Le di la vuelta al primer cigarrillo del paquete, hoy lo fumé y cuenta la leyendo que el último es el del deseo.
Me miro, me miro desnuda con ese peculiar cigarrillo que desde hace unas épocas me identifica, a lo Audrey Hepburn.
Me desangro al desear, internamente, rajo las entrañas de mi ser para desear libre.
Desear internamente esa casualidad para que desaparezcan los imposibles.
Entonces como una artista pinto la noche del cielo desde mi ventana, acabando esta noche e intentando dejar un mundo un poquito mejor para mañana.
Con más gestos humanos en el ayer.
Me visto con las sábanas deshechas y respiro.
Solté el deseo como quien puede crear estrellas fugaces... y vuelo.
Vuelo en el mundo de una manera sutil.
Nadie puede ver mis alas, quien las consiguan ver, como otros hicieron... entonces ese nadie de convertirá en un ser que volverá a creer en la magia.
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