Hola, caballero...
Te escribo por aquí por no escribirte de nuevo, has vuelto, con esa sonrisa que pone del revés el mundo y yo cuento los pasos exactos para tenerte en frente. Pero eso no pasa, doy media vuelta intento ser fuerte evitar ser la niña en la que me convierto cuando estás cerca.
Que la historia no se acaba, que los años pasan y sigues dando la vuelta a mis circunstancias y vuelves como una anécdota a mi vida, otra navidad... Varios años después, ¿serás un espejismo? Uno de los duendecillos de papá Noel que solo vuelve para hacer magia unas veces al año y desparece...
Ojalá un café con luces navideñas, contigo.
Tienes la excusa de mi pañuelo y yo mucha vida por contarte...
¿Te cumplirás? Quizás ya ni te acuerdes de pasar por aquí, formas parte de mis almantes... Por si no te cumples, feliz Navidad... Ojalá vuelvan a regalarte nieve.
Yo he fotografiado ese instante de tu sonrisa en mi alma, pero siempre fuiste un galán y yo una anécdota con cosas de niña.
Como estas...