miércoles, 19 de abril de 2017

Tenemos Tiempo,

Tenemos tiempo.

Tenemos luciérnagas bajo la piel,

un farol en el pecho

                alumbrando el camino

tres lunas nuevas en la pena

y minutos guardados en el cajón

                para gastar en este instante.

No es tarde,

tenemos noches por delante

y mañanas de montaña por subir,

tenemos el cansancio propio

                del que arriesga la guerra

por encontrar un remanso

                de maremotos brutales

                               a la hora de la siesta.

No es tarde

y por eso estamos despertando antes.

Tenemos espacio,

no ocupamos más que todo el hueco

                que no le pertenece ni al viento,

nos expandimos sigilosos,

desocupando cada rincón que conquistamos.

Tenemos tiempo,

tenemos todas las promesas

                amordazadas en el sótano

y un eterno compromiso interno

                con el silencio nutritivo de los actos.

Tenemos tanto por lo que luchar

que hemos desmontado ya los rifles

para hacer esculturas de paz,

arrojado al barranco las balas

y tomado las armas

que la naturaleza nos prestó.

Tenemos horas, días y semanas

                por delante

y por eso hemos empezado ya

a desbrozar el prado del pasado,

estamos quemando los muebles,

desarraigándonos del barrio,

estamos desapegándonos de la placenta,

abriendo bien los ojos y las piernas

                para recibir el calor y la yaga del sol,

sin caparazón,

                nutriendo con dolor las alegrías.

Tenemos un sinfín de fotos que no hacer,

por eso no posamos sin querer cuando no toca.

Estamos aprendiendo a olvidar lo inútil,

recordando para aprender la esencia,

deseando prender la mecha

para deforestar el bosque de vacío material

y arrasar el almacén de estorbos decorativos.

               

Tenemos la necesidad de no necesitar

más de lo que ya tenemos,

nos hemos puesto a elaborar el ahora

para tener más luego.

Nos hemos deshecho ya de los disfraces,

no tenemos nombre ni registro

ni bandera ni reglas ni contratos

hemos desenraizado las ideologías

para plantar semillas de sencillez

y regarlas con la naturalidad

del agua de lluvia.

Tenemos tiempo de parar a descansar,

por eso no vamos a hacerlo todavía.

Tenemos todo el tiempo

así que comencemos ya.

Suso Sudón 

«Hace dos semanas me escribieron este poema en una carta, una chica que tenía un mundo interior precioso, una amiga. Ella me escribió esto en una carta anónima... creo que es de las cartas más preciosas que he recibido. Y pocas vecss un poema puede cobrar un sentido tan grande conmigo. Gracias amiga, por ponerme música en forma de poesía»

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