Ahora mismo, dos gatos se están peleando en la calle. Mientras nosotros miramos en silencio las discontinuidades del momento.
Paralelos en vida y en caminos, sin rumbo fijo ni sosiego para poder mirarnos a la cara.
Maullamos a alguna luna incandescente que nos ha dado la espalda por tener tanta prisa, tantas lunas.
Vivimos como gatos, que duermen en los parques donde nosotros, una vez, nos creímos eternos.
Alguien grita en la puerta de ese bar donde alguna vez cruzábamos vida, parecen felices... Pero están ebrios del momento sin importarles realmente la trasciendencia de los hechos, que hoy se miran, que mañana se habrán olvidado.
Y aquí estoy, con el freno de mano echado ante tanto ruido vacío de palabras... Sin llegar a recordar el día que vendimos la cobardía por un penique...
Y aquí estoy, un tanto perdida dentro de mis adentros, que algo me dice que tiene sentido... Que no todo puede ser real....
Que aún quedan algunos de los que no se han rendido, comienza la revolución en este momento...
Los gatos se enlazan, los del bar han comenzado a hablar serenos sobre sus motivos....
Y yo he arrancado el motor de nuevo, el semáforo está en verde... Puedo pisar de nuevo el acelerador de los sentimientos... Tengo el seguro a todo riesgo, seguro que en el taller, si me rompo, tienen repuesto.
Vamos allá.
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