Me desnudé entera ante ti, pudiste ver cada surco en mi piel, cada cicatriz, cada lunar y lugar por los que perdía fuerza.
Conociste cada escondite secreto de mi ciudad que se ilumina cuando el mundo duerme, cuando nadie puede ver nada más allá que sus sueños. Me viste llena de secretos y trucos de magia para creer que la felicidad puede convertirse en realidad.
Que busco mis gafas para ver picotear los pájaros que visitan mi jardín cuando llueve, tan felices y ajenos. Que me corto el pelo cada vez que pesan los recuerdos y no basta con pintarme los labios de rojo valiente.
Te miro de lejos en mis recuerdos, paseando, escondiéndonos del mundo entre hierbas salvajes. Buscando nuevos horizontes donde pintar una eternidad difusa en la que vivir un futuro que ya caducó.
Pasado.
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