Cómo explicar una tristeza de la que lo único que sabes es que es de color azul.
Tristeza que viene con el enfado de estar triste, de no saber su nombre... tristeza.
Tristeza de los días que pasan demasiado rápido y sin sentido.
Tristeza de no sentirme dueña de mi tiempo, de mi momento.
Triste, es lo único que sé que estoy.
Un nudo en la garganta demasiado fuerte que acaba por hacer saltar mis lágrimas cada cinco minutos.
Todas las lágrimas que en los últimos meses no solté.
Triste por los veranos que no fueron.
Por las personas que no estuvieron, por los días que no serán.
Estoy triste y no me permito estarlo... por eso acabo aún más triste...
Porque por mocho que lo intente no sé explicar el porqué ni encontrar los motivos que lo avalen.
Estoy que ni siquiera me siento en mí, como si fuera una extraña que solo necesita dormir.
Ni siquiera comer, dormir y dormir... hasta que llegue un nuevo día.
Dormir hasta desaparecer.
Lo único que siento de mí es esa parte azul, azul intensa como el mar, como la tristeza.
Hoy solo veo colores azules. mis sábanas, mis vaqueros, mis uñas, mi bolso, mis ceniceros, mis pañuelos... mi piel.
No me molesta que de pronto mi mundo se haya convertido en una escala es azules...
Tarde o temprano tenía que llegar un día, saldrá el sol, como siempre sale... y yo seguiré azul aunque mi mundo vuelva a ser de colores y con carmín sea capaz de disfrazarlo.
Estoy bien, simplemente es un día azul...
Abrazo esa tristeza.... me convierto en azul y desaparezco...
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