miércoles, 31 de mayo de 2017

Whisky con hielo.

Una chica que bebe whisky con hielo, que camina ligera pero besa lento.

El tiempo convierte en flores sus lunares.

Una mujer joven, adulta.

Que ha aprendido a decir «NO», que conduce rápido pero vive lento.

Que puede que alguna de sus manías la hiciese eterna en algún recuerdo, aunque ella se piense olvidada.

Quizás aún en su mirada algún día vuelva a desatar ese fuego que empañaba cristales y ahora levanta polvo del suelo al despedirse.

Que ya no mira atrás al marcharse. 

Que guarda todas las postales en un cajón y quema los sellos, para que no vuelen a otros cielos.

Si esa joven mujer llora, será un breve instante antes de un trago más de whisky.

Ya no se deja hilos es otros pulsos que en ella aún laten.

Deja la un sello rojo en la copa, suave beso de arte que ya no recorre cuellos.

Ahora, que ya sabe el final de todos los cuentos...

Lleva unos meses serena, sin sorpresa en su rostro.

Pero sus mejillas aún delatan que siente.

Pero para los adultos son más fáciles las despedidas.

domingo, 28 de mayo de 2017

Silencio ensordecedor...

Por primera vez estoy en un silencio ensordeceror que asusta.

Me sumo en la oscurridad, se taponan todos mis sentidos y hasta el sonido de mi respiración parece un estruendo, lento y pausado.

Silencio en la madrugada que retumba, sin palabras.

Sin nada más que añadir, silencio.

Caigo en el vacío de la oscuridad, la génesis de un todo.

Un todo por inventar de nuevo.

Silencio.

El silencio llegados a este extremo provoca miedo.

No tengo ni siquiera palabras, solo una hoja en negro para escribir con tinta de estrellas.

Hoy ni siquiera las estrellas brillan, no hay Luna que sirva de punto para estas letras.

Esta noche soy silencio, al alba seré la espuma del mar que lleve a la orrilla el naufragio de esta velada.

Silencio, una sutil muerte.

Una preciosa revolución.

martes, 23 de mayo de 2017

Toca crecer,

A veces echo de menos esa vena ilusa, romántica y mágica que llevaba por bandera.

Toca crecer, este año he llegado a la conclusión de que todas las decisiones que fui tomando me han llevado a crecer, CRECER.

Tener responsabilidades, conseguir objetivos de mujer adulta, pensar más con la cabeza y menos con el corazón.

Los últimos meses me he dedicado a pasar por hielo todas las emociones, quizás sea contraproducente. Quizás simplemente sea un catarro de adultez momentáneo; quizás simplemente siempre viví demasiado rápido.

He aprendido a cometer errores, hoy tuve un accidente con el coche a la vez que he firmado el contrato de mi primer coche, mi nuevo novio.

Aceptar un grado universitario como un mero trámite también es otra historia, renunciar a irme fuera para tomar responsabilidades. Abandonar la poesía. Trabajar de manera complementaria con los estudios...

Y sinceramente, todo son mierdas, siempre odié a los adultos, me caen mal, tienen prisas para todo y poco tiempo para las cosas importantes.

Quizás deba empezar pronto una nueva hoja en blanco, dejar de pensar tanto en mi nuevo DEBERÍA, para apostar más por el QUIERO.

No me gustan los adultos, ahora que ya no es que sea mayor de edad, sino que simplemente ya no soy tan como una niña.


La parte romántica e idílica la he plantado en una maceta, a ver si algún día salen brotes.


He aprendido mucho, quizás más que en mucho tiempo antes, en todo este real silencio he aprendido de personas que se van, personas que nunca existieron, personas que existían solo porque tú creías en ellos.

La metáfora de Los Reyes Magos en la vida adulta, hasta que de pronto ves que son los padres (que también tiene su mérito, no lo niego), me refiero a esa sensación de reaccionar, de pronto ver de pronto las cosas desde una perspectiva llana.



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Ahora que he soltado mi discurso de turbación,  he de decir que aquí sigo. Que si he de crecer intentaré hacerlo con estilo, por lo menos.

Que aún "tenemoss tiempo", que crecer no es simplemente aprender a pasar el tiempo. Crecer es no dejar nunca de buscar nuevas formas de alzar el vuelo.

Pero eso sí, solo sientes los pies cuando tocas la tierra.

Y en parte, siempre me encantó ir descalza.

He pisado una piedra, he cometido muchos errores y me he estrellado contra un poste de hierro.

Pero eso no es nada, los errores enseñan mucho más que los aciertos.

Joder, que no vamos a dejarnos morir tan pronto.

Pronto se me quitará este catarro de adultez, lo prometo.

viernes, 12 de mayo de 2017

Me dijo: «Quiero hacer algo»...

Me dijo: «quiero hacer algo... »

Los puntos suspensivos definen el silencio de dos minutos de tregua para que llegase el tranvía, que también estaba en huelga.

Y a la vez en este cuento como si la Cenicienta tuviese prisa por que llegasen las 12 antes de tiempo.

Era Luna llena, yo no lo sabía, pero siempre influye. Entonces aparecen los mismos ojos de ayer, un viaje entre culturas y varias cervezas de propina.

Aparece el quizás de nuevo, el «algo» se traduce al idioma de los besos para aquel inesperado encuentro.

¡Qué caprichosa la vida cuando dedicide inventarte!

Tras horas de intentar entender el mundo, de explicar lo simple increíblemente complejo, de entender lo complejo en la sencillez.

Entonces llega un punto que no tienes escapatoria, ni salida. Que en cierta medida tampoco quieres irte. Te quedas en ese pequeño punto anclado en la tierra, exacto para tus pies y el viento.

No se te ocurre la ligera idea de un dedal con un sabor a cerveza.

Entonces ocurre.

Inventa una noche de la nada, una aventura volando por las líneas del cielo.

Me presenta su ciudad, a la vez que me enseña cómo alguien inquilino entiende el mundo donde vivo; y yo aprendo a quererlo más.

Viajo, vuelo y me encuentro.

No soy nada más que un beso, libre  y tímida a la vez.

Soy un dedal entre las agujas del mundo.

Ese encuentro casual tan concreto en la humanidad.

Somos un instante, dos minutos, dos idiomas y un beso.
Una palabra después que no entendí, pero tan bella como el viajar.

Una bonita postal para este recuerdo.

«Quiero hacer algo...»

P.D. Algún día habrá que dejar que el azar nos lleve hasta allí. (H)

jueves, 11 de mayo de 2017

Vértebras quebradas.

Tengo las vértebras esportilladas por los cristales que tantas veces saltaron por los aires.

Tengo la voz rota por dejar que el corazón hablase demasiado.

Di muchos pasos perdida, siguiendo la línea que dejaba la estúpida excusa de quererle.

Tengo la mente fría, el corazón en una caja fuerte y demasiadas cicatrices en la mirada.

Tengo un revolución las trincheras de mis madrugadas y un quizás bajo la chistera por si llueve.

Mi piel se la lleva el viento, mientras el tiempo se enfría como un té y amarga.

De pronto aparecen unos ojos, una primera vez de muchas en la vida.

De golpe, en unos minutos surge un quizás al igual que todo el posible daño tras la catástrofe.

Entonces el té se enfría, pero no sabe amargo.  Entonces te dibujan distinta. Es solo un instante que puede que nunca más sea.

Se despierta la niña y sueña. Antes de dormir recuerda el café que dejó de ser solo y un té verde acompañado.

A veces la vida te sorprende...

Luego dejas que el viento vuele ese instante.

Pero justo antes de dormir, por arte de magia, abro una ventana... ¡y aparece!

Siguen quebradas las vértebras, sé que puedo fallar en el vuelo, pero si tengo alas son para volar.

domingo, 7 de mayo de 2017

Podría.

Podría haber cambiado el momento tras tantos instantes increíbles de revelación. De cómo podría ser todo si lo de mi mente cobrase sentido.

Tantas versiones de tantos instantes que me encantaría haberme olviddado de mí y vivido.

Tantos momentos llenos de emoción evaporada con un quizás.

Podría sí, pero no fue.

Y así nos pasó la vida.

miércoles, 3 de mayo de 2017

A tu vera, canción.

Suena esa canción desde hace meses en mi coche, desde que me regalaste una ideal discografía que nos cantaba, que cantábamos.

Nos recuerdo en aquella Galicia, hace tantos años ya pero, tan sumamente.

Pero bien sabes que siempre fui incondicional y nunca pude disfrazarme ante ti.

Estabas ahí siempre, estuve ahí siempre.

Desde el primer abrazo hasta el penúltimo, siempre.

Últimamente me congelé contigo, no quería aceptar que existiese la pequeña posibilidad de que ese capítulo ya hubiese llegado a su punto y final, por eso lo congelé. Pero entonces llegas con tu fueguito para volver a encenderme la vida, sin compasión.

Todo a lo que teníamos miedo, nos hemos tenido que enfrentar, sobre todo al peor reto de todos: C R E C E R.

Hemos crecido, pequeño amigo. Hemos crecido marcando miles de recuerdos pero no hemos dejado de cantar y jugar nunca. Inventando a cada instante mil nuevos momentos, dejando notas por los rincones para nunca perder el rastro, aunque caigamos en medio de un nuevo universo.

Hemos crecido, sí. Valientes capaces de aceptar el miedo pero siempre con un alma dispuesta a ganar cada batalla.

Nos perdemos, nos perdemos sin miedo a formar parte del tiempo. Porque hay cigarros que no se deben apagar nunca. Y si se apaga, siempre conseguimos bajar alguna estrella para encenderlo.

Vivimos sin miedo a morir, capaces de caminar por el horizonte, en la línea perpendicular que nos lleva directos a la utopía.

Nunca te lo confesé, somos dos mundos con un puente directo que los conecta, que va enlazando cada parte de nuestros caminos, que siempre caminamos juntos aunque no nos veamos. Que la amistad nunca atiende a reproches ni exigencias. Por eso te quiero, porque nunca exigiste nada, porque nunca nos pedimos nada, sin embargo siempre nos lo hemos dado todo.

Y todo es una palabra demasiado pequeña para todos estos años, pero más pequeña soy yo, casi diminuta pero, eso sí, con un matiz indestructible ya que siempre tendrás las coordenadas para encontrarme.

Ya que siempre nos encontramos.

Eterno amigo, siempre acabamos parando el tiempo, jugando a escondernos de la rutina... y a cada paso experimentar algo nuevo.

Vivimos intensamente, tanto que es como si quisiéramos morirnos de vida.

Y busco motivos para explicarte es "hubb" que tengo por ti, pero ya sabes que fui de silencios.


Pero eso sí, pase lo que pase, a tu vera aunque tú no me veas.

Ya lo decía el Principito: "Lo esencial es invisible a los ojos"

Te quiero...

Mis tachones

Guarda todos los nombres en mi libreta, una lista llena de tachones y casualidades.

Días marcados por pequeños trazos de abismos de eternidades.

Pequeños duendes que pasan la noche en mi almohada y se cuelan por mis sueños.

Al amanecer, cada mañana cojo una nueva hoja que arranco al anochecer. Y así pasan los días.

A veces se burlan de mí las casualidades, otras resuelven mis dudas y me llenan de alas.

Hace meses que no sé si me invento o me borro....  que vuelo pero no recuerdo cómo he aterrizado de nuevo entre mis sábanas deshechas.

Luego vuelven los días llenos de luz, los giros que da mi peonza que mi abuelo tan bien me enseñó a lanzar, tensando la cuerda en el aire.

Luego vuelven las luciérnagas a mis sueños y olvido todos los nombres, incluso el mío mismo.

Y es tan extraña la sensación de amar por una caprichosa corazonada de mi pecho.

Entonces ayer ya es hoy y voy y te encuentro.

Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...