El vendaval salvaje amenaza con apagar mi vela.
Lo que queda del recuerdo, los ojalás de la vida, se me vuelan.
Me vuelan.
Intento abrazarme a alguna certeza, pero no las tengo. Estoy vacía, de palabras y de certezas.
No sé qué más podría añadir a este instante, sé que respiro, que estoy serena aunque el vendaval me desvele tu nombre.
Volaste, como vuelan las estrellas.
Y yo no soy más que lo aue un día fui; una anécdota emborronada por las palabras.
Los recuerdos que se declaran en guerra, palabras consumidas por la llama del tiempo.
Palabras que ya no son nada.
Y yo...
viva,
solo soy temporal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario