miércoles, 30 de noviembre de 2016

Un momento:

Llegas en un momento, haces chas y apareces. "Como si no nos conociésemos, como si no estuviésemos vivos".

Entonces sufro la muerte más placentera en un instante, tus ojos me miran, una galaxia entera explota en mi pecho y llena de estrellas cada arteria de mi cuerpo, por las venas se desliza tu aroma, en los capilares tu risa. Cada minúscula célula de mis mil millones que me forman se ahoga por un instante de tu presencia; de encontrarte tan cabal y desconocido.

Me inundo de oxígeno de golpe para no morir... y te respiro. Tu calor, de lejos, con solo mirarte me abrasa la piel, pero no quema.

La casi muerte de un instante en el preciso momento en el que vuelves a recordarme, que dentro de mi ser habita un minúsculo universo, que nació con aquella estrella fugaz de verano, hace apenas otro instante.

Me miras, te miro y desaparezco.

Me miro, casi transparente en el reflejo de tus ojos.

Desapareces de nuevo, y yo aún intento salvarme de esta tormenta que me causa tu presencia.

Una tormenta galáctica y ruidosa, como una carcajada a plena luz de la luna.

Como caminar pisando los charcos de tu calle, intentando salpicarte con un poco de locura.

Pero entonces vuelves: tan cuerdo, tan formal... y yo, tan loca: muero, de nuevo, en un momento al ver que de nada sirvió la explosión de un universo entero, que en el mundo de los feos, fuertes y formales, eso de nada vale...
Tales que no se paran ni cinco minutos a mirar, a reír hasta que estalle el alma.

Que no puedo convencerlos a ellos también, que están ciegos de rutinas y formalidades. Que se volverían locos con un ápice de vida del universo que pueden crear dos miradas que se cruzan y se evitan.

Una hecatombe de la que nadie se libraría.

De no ser porque yo ya soy una loca readmitida en la sociedad, con la excusa de que es una niña.


-¡Já! Ingenuos todos, no tienen ni idea de la que se avecina.

Se acelera.

Joder, supongo que sé que te quiero, cada vez que te sueño.

Que si no recuerdo tus labios, sueño tus besos.

Que si divago entre las mil maneras posibles de encontrarte, al hacerlo tiembo.

Que si le pongo fecha al tiempo, llegas de golpe espantando dudas.

Que si te quiero... Quizás no sea para tanto, pero me muero al mirarte de lejos.

Entonces lo notas, y por fin vuelves. Cinco minutos eternos.

En los que al acelerarme, volví a cerciorarme de que te quiero. Aún cuando me quedo sola sin aliento.

martes, 22 de noviembre de 2016

A veces: te echo de menos

Me imagino en otros cuerpos, y no puedo.

Me dicen tus mismas palabras, y no vuelo.

A veces, te echo de menos.

Tanto, como a veces me echo de más.

Me vuelvo y me envuelvo en otra despedida.

Te nombro. Sin permitirme pronunciar tu nombre.

Te caigo.

Te sueño.

Te abrazo.

Todo de lejos... cada vez más.

Más presente este «hasta luego». Echándote de menos.

Pronto será de más.

domingo, 20 de noviembre de 2016

viernes, 18 de noviembre de 2016

Aguamarina...

Me preguntan por un color y te nombro en silencio, mi semáforo no está en rojo ni en ámbar, es azul: libre como el viento y verde: de esperanza.

No eres tú el que lo compone, pero sí eres tú el que lo inspiras.

No somos ni seremos más, seguiré conociendo, bailando y riendo.

Pero no dejaré a cualquiera probar mis besos, que ya tengo la certeza de que no serán tus labios; entonces no me merece la pena.

No quiero el calor de cinco minutos, que luego el frío quema.

Que no necesito más que a mí misma.

Mejor si es conjugada comtigo.

Que la vida es preciosa, el norte es inmenso... su otoño me recuerda a ti, la caída de las hojas mecidas sobre el suelo, como tu cuerpo sobre mi cuerpo.

El calor del sol, en el frío de mis huesos.

El viento en mi pelo, como cuando tú me inspiras hasta dentro, descifrando mi aroma.

Pintando con caricias mi lienzo.

Comencé por el aguamarina, pero lo cierto es que acabé en un te quiero, también libre.

jueves, 17 de noviembre de 2016

En la Cronosfera.

Hoy soñé que cogería el avión que estaré esperando en unos minutos en el aeropuerto.

Preguntaba si pasaríamos por la Cronosfera, si de verdad existe...

Si al viajar pararíamos el tiempo.... 

Podríamos acelerarlo o atrasarlo...

Y anoche, lo hice. 

Ahora vuelvo a volar, me pregunto qué pasará.

La transformación del amor

Me convierto en hormiga: sin nombre, negra y pequeña.

Apenas ves mis ojos cuando paso por tu puerta, a pasos rápidos para pies inquietos, para no encontrarte y de golpe me tropiezo con tu mirada.

La hormiga se convierte en hormigueo, en el vientre: cosquillas, diminutas pero voraces. 

El hormigueo se transforma en incendio: un fuego frío que quema y calienta a la vez; estrambótico.

El incendio se vuelve lluvia; caigo sobre tu mejilla en forma de gota.

La gota, se enrojece en tu piel: se evapora.

Siendo vapor me convierto en humo...

El humo en verso, el verso en tiempo...

El tiempo.....  ¿Qué vendrá después?

Quizás: el beso.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Sororidad.


Sororidad es ilusión, es empuje, es fuerza.

Sororidad es hermandad donde cualquier hombre y mujer que vibre por la igualdad cabe.

Sororidad es respeto.

Sororidad es crecer.

Somos SORORIDAD, y juntas,  de tantas edades y culturas diferentes representamos a la mujer que queremos para el futuro.

Sororidad somos una mujer de 19 años como yo o Nani, Inés, Mari Cruz, Ana,Torrano, Lola, Vicenta,  Fica, Laura, Jenny, Dayana, Dadá, Teresa, Loles, Dolores, Inma, María... y muchas más que podréis ver con esta camiseta.

Sororidad es una realidad y lucha por un fin concreto.

Somos una hermanandad que no tiene pelos en la lengua, que no se calla, que no se conforma, que camina con la frente bien alta y con cada pequeño gesto comienza una revolución.

Sororidad es una mujer con los ojos bien abiertos para mirarte, es fuerza, arranque, grito si es necesario y continuo respeto.

Sororidad tiene una educación exquisita, unos valores inmejorables, siempre aprende y crece.

Sororidad somos todas ... y todos.

Sororidad es libertad, es el principio de un sueño común.

Somos esto y mucho más.

Sororidad es una mujer preciosa, por dentro y por fuera, llena de canas (que hemos juntados todas con nuestros ños), sororidad no tiene color en su piel, porque los abarca todos. Sororidad es arrebatora y sexy, es de las locas que tienen la razón. Ella hace que nunca más vuelvas a sentirte sola...
Sororidad es real: SOMOS NOSOTRAS. 

viernes, 11 de noviembre de 2016

Cuatro.

Cuatro y no cinco...

Cuatro y no tres...

Cuatro es suficiente para darnos cuenta de estar anclados en un momento concreto...

Toca avanzar, poder querer.

Toca ser, dejar de espearar...

Toca soñar, toca hacer....

lunes, 7 de noviembre de 2016

Pintamos la casa...

Hemos pintado la casa, entre cervezas, silenciosamente incendiendo el momento un sábado, pensado que el domingo las cenizas se las llevará el viento.

Te metes en mi universo, de sangre, flujo, saliva, besos, piel, pelo, estrellas y sexo.

Entras en mi locura y provocas mi explosión en un instante con tu vivaz mordisco de deseo.

La más pura dulzura entre mis curvas.

Tus dedos en cada punto cardinal de mi ser.

Efímeros pero eternos. 

Quién lo iba a decir, que cinco años de desvententaja me darían la oportunidad de conocerte... de atraparnos tan sutilmente, intentando negarnos el caos con silencios.

Gritándonos a besos.

Juntando las coordenadas de nuestros nortes para dar exactamente con nuestro tesoro, hace años perdido sin interés en encontrarlo.

Caminar intentando no mirar atrás, intentando no seguirnos, evitando agarrarnos de la mano por si nos enamoramos.

Imantados por las casualidades de nuestra mirada.

Tan desnudos, en multitudinarios lugares.
Tan exactos, con sólo conocer nuestros nombres.

Con mis colores y tus tonalidades, senderos de sonrisas y paredes de mar; el tejado fue el techo de tu coche.

En tu portal o en el mío.

El incendio más mágico: encontrarnos de nuevo.

Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...