jueves, 11 de mayo de 2017

Vértebras quebradas.

Tengo las vértebras esportilladas por los cristales que tantas veces saltaron por los aires.

Tengo la voz rota por dejar que el corazón hablase demasiado.

Di muchos pasos perdida, siguiendo la línea que dejaba la estúpida excusa de quererle.

Tengo la mente fría, el corazón en una caja fuerte y demasiadas cicatrices en la mirada.

Tengo un revolución las trincheras de mis madrugadas y un quizás bajo la chistera por si llueve.

Mi piel se la lleva el viento, mientras el tiempo se enfría como un té y amarga.

De pronto aparecen unos ojos, una primera vez de muchas en la vida.

De golpe, en unos minutos surge un quizás al igual que todo el posible daño tras la catástrofe.

Entonces el té se enfría, pero no sabe amargo.  Entonces te dibujan distinta. Es solo un instante que puede que nunca más sea.

Se despierta la niña y sueña. Antes de dormir recuerda el café que dejó de ser solo y un té verde acompañado.

A veces la vida te sorprende...

Luego dejas que el viento vuele ese instante.

Pero justo antes de dormir, por arte de magia, abro una ventana... ¡y aparece!

Siguen quebradas las vértebras, sé que puedo fallar en el vuelo, pero si tengo alas son para volar.

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