Suena esa canción desde hace meses en mi coche, desde que me regalaste una ideal discografía que nos cantaba, que cantábamos.
Nos recuerdo en aquella Galicia, hace tantos años ya pero, tan sumamente.
Pero bien sabes que siempre fui incondicional y nunca pude disfrazarme ante ti.
Estabas ahí siempre, estuve ahí siempre.
Desde el primer abrazo hasta el penúltimo, siempre.
Últimamente me congelé contigo, no quería aceptar que existiese la pequeña posibilidad de que ese capítulo ya hubiese llegado a su punto y final, por eso lo congelé. Pero entonces llegas con tu fueguito para volver a encenderme la vida, sin compasión.
Todo a lo que teníamos miedo, nos hemos tenido que enfrentar, sobre todo al peor reto de todos: C R E C E R.
Hemos crecido, pequeño amigo. Hemos crecido marcando miles de recuerdos pero no hemos dejado de cantar y jugar nunca. Inventando a cada instante mil nuevos momentos, dejando notas por los rincones para nunca perder el rastro, aunque caigamos en medio de un nuevo universo.
Hemos crecido, sí. Valientes capaces de aceptar el miedo pero siempre con un alma dispuesta a ganar cada batalla.
Nos perdemos, nos perdemos sin miedo a formar parte del tiempo. Porque hay cigarros que no se deben apagar nunca. Y si se apaga, siempre conseguimos bajar alguna estrella para encenderlo.
Vivimos sin miedo a morir, capaces de caminar por el horizonte, en la línea perpendicular que nos lleva directos a la utopía.
Nunca te lo confesé, somos dos mundos con un puente directo que los conecta, que va enlazando cada parte de nuestros caminos, que siempre caminamos juntos aunque no nos veamos. Que la amistad nunca atiende a reproches ni exigencias. Por eso te quiero, porque nunca exigiste nada, porque nunca nos pedimos nada, sin embargo siempre nos lo hemos dado todo.
Y todo es una palabra demasiado pequeña para todos estos años, pero más pequeña soy yo, casi diminuta pero, eso sí, con un matiz indestructible ya que siempre tendrás las coordenadas para encontrarme.
Ya que siempre nos encontramos.
Eterno amigo, siempre acabamos parando el tiempo, jugando a escondernos de la rutina... y a cada paso experimentar algo nuevo.
Vivimos intensamente, tanto que es como si quisiéramos morirnos de vida.
Y busco motivos para explicarte es "hubb" que tengo por ti, pero ya sabes que fui de silencios.
Pero eso sí, pase lo que pase, a tu vera aunque tú no me veas.
Ya lo decía el Principito: "Lo esencial es invisible a los ojos"
Te quiero...
No hay comentarios:
Publicar un comentario