domingo, 8 de abril de 2018

El dedo que apunta a un beso.

Ha vuelto a pasar, un dedo que apunta a un beso... Hace años que no pasaba, la última vez que ocurrió fue mi dedo, fue el que señalaba.

Pero esta vez no, esta vez fue otro dedo, una señal para mí. Dos besos, dos dedos. Estúpidos adolescentes que han vuelto.

Joder.

Me pongo nerviosa, me convierto en azul y desaparezco.

Me han encontrado, han encontrado a que aquella niña que enseñaba con los dedos los lugares donde se escondía un beso.

El beso de Wendy...

La chica que prefiere desaparecer a Nunca Jamás antes de que un guerrero, la encuentre.

Porque frente a él no controla, es capaz de girarla sin darse cuenta y le encuentra las cosquillas de la mente sin avisar.

Y en secreto espera que vuelva a ocurrir... Pero en silencio mantiene que está prohibida esa señal.

Es como decir... Voy a entrar en tu alma...

Es como por un momento desear que el fuego arrase con todo antes de que el dedo apunte al beso.

Antes de que nos volvamos a encontrar en destinos que creíamos equivocados.

En el momento concreto y carcajada perfecta.

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