lunes, 14 de mayo de 2018

Besos con permiso

"Puede que llegue un día en el que mis besos sean con permiso y sin perdón."

Nos llenamos de otras personas sin pedir permiso, sin dar explicaciones damos y nos entregamos, y está bien...

Pero cuando te entregas, el perdón se olvida cuando lo has conseguido todo, cuando te has llenado de otra persona ya no merece la pena dejar cinco minutos para ni siquiera decir "oye, contigo sentí". 

Nadie admite casi nunca que siente. Parece que nos avergonzamos de que algo nuevo crezca dentro y nos haga sentir vulnerables, desaparecemos como si fuésemos fantasmas. 

Y tenemos la excusa de protegernos con el "se daba por hecho, porque no dije lo contrario". 

Vivimos mucho, pero bien es cierto que no dejamos de llenarnos de vacío. 

Sostenemos entre nuestras manos un trozo de ser y luego preferimos lanzarlo a un precipicio llamado Olvido, obviando que esas personas ahí sintieron, que los dos dos fuimos partícipes de la emoción que nos hizo presos por un instante del momento. 

Bautizamos a las personas con otros nombres, con el fin de que su verdadero nunca exista en nuestras vidas y nos creemos fugaces como las estrellas con la certeza de que, como mucho, solo una persona pudo vernos, uno de los dos.

Nos hemos robado los besos que ya no nos quedan, disfrazamos de verdad la mentira de la certeza que te dice desde dentro que no todo lo que crees es cierto.

Y nos creemos invulnerables a los sentimientos bajo corazas de frialdad y argumentos que se desmienten con la mirada, y está bien.

Es lo que nos toca vivir en este momento y no podemos hacer nada para remediarlo, aceptar la realidad de la decisión candente de fuego frío que nos congela.

Aceptar, que hemos decido vivir a medias, que el miedo es nuestro mejor sayo y nos maquillamos de valientes.

Pero con la emoción el maquillaje se corre, y asoman las verdades como la carcajada de la cosquilla, esa que te encuentra de golpe y te hace sentir vivo.

Vivimos así, y está bien.

Somos nosotros los que lo hemos decidido, pero yo ya me cansé del juego de los besos esos que te encuentran y te desbaratan la vida.

Ahora: los besos con permiso y sin perdón.

No inoportunes mi esencia con tus miedos.

No pidas perdón a mis sentimientos con mentiras.

Ya no creo que esa decisión tomada fuera la acertada; estamos sintiendo.

Esta es mi certeza: aquí siento. ¿Y tú?

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