domingo, 23 de septiembre de 2018

Galicia...

Llevo meses bloqueada, como si me faltase una parte de mí. Estoy serena, aprendí a despedirme...

Aprendí que el amor que te encuentra ya sea en Galicia o mi hogar siempre vuela.

No soy dueña del viento que me roza ni del sexo, la pasión y las lágrimas ajenas que corrían por mi cuello.

Soy mujer fácil de encontrar pero difícil de poseer.

Porque de tanto como perdí cada vez soy más mía.

Ya no está la ilusión desmedida, ni el corazón latiendo a mil hasta en las sienes.

Me decepcionaron y me dolieron tantas veces que ahora solo necesito tiempo.

Dejar a un lado lo que sucedió en Galicia y reinventarme.

Guardar el recuerdo para que no digan que fue un farol... Y seguir...

Caminando hacia delante, porque por muchos que me sientan pocos me encuentran...

Que sé dónde está cads lugar, pero me olvidé de cómo volver, a ser ess niñs ilusa llena de magia y efectos especiales.

Estoy viva, estoy bien.

Pero nada es singular... Siento el poder de la magia pero ya no me traspasa...

Ojalá alguien que no conozca mis trucos, que no se quede con el incendio de la piel.

Que estoy hasta las tracas de grilletes y realidad.

Que no hay más emoción que el sabor amargo de una despedida en un dulce beso que ojalá fuera eterno.

Ya no puedo creer...

Solo crecer... Y últimamente eso es lo que intento.

Me siento libre, pero me falto en los versos.

No entiendo nada, y me digo entre dientes que solo fue un beso.

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