Hoy le tocó el día a la decepción, las personas que se van, las que creías conocer. Amistades que nunca volvieron para aquel café.
Me pregunto cuántas veces habré decepcionado, esas palabras que se hacen un nudo en la garganta pero que la decepción hace que tragues saliva y continúes tus pasos.
Una mirada que decía un ojalá y un silencio que pesaba como una losa sobre el instante.
Cuántas veces nos habrán decepcionado que ya hemos dejado de contarlas, simplemente dejamos ir, avanzamos en otra dirección y esperamos que la próxima vez duela menos.
Tenemos la esperanza de que para la próxima vez no sea demasiado tarde como para que nos hagan daño, tenemos la falsa fe en que esa vez será la última.
Pero somos humanos, y por ende sentimos, y por ende olvidamos.... y por tanto nos volvemos a lanzar al vacío de la confianza con la certeza de que esta vez no pasará, pero pasa.
No podemos controlar quién nos va a decepcionar, no somos videntes para evitarlo.
Pasará como pasa la vida y seguiremos en el bucle de emociones haciéndonos cada vez más fuertes hasta que llegue un día en el que aceptemos la decepción como una realidad, algo que tenía que pasar y que nos enseña.
Una decepción que nos empuja a seguir adelante, a no mirar atrás y a ser valientes de vivir sin miedo a que nos decepcionen, con la certeza de que NO nos estamos decepcionando a nosotros mismos.
Gracias por enseñarme tanto, amiga.
~S~
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