Vuelvo a las misivas sin destinatario, y al decir eso se me estruja el alma al recordar aquellos correos electrónicos que me paralizaban la vida y no me dejaban avanzar ni ser feliz.
Se acerca otro fin de verano, comienzo a preparar una fiesta que a veces no sé si tengo ganas de hacer porque he vuelto a desconectarme de mi ilusión cada vez que aparece el miedo.
No dejo de ser cíclica ni de verme a veces de refilón en mi vida, cada vez que al intentar mantenerlo todo bajo control me desconecto sobre todo de mí.
Tantas veces desaparecieron, dejé ir o me dejaron marchar... En todas esas veces donde yo ya no estaba en el papel principal de mi vida.
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