde resguardarse.
No recuerdo los pasos que di cuando me alejé, pero sí que te llevaba conmigo.
Que quizás de una manera absurda des con un nombre que me defina... pero yo he encontrado una manera de expresar algo tan intenso como me estoy dando cuenta de que siento por ti.
Te <<grahubb>>... Hubb es mi tatuaje, mi estilo de vida, el amor que vive en mí desde que nací y lo que me llevó hasta ti, y gra- de gracias... tan intensas que esa palabra tan bonita no alberga a contener.
Quiero viajar conigo, quiero conocer contigo... y lo jodidamente bonito de todo esto, es que algo me dice que no seremos tan imbéciles de perder algo así.
Te quiero, te gracias... te grahubb...
Pronto, J.R.
P.D.: Tú supiste mirarme, pero yo si algo puedo repetirte... y más llevando tu pulsera; I PROMISE... que estaré siempre ahí, como estuve desde el principio... y si digo siempre, te puedo asegurar que es así.
No puedo dejar de emocionarme al recordarte y preguntarme por qué no puedo estar abrazándote en este mismo momento, "con el brazo izquierdo arriba, corazón con corazón".
No es un impulso del momento, es una certeza que viene de dentro.
Te grahubb...
No hay comentarios:
Publicar un comentario