martes, 31 de enero de 2017

Somos las veces que nos perdemos

Pertenecemos a ese número abstracto en el que queremos desaparecer del mundo.

Cobardes que no estuvieron a las alturas de su propio salto.

Ingenuos que creemos que todo lo que esperamos pasará sin tener en cuenta la serendipia de la vida, caprichosa y sin preludio.

Somos unos imbéciles, desparecemos del mundo para creernos valientes.

Nos carcome la mierda del día a día, para vivir en blanco y negro, olvidando todo atisbo de color.

Desahuciamos a los locos, los tachamos de ignorantes, cuando ellos viven como quieren, llenos y eternos.

Envidiamos la sencillez, aun teniénda ante nuestras narices.

Y dejamos que la sociedad nos mate lentamente, con la sangre brotando por el doble filo de la sociedad.

Nos creemos Fénix y no llegamos a colibrí.

Somos unos hitriosos. Todos, y no se salva nadie del vacío angustioso tras leer el diálogo impuesto de moral pedante y prepotente.

domingo, 29 de enero de 2017

28 de Enero, ¡feliz año del Gallo de Fuego!

Qué casualidad, o quizás coincidencia... que hoy sea el día del cambio, dicen que este año traerá cambios y prósperos para aquellos que sepan adaptarse.

Qué curioso que hayamos celebrado el año nuevo chino sin darnos cuenta, tan casual.

Tan diferente todo y a la vez con tanto vértigo.

El año del Gallo, de pequeña yo quería ser como los pollitos. Este año es el del Gallo de Fuego.

Si sabes arder, entonces estoy segura de que será una gran aventura vivirlo.

Y para comenzarlo, qué mejor que cumplir promesas.

A veces no nos damos cuenta de los astros y sus circunstancias. Se desata un festival en el universo, y nosotros tan ajenos, parando el tiempo.

martes, 24 de enero de 2017

Entumecida...

Tengo cada una de mis articulaciones bloqueadas.

Inmóvil me hallo.

Casi no puedo ni respirar.

Todo pesa, todo gira.

Todo mi ser soporta el peso de una atmósfera aplastante que me atrapa, me detiene y me inmoviliza.

No hay nada ... más,

que

...decir.

Me encontré una pluma de colores, sé que no fue casualidad, por el momento y por el lugar.

Sé que me estaba esperando...

Sé que el pasado, también pesa... hasta que no le dices que vuele.

sábado, 21 de enero de 2017

Amar para olvidar.

Estoy harta de que tras cada gran amor llega un inmenso olvido.

No existe manera humana últimamente que un amor que no exija olvido.

Olvido antes de desgarrarnos haciendo el amor.

Olvido antes del suspiro de después del primer beso.

Olvido, porque estamos condenados a cadena perpetua de cambios, donde nada será eterno, ni siquiera merecerá tanto la pena como para intentar que lo sea.

Olvido, porque somos egoístas... Olvido en el que nos olvidamos hasta nosotros mismos, simplemente hacemos lo que todos nos dicen: "Ama y olvida".

Ama intensamente y luego olvídalo todo





Pero ama también en silencio, no me lo digas en voz alta o tendrás que olvidarme antes de tiempo. "Ya te lo dije" entonces sonará como una sentencia de muerte, jódete, que ya sabías que el olvido llega de la mano del amor. Que si no amas, no existe olvido.

Pero, cómo podemos ser tan sumamente cínicos e ilusos, de creer que por prometernos olvido podremos querernos menos, podremos hacer que no duela.

¿Cómo entender que no podemos evitar amarnos?

Entones me pregunto, de nuevo, esta retahíla amor-olvido, que me destroza.

Amamos para olvidar, joder, joder y más joder. Eso estamos haciendo, nos estamos jodiendo la puta vida en esta mierda de individualismo, en este creer que por no entregarnos y cerrar los ojos, seremos más felices. Nos jodemos, y bien. Nos jodemos la vida, las palabras. Jodemos cada puto truco de magia, enfriamos el café de gilipolleces que no tienen nada que las haga tener sentido. A veces, una mirada calienta más un café que mil mierdas sin sentido. A veces, las cosas simples, la ingenuidad y la espontaneidad de sentirnos imprevistos por algo sensacional son las oportunidades que marcan nuestras vidas.

Pero no, somos unos absolutos gilipollas, imbéciles que nos convertimos en unos miserables de mucho cuidado. Que decimos querer las cosas simples, que queremos viajar y no hay huevos a irte con un desconocido. Que te miras como si fueras magia y luego piensas en que hay cosas que no encajan en tu lista de expectativas de perfección.


Queremos todo, amar rápido, tenerlo todo y que encima se cumplan nuestros sueños, y aún así, cuando lo consigues, se te cruza la puta idea en la cabeza de que no es lo "perfecto" para tu vida de sueño.



Estamos bien jodidos, aunque jodamos genial.

Y no peor es que no hay nada peor que joderse desnudos, intentando disfrazar el amor de futuro olvido.


Una mierda, esto es una verdadera mierda.


Y lo peor, es que no tiene sentido creer que no todo tiene porqué ser así....

Ya te lo demuestran, a cada atisbo de infinidad.


Repito: lo hemos jodido todo; estamos bien jodidos.

Olvidos.

Olvido...

Siempre viene después de amor.

Conocer es fácil, sistemático, automático y mágico.

El olvido son miles de historias arrastrando por los suelos, escondidas en los rincones... resucitando en cada palabra que te nombre.

Conocer es querer... olvidar es intentar desquererse.

Por eso condené al olvido la palabra destino, antes de dejar el amor salir a flote.

Aunque por muchas casualidades que lleguen siga siendo real y sincera...

Desaparecé pronto.

...

Tengo la certeza temprana de que muy pronto tendré que olvidarte, antes incluso de conocerte.

Por eso prefiero ser valiente y decirte que el olvido es de cobardes que temen que el incendio siga vivo mañama, nos cambie la vida; firmamos entonces la sentencia de olvido antes de sellarnos la vida con un beso.

viernes, 20 de enero de 2017

Huellas.

Llegaron mis huellas, se frenaron frente al norte.

Entonces todas las direcciones se encontraban marcadas en el suelo:

Personas.

Almas errantes, que quizás se encontraron pero todas siguieron caminos diferentes.

¿Qué sentido tiene?

Cada uno paralelo y perpendicular, sin miradas tangentes que se recuerden para siempre.

Almas que se congelan en el recuerdo casual sin calor.

Que se derriten a los pocos días, efímeros.

Etéreos, nos convertimos en esencia que no muere, pero tampoco existe. No queda esqueleto cuando todo desaparece.

Y no existen buitres capaces de hacer de esa muerte un manjar.

Pero quizás, con alguna palabra podamos convertirnos en eternos.

Somos etéreos.

Nada de lo que ves, es real.

Cuando llueve, llueve de colores pero tienes la sensación de que el agua es transparente.

Los charcos revelan el color de las ciudades.

El mar los del cielo, el cielo: en realidad es negro, la nada.

Cuando cierro los ojos, los colores siguen vivos, sueño en colores, le pongo colores a los olores, a las caricias y a los besos, pero nunca al amanecer.

El amanecer es el único color que me encanta desnudo.

Pero de pronto, desaparece.

Al igual que desaparece el color de las estrellas fugaces, del viento, del amor y de la magia.

También pinto las palabras, de vez en cuando. El color de mis huellas o el de las pestañas....

A veces la música crea nuevos colores...

Pero ninguno existe de verdad.

Todos tienen sentido en mi mente, únicamente.

Sin embargo, lo que más miedo me dan son los pigmentos de las personas, cuando te pintan la piel y el alma.

Pero en el fondo de tu ser, tienes la certeza de que ese arte tan bonito llegará una mañana en la que ya no exista.

Porque todos los colores solo yo pude verlos... e inocentemente volveré a caer en la trampa de pensar de sentir que puede que esos colores se queden un ratito más n

miércoles, 18 de enero de 2017

Tiempo.

Vivimos en ritmos circadianos de menos horas que las 24 obligatorias, sumamos 30 vidas en cada sueño y luego volvemos a la rutina con la certeza de que «no tenemos tiempo».

Se nos olvida que podríamos parar el mundo en un instante, que tenemos el poder de la revolución en la punta de nuestros dedos.

Que los silencios existen para llenarlos de emociones, olores y pensamientos que no podríamos llegar a definir, ni con mil besos de sobra.

Que nos machaca el tic-tac latente en nuestra mente, que nos ata y tensa.

Que cuando «tengamos tiempo»  lo viviremos todo. Y luego, llega la triste realidad de que cuando tienes tiempo eso ya no tiene sentido. 

Y entonces pensamos en que quizás la próxima vez invertiremos mejor las casualidades del destino.

lunes, 16 de enero de 2017

Me convertí en un ser de soledades.

Odio las injusticias,
que tomen mi ingenuidad por el pito del sereno.

Odio que por ser niña no tengan derechos mis argumentos a ser considerados de mujer.

Odio las mentes cuadriculadas, preestablecidas y llenas de argumentos, que no sirven para nada más que otra cosa que demostrar pedantería.

Odio las personas que te hacen sentir pequeña.

No hay nada en la vida que me duela más que una mentira, eso lo heredé de mi madre.

No soporto que cada día acabe con un abrazo de menos.

Siento cómo me congelo y me pierdo.

No soporto escribir mis diez mandamientos del odio y luego a los cinco segundos no estar enfadada.

Porque lo que más odio por encima de todo, es enfadarme.

Entonces, aunque sea por un instante, se desata un incendio irrevocable.

sábado, 14 de enero de 2017

Carmín deshecho.

Tengo grietas en los labios y las pestañas.

Grietas de sonreír fuerte incluso cuando pesa el alma.

Tengo las pestañas amordazadas por las lágrimas que ya no caen ni a punta de pistola.

Llevo un carmín que solo lo deshacen los sueños, cuando no estoy mirando... y amanezco con cicatrices de guerra en el espejo.

Noches de sueños salvajes, de librar la intensa lucha cabeza-corazón.

Donde al amanecer quedan secuelas.

Noches que son las únicas que me desnudan y me desvelan.

Demasiadas pesadillas o quizás, demasiada verdad.

Que el espejo y el carmín deshecho revelan: soledad.

Los sueños en las pupilas

Ella es más susceptible a los viernes trece, que a los martes.

Lo inusual se cruza con lo imposible, pero entonces todo pasa.

Ella dice que son cosas de su suerte imposible, pero más bien curiosa.

Una suerte a la que le encanta sacarla a bailar cuando llueve, encontrar pequeñas señales entre tanta banal niebla.

Se pinta el cuerpo con ropajes oscuros pero que llenan de color el mundo y se viste la sonrisa del color de su alma, según el día.

Ella sueña, me revela historias y significados, mi álter ego cada noche, cuando se apodera de mi alma y me pinta la mente con sueños, pesadillas y verdades... ¡Tantas vidas he vivido en una simple noche de sueños! ¡Tantos posibles futuros, a la vez imposibles! Su pequeña revolución del pasado viernes 13, ha traído un color diferente para este primer 14:

Me desperté con sus sueños en mis pupìlas.

miércoles, 11 de enero de 2017

Enero.

Lo mejor de los cafés de enero es que disuelven el pasado, siempre un poco amargos; pero con dulce sabor a futuro.

domingo, 8 de enero de 2017

OCHO

El ocho siempre fue un número que me gustó, quizás porque nací el mes ocho, o simplemente porque va después del típico siete.

El ocho es el número de la revolución, de la bola negra, el futuro y también el infinito si sabes mirarlo.

Ocho segundos son los que dura el primer beso, casi siempre seguidos de un segundo de algunos segundos más.

Ocho fueron los amores de verdad que sentí, pero nunca tuve. Empezando a los 5 con el roce del bolsillo de un chándal era suficiente; 10 con tocarle el pelo bastaba; 11 me encantaba escucharle leer en clase; 12 sentir una amistad heterosexual tan grande dio lugar a muchas confusiones; 13 el pelo azul; 15 una regleta de la luz y un roce de manos dio lugar a 4 años de contacto por whastapp; 17 el primero en todo, incluso en un parasiempre, demasiado dolor ya cicatrizado; a punto del 19, un amor luz en plena tormenta, ninguno de los dos sabemos muy bien qué nos pasó, quizás no fue tanto, quizás fue demasiado.

De esos ocho no olvido ninguno, pero tampoco los siento. Hicieron revolución en mi pecho, a todos les escribí palabras de alma... pero el viento, disfrazado de tiempo, hizo con ellas lo que le dio la gana.

Luego llegaron ocho amantes. El 1 fue considerado mi primer novio pero no era ni una cosa ni la otra, el 2 fue un golfo disfrazado de dibujos animados, el 3 fue un hombre que me prometió amor, pero era demasiado pequeña para que permitiésemos que tal cosa ocurriese pero sí pasó todo después sin llegar nunca a nada, el 4 fue un chico al que cuando besé me prometí que nunca volvería a hacerlo, el 5 fue un poeta que pasó una vez y no más, el 6 fue un italiano con el que pensé que nunca volvería a pasar nada, el 7 fue de toda la vida pero simplemente virtual, a pesar de que vivíamos en la misma calle. El 8 pudieron ser muchos, pero el chico Grease quizás merece ser mencionado.

Luego tuve muchos almantes.

Pero TE QUIEROS que son los que cuentan, caben en los ocho primeros.

Todos los anteriores, y los que no se merecen aparecer en esta lista, fueron tan intensos que casi acaban con mi mundo en más de una ocasión.

Y ahora, que es ocho de nuevo y como principio, hago recuento y me sorprendo, de todo cuanto viví y sentí, y la necesidad inminente de empezar el ocho desde cero, y dejarles a todos ellos la huella de un parasiempre que no tendrá más sentido.

Este ocho es en primera persona del singular: mí, me, conmigo.

martes, 3 de enero de 2017

Tenía pequeñas manías.

Sus manías eran fuego y revolución.
Le encantaba ir desnuda por la casa.
Contar las estrellas con frío en invierno.
Sin duda, era  poesía en cada beso y nunca dejaba un «te quiero» para después.
Estaba loca, y joder. Me volvía loca cada vez que intentaba callarla.
Se moría de cosquillas con un solo roce, pero se volvió tan fría que no existían manos que pudiesen acariciarla.
Lo más mágico era cuando se dormía en sus brazos y él intentando vestirla comenzaba una nueva revolución.
Andaba de puntillas, del revés, posando sus huellas en las nubes.
Follar solo lo hacía cuando fallaba, el sexo era otra historia de colores fluorescentes.
Ardía cuando el frío la rozaba.
Y sus manos siempre calientes se volvían frías, con él. Homeostasis de calor, era magia.
Mágica incluso ante la tristeza,
Mágica incluso ahora, casi tan desaparecida.
Camina ligera por su calle, que cada vez que la cruza tiene colores distintos, pinta las fachadas acariciando las paredes: "vas a acabar con los dedos negros".

Aún existen adultos que no entienden que hay paredes que también cantan.
Ella y sus manías.

Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...