martes, 27 de marzo de 2018
Se le llenaron los ojos de agua.
Todo lo que nunca fue todos los almantes del cementerio la visitaron la noche anterior y se enredaron con sus sábanas.
Tenía los ojos salados, al despertar, momificados los lagrimales como si fuera más fácil quedarse a ahí metida con el dolor y el pasado enredándose con sus sueños.
No sé porqué se me llenaron los ojos de agua, porqué al escribir sigue brotando agua de mí como si mis ojos fuesen manantiales.
Quizás sea que ayer escuché una frase que me vino directa: seré la amante que tendrán antes de que encuentren a otra para casarse. Seré esa anécdota que ninguno olvidará, y yo seguiré guardándolos a todos en mi Isla de los Almantes.
Cada personaje con su historia y mis dudas, a los que abandoné y los que me abandonaron. Así funciona el amor a veces se te va y otras te viene. A veces decides jugar y otras escondes la baraja donde nadie nunca más la encuentre.
No sé en qué punto me encuentro, me siento que me ahogo, siento que me falta el aire aunque me encuentre en libertad. No encuentro oxígeno que me alimente y me sacie en este instante. Me estoy volviendo azul de la asfixia que siento y no saber cómo libertarme.
No sé dónde estoy, no puedo identificar qué es lo que me ahora. Sé que tiemblan por dentro mis venas, como si tuviera un duende pataleando dentro de mi pecho.
Quiero borrarme, con una goma de borrar gigante, borrarme de estos momentos y de este sentimiento.
Necesito una goma, desaparecer en mí y encontrar el verdadero silencio.
Que este juego de naipes desaparezca de una vez y de mí no quede nada.
Pero no sé dónde encontrar una goma que borre humanos y su rastro, que no quede ni siquiera el recuerdo de la magia.
Borrarlo todo de una vez....
Que solo quede en algún lugar de la historia oral la fábula de la chica que tenía los ojos de loca.
Nada más, borrarlo todo... hasta la tristeza.
domingo, 25 de marzo de 2018
Sevilla
Sevilla fue bonita, hubo amor como solo ocurre con poetas.
Existió la magia y despedidas corazón con corazón.
Tocó crecer aprendiendo a despedirnos y llenándonos la mochila de sueños a los que nunca abandonar.
He vuelvo a mi rincón secreto, he vuelto a mis personas con mis alas en su sitio.
Y no consigo olvidar, creí que ya todo se habría acabado.
Pero aún tengo todas las postales en la maleta para entregarlas ojos a corazón.
He vuelto entera y llena de ganas de vivir.
No sé cómo explicar todo lo que me conquistó Sevilla, me traje un trocito de ella con sus poesías, su lluvia y su arte. Con la secreta esperanza de algún día volver a encontrar esa magia en esos abrazos que daban vida.
Me llevo un tatuaje de Sevilla en la mirada.
Pero he vuelto a mi sitio, y hay emociones que por mucho que intente borrarlas, desde el principio estaban dentro.
Cuando
Olvidas
Líneas
Inefables...
Siempre volvemos a los lugares donde fuimos felices.
martes, 13 de marzo de 2018
Qué tengo...
Un lobo que a veces grita, a veces llora y otras ruge.
Un lobo amansado con el tiempo, sutil mirada feroz que a veces muerde.
¿Qué tengo dentro?
Aúlla dentro de mí un ser desde hace niña. Me araña las vísceras porque hace meses que lo olvidé.
Un lobo, que ya no dejo que nadie lo acaricie ni lo bese... Se ha vuelto solitario y únicamente mira a través de mis ojos al mundo que nadie entiende.
Estoy aquí, serena y un tanto obstusa. Me pregunto porqué mi lobo llora.
Sigue llorando las noches e intenta besar a la Luna. Pero no entiende porqué está encerrado en una jaula de huesos y piel.
No entiende nada, no entiende el lenguaje de los humanos que cada vez hablan más pero dicen menos.
El lobo no entiende qué pasó con su libertad y salvajismo, no comprende cuándo lo perdió todo y se vio sumido en la obscuridad dentro de mi cuerpo.
A veces, cuando ando callada escucho sus latidos y me revuelve las vísceras, no quiere hacerme daño, quiere decirme algo...
Pero yo no sé comprenderle...
domingo, 11 de marzo de 2018
Temporal
La chica temporal, cada vez menos chica y cada vez más temporal.
Me mece el viento, lo mismo lluevo que trueno y a los minutos resurjo como un arcoiris.
La tristeza de la soledad bajo la lluvia, en las noches de estrellas me subo al cielo con ellas con el fin de mimetizarme entre la nada.
Cuando aparece el sol me vuelvo fotosintética y permanezco callada intentando llenarme de toda la luz que por la noche me falta.
Me he vuelto un ser de soledades, me desnudo y desnudo un cuerpo que ya no es el mío pero vivo en él.
Me desconozco y me coso a la piel todas las palabras que ya no pronuncio.
Tengo agua en los ojos, a veces, y no sé porqué.
Sonrío como una amapola que sabe que cada vez falta menos para que llegue la primavera...
Y cada vez habito más en este silencio hasta que termine por devorarme.
Cada vez me quedan menos palabras que añadir al ruido de los días que pasan lentos.
Y huyo persiguiendo el arcoiris, con la secreta esperanza de que el viento me vuele de una vez,
y tengan sentido estas alas enmohecidas con todo lo que tengo que hacer...
Y pierdo el tiempo,
y a veces bailo.
He aprendido a estar sola: yo que nunca creí que pudiera llegar a acostumbrarme a la oscuridad de la soledad, pero he encontrado un agujerito, una grieta en este caparazón por la que entran rayos de luz...
Llegará un día en el que amanezca libélula, por ahora solo soy parte del temporal...
...E f í m e r a...
Difícil de prever cómo amaneceré mañana.
martes, 6 de marzo de 2018
Tiempo líquido...
Vivimos como si fuésemos agua, con prisas... con la certeza de que nada permanecerá cuando amanezcamos mañana.
Vivimos líquidos... nos convertimos en el agua de la lluvia que no volverá a caer igual en este instante.
Tenemos el tiempo en un chorro de agua, parece eterno, como si fuera un manantial.
Cambiamos nuestro sabor, nuestro olor.
Nos volvemos fuertes y frágiles a la vez, no tenemos nada a lo que aferrarnos salvo a la soledad de ser nosotros mismos.
Nada será igual mañana. Todo lo que soy hoy mañana será una anécdota.
Nos abrazamos al silencio, a aceptar que el camino era diferente a como imaginábamos.
Pedimos a los atisbos de eternidad que se marchen, no vaya a ser que echen raíces entre las venas que enervan nuestros corazones.
Y vivimos como una ola solitaria que arrasa con todo, nadando los peces en ella pero sin dejar que se queden...
Nos movemos al son de las mareas, fluctuamos pero rara vez nos encontramos, y cuando nos encontramos es de forma muy breve casi preestablecida.
Giramos como si fuéramos planetas que orbitan en una misma galaxia y de vez en cuando compartimos órbitas pero por fuerza de la gravedad o de la vida acabamos alejándonos hasta que volvamos a cruzarnos, o no.
Cuando tienes la certeza de esta situación se acaba la angustia de cómo vivir... Sabemos que queremos vivir, en la introspección nos gritamos y volvemos locos intentando adivinar cuál es nuestro sino, dónde están las certezas que deberíamos tener ya... Pero vivimos de otra manera, ni mejor ni peor...
Estamos aprendiendo a vivir siendo moléculas de H2O , lo mismo nos congelamos que entramos en ebullición y vamos adaptándonos a lo que nos toca alrededor.
También buscamos la esencia, también nos buscamos, pero ya no de forma material ni social.
Buscamos la consistencia del SER que fluctúa y cambia, buscamos ser siempre los mismos aunque diferentes.
Vivimos adictos al cambio y a la emoción, pero a la vez establecemos unos pilares de vida a la hora de lanzarnos a navegar por el mundo.
Quizás simplemente no estemos en crisis, ni debamos lamentarnos por los tiempos que nos han tocado vivir, quizás sin más... estamos en un continuo...
Los de antes, ahora son hielo.
A los nuevos, el líquido les encanta y buscan la ebullición.
Quizás las juventudes sepan más de ellas mismas al reinventarse y mantenerse en ellas.
Quizás no, quizás sea todo lo contrario y vivimos en un continuo existencial.
En mi opinión personal: no me arrepiento de haber sido agua, de haber tenido que reinventarme varias veces con la certeza de que no será la última, todos estos cambios cada vez me han llevado aún más hacia mí misma.
Quizás sí es cierto que ya no aspiro a la vida que vivieron mis padres, ni mis abuelos... pero la clave considero que está en saber adaptarte a lo que te ha tocado, y VIVIR, al fin y al cabo es una experiencia personal y única.
De pequeña ya me dijeron una vez "Be Water" y a día de hoy, puedo afirmar que le hice caso.
Otra vez me dijeron "Olvídate de ti" antes de Selectividad y funcionó.
Porque vivía presa de lo preestablecido, no me dejaba fluir y siempre tenía en mente quién había sido y que tenía que actuar en consonancia de eso....
Ahora, varios años después si hiciera una fusión de esas dos frases "be water y olvídate de ti" diría que es el lema más intrínseco de mi vida, gracias a que un día me enseñaron a descubrir que existía la posibilidad de encontrarme y ser feliz, convirtiéndome en agua.
Va por ti, Belén.
G r a c i a s
Luchar contra la realidad
Estoy a un paso de volverme loca de remate. Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...