jueves, 17 de noviembre de 2016

La transformación del amor

Me convierto en hormiga: sin nombre, negra y pequeña.

Apenas ves mis ojos cuando paso por tu puerta, a pasos rápidos para pies inquietos, para no encontrarte y de golpe me tropiezo con tu mirada.

La hormiga se convierte en hormigueo, en el vientre: cosquillas, diminutas pero voraces. 

El hormigueo se transforma en incendio: un fuego frío que quema y calienta a la vez; estrambótico.

El incendio se vuelve lluvia; caigo sobre tu mejilla en forma de gota.

La gota, se enrojece en tu piel: se evapora.

Siendo vapor me convierto en humo...

El humo en verso, el verso en tiempo...

El tiempo.....  ¿Qué vendrá después?

Quizás: el beso.

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