A veces se me olvida toda la tristeza e intensidad que ha guiado mi vida cuando brindo por ella, por la vida.
Esta vida inolvidable que atesoro, que vivo con cada poro de mi piel.
Me quiero, con algunos "peros" que me estoy encargando de diluir. Para quererme sin peros, con todo.
Para por encima de todo no soltarme, no dejarme vencer y no dar pasos atrás hasta perderme.
Lo estoy haciendo bien, hay veces que dudo hasta dónde me están llevando mis pies, pero luego cuando miro las visitas de mi vida me encanta lo chula que es.
Me gusta todo lo que veo cuando me miro de verdad. Cada vez me escucho mejor y el dolor ya no cala hasta los huesos.
Soy valiente y estoy en el camino correcto en dirección a cada uno de mis sueños.
No he dejado de encontrar estrellas fugaces y vivir la magia sin trucos.
Y cada vez soy más verdad y el dolor se transforma en vida.
Mis miedos me acompañan y aún nos estamos conociendo, pero ya no me guían.
La tristeza viene de paso, pero ya no para quedarse a vivir.
Y en las casi 100 estaciones de mi vida he vuelto a florecer, brillar, soltar y conectar con la sustancia de la vida.
Y sigo aquí, con algunos silencios que cada vez se transforman antes en libertad
Qué maravilla aprender a ser mi aliada en vez de una jodida enemiga.
Qué bien lo estás haciendo, querida mía.
Qué bonita está quedando esta vida.
Lo estamos haciendo muy bien.
Sigue dando pasos sin soltarte, descubriremos nuevos lugares en esta vida inolvidable.
Del mundo y cada uno de tus espacios.