sábado, 26 de agosto de 2017

Dama obscura

Sin cura, toda locura.

Viste de luto, la única manera de no sentirse un Arlequín en Semana Santa.

Se pinta de negro y en cada esquina de su laberinto aguarda un rincón secreto que solo pocos conocieron, quizás ya nadie.

Mujer de negro, entera. Por dentro, todos los colores del arcoiris pero hace meses que ya no salen.

La única luz, la de sus pupilas que nunca se apagan. Llena de silencios y de amaneceres, una una mujer suspiro.

Lo que nunca volverá a ser, se viste de negro en pleno agosto, como si fuese de luto. Llorando la pérdida de la esencia de la magia a la vez que ríe sin saber por qué ante su presencia.

Mujer espada, con doble filo en la lengua que desangra e hiere cuando solo intenga ser mujer caricia.

Mujer empedernida, con la valentía de todo ser humano entre sus piernas.

Mujer hombre, mujer incendio, mujer entera.

Mujer de negro, ya que es la única forma de ser todas las mujeres del mundo.

Mujer desnuda, la que tuviste entre tus brazos.

Mujer que recuerda, que no olvida.

Mujer presente, que sigue escribiendo aún cuando todo muere.

Mujer silencio, la de estos versos.

Mujer soñadora, la que te nombra.

Mujer olvido, la que nunca vuelve.

Mujer océano, la que naufraga hasta encontrarte.

Dama obscura, la que cuando no puedes ver nada enciende tu mundo con su ser.

Mujer incendio.

Mujer leal, la que prometió que nunca dejaría de ser mujer. De ser suya.

Mujer pájaro, la que vuela a otros cielos.

Mujer que existe, que es ser, que soy.

Mujer melancolía, mujer azul.

lunes, 21 de agosto de 2017

Bañándome en sus ojos.

Nos jugamos la vida y los labios en este día. Yo de espaldas al mar bañándome en tus ojos verdes.

Tú, casi increíble, eterno en los míos. Ojalá poder escribir en ese instante un parasiempre. Mi piel, tu piel, el simple roce.

Besos, más besos. Todos los de el mundo entero.

Todo lo que siempre soñé en un día. Aún creo que despertaré mañana. Quedan unos fotogramas por el corazón, otros en mi baúl secreto en los que me veo ahí, en tus ojos, bañándome en ese cielo.

El secreto para no pensar en nada más, el tiempo rompiendo con la fiereza de las olas.

Una vuelta de tuerca a la vida. Volar en un abrazo y quedarme ahí, quieta, sin nada más.

Cantar mi banda sonora ida y vuelta, que cada canción te guste más... la calma.

La calma de un amor libre, de llevar años en este juego, de poder estar eones sin encontrarnos y volver al mismo punto en el que se quedaron nuestros corazones.

Me gusta así, me encanta así. Es precioso así.

La belleza más pura en un alma ligera, mis labios risueños que se derriten cuando me besas.

No sabes nada, dios griego.

Pero te juro, que hoy el mar estaba en huelga pero eso sí, no hay mejor baño que el de tu mirada.

Un brindis por vivir, un homenaje a sentirnos vivos.

domingo, 13 de agosto de 2017

Lluvia de estrellas.

Ya no es la magia, ni la inocencia de hace años ni el último verano.

Hace más frío por aquí, se cuela hasta en el alma la escarcha.

Navego por un cielo estrellado sin luz, me llega un aroma a un nuevo «él», fugaz.

Fugaz como yo me convertí desde hace tiempo. Más fría, más mujer.

Capaz de decir lo que siente y capaz de decir no. Algo que nunca imaginé que aprendería. Hoy pienso que hace dos años que un otro él volvía, quizás el más fuerte de todos... el que nunca supo irse del todo hasta que un día de pronto en mi ventana solo quedaron sus cenizas.

Hoy sé que si vuelve, será un NO.

Que tengo todos los Síes en otros ojos, que no dudo aunque tiemble.

Que ya no quiero que ningún fantasma me encuentre.

Qué genial pedir eternidades, pero es mejor pedir presentes.

Pedirme aquí, a una estrella. Y ser yo la que se queda en mí para siempre.

lunes, 7 de agosto de 2017

Cráteres.

Gris plata por el suelo, el brillo de todas las estrellas fugaces de mi vida dibujando estelas en el viento.

Sentada, en una inmensa luna me baño de sus historias, me enamoro con los enamorados, sufro con todos los que amaron tenerla de farol.

Me levanto, camino por sus cráteres que no son más que balazos fallidos de Cupido, de historias que se envenenaron y meteoritos de besos que cayeron con tal fuerza que extinguieron todos los miedos.

Aún no sé muy bien cómo he llegado hasta aquí, veo luces diminutas de millones de personas que estarán deshaciendo y haciendo el amor, descubriendo la vida o acabándola.

Desde aquí todo se ve diferente, somos seres ínfimos, íntimos y únicos, pero parecemos de lejos todos iguales.

Y aquí están cada uno de aquellos que por instante fueron eternos.

Sigo caminando, llego hasta un bosque en medio de la Luna. Un bosque con lianas que dibujan versos y música que resucita a la vida.

Camino lenta, me abrazo a los troncos de los árboles de diamante negro que cubren su rostro oculto.

Que protegen la belleza y no dejan que se filtre ni un ápice de su verdad. Un bosque incógnita que se siente como eterno.

Y yo me quedo aquí, en este lugar tan pequeño como tu pulgar. Me quedo entendiendo por fin que al igual que la Luna es la que provoca las mareas, es wl amor lo que nos atrae y nos mueve.

Es el arma más letal de la historia es el amor. El que nos empuja, nos atrae y nos mueve.

Por eso el amor tiene todas las respuestas y muy pocas preguntas. Por eso yo me quedo aquí a vivir, hasta el día que me muera, entonces seré como el dulce polvo de la luna, el elixir decls vida.

martes, 1 de agosto de 2017

Ojos negros.

Aún tengo su mirada clavada en mi alma.  Como si una noche sin estrellas me devorase, como si se hiciese de pronto la luz en el túnel oscuro de su mirada.

Estoy ahí, detenida. Intentando disimular el poder que emana en mí con esa fuerza que tiene al descubrirme con esa mirada limpia. 

Los ojos de un ser que prefiere escuchar, que adora mirar. Tengo poco que decir para intentar explicar todo lo que me han descubierto en un par de instantes esos ojos. 

Los llevo clavados en fondo de mi ser, intento esconderme para que no me descubra tan desnuda de piel, tan entera de alma.

Me siento niña, vuelve la magia, aparece una sutil chispa, sin trucos, sin dejarnos ciegos. El cómo un simple juego de cartas puede convertirse en la mejor manera de retarnos a vivir. 

Me encantaría leer todo lo que tiene esa mirada, intentar llenar de silencios todas estas palabras. Con la simple eternidad que sentí tras después de tanto tiempo re-conocerte. 


Quizás solo fue una mirada, quizás aún esté demasiado torpe con esto de las palabras. Quizás no sea el momento de decir nada y dejar que lleves sostenida, como un acorde,  mi mirada en el atardecer.

Quizás solamente pasó ese instante, quizás nunca más vuelvas a traerme hasta aquí. 

¿Ahora entiendes de qué iba todo esto de "las palabras de aquel silencio"?

He intentado explicarlo, pero no puedo. 

Aún no te di las gracias. Aún no he encontrado la ecuación que explique cómo se encienden mis mejillas. 

Por eso me escondo en el fuego, me sumerjo en el océano y me convierto en aire. 

Intentando que no vuelvan a descubrirme, pero deseando en el fondo de mi ser la siguiente oportunidad para volver a mirarnos. 

Jugábamos a la victorias, lo interesante estuvo al apostar. 

Fue un despertar al atardecer.

Todo sentío.


Luchar contra la realidad

 Estoy a un paso de volverme loca de remate.  Las cosas que no encajan, los mensajes que no terminan de ser resueltos, las dudas infinitas. ...