La chica temporal, cada vez menos chica y cada vez más temporal.
Me mece el viento, lo mismo lluevo que trueno y a los minutos resurjo como un arcoiris.
La tristeza de la soledad bajo la lluvia, en las noches de estrellas me subo al cielo con ellas con el fin de mimetizarme entre la nada.
Cuando aparece el sol me vuelvo fotosintética y permanezco callada intentando llenarme de toda la luz que por la noche me falta.
Me he vuelto un ser de soledades, me desnudo y desnudo un cuerpo que ya no es el mío pero vivo en él.
Me desconozco y me coso a la piel todas las palabras que ya no pronuncio.
Tengo agua en los ojos, a veces, y no sé porqué.
Sonrío como una amapola que sabe que cada vez falta menos para que llegue la primavera...
Y cada vez habito más en este silencio hasta que termine por devorarme.
Cada vez me quedan menos palabras que añadir al ruido de los días que pasan lentos.
Y huyo persiguiendo el arcoiris, con la secreta esperanza de que el viento me vuele de una vez,
y tengan sentido estas alas enmohecidas con todo lo que tengo que hacer...
Y pierdo el tiempo,
y a veces bailo.
He aprendido a estar sola: yo que nunca creí que pudiera llegar a acostumbrarme a la oscuridad de la soledad, pero he encontrado un agujerito, una grieta en este caparazón por la que entran rayos de luz...
Llegará un día en el que amanezca libélula, por ahora solo soy parte del temporal...
...E f í m e r a...
Difícil de prever cómo amaneceré mañana.
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