lunes, 5 de febrero de 2018

hoy no queda nada de ti.

Ayer fuiste un espejismo, yo: la que sufre.

La que se queda embobada bajo la lluvia y al llover se llueve ella.

Ayer creí reconocerte, pero hoy... apenas éramos dos títeres que cada uno olvidó el diálogo, guión e historia.

Seguiré aprendiendo a despedirme, soltándolo todo de golpe hasta olvidarte ...

Seguiré en mi línea curva, en mis montañas rusas, pero no quedarán de ti más que el tizne de la despedida, de lo que nunca fue.

Hoy ya no estabas, ayer fuiste un espejismo.

Hoy, vuelvo a los círculos donde me resistía a olvidar. Pero he roto el círculo, lo he cortado con los dientes y lo he estirado, como quien estira los brazos al despertarse... dispuesta a seguir su línea recta hasta que acabe, pero sin volver a empezar.

De aquí a poco acabaré tu línea ... la de la despedida.

El dolor que reside en el fondo de una ilusa que creía poder sentir sin el riesgo de doler.

Y sí, seré sincera: duele.

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