jueves, 23 de noviembre de 2017

De golpe un día decides quererte.

 Llevas toda la semana sin ducharte, te pintas la raya de los ojos con el perfilador de labios por toda la pereza que conlleva en tu propio ser buscar cualquier cosa que no sea un café con canela.

Sin embargo, hoy dejé de esperar al café para empezar a ser persona. De vivir media vida esperando todo lo que queda por llegar.

Hoy he hecho meteoritos con las cartas que no envié y las lancé a la canasta del olvido; lo peor: que acerté. Lo mejor: me sentí libre.

Hoy he decidido dejarme las ojeras en la cama y las sábanas las pesadillas bien hechas.

Hoy me pinté los labios de versos.

Y la mirada de retos.

He llenado mi reloj de arena de sueños y el tiempo ahora corre más ligero.

Le he puesto canela a mis uñas y toque de limón a la piel, que la canela activa y el limón cura.

He llenado mi cuerpo de agua limpia, para activar en mi ser las mareas.

Y he bautizado de olvido las esperas y el dolor de recuerdo.

Y de pronto un día te conviertes en postal... y dejas a un lado todo lo que viviste.

Decides dejar las maletas deshechas y sin bolso que pese... Te marchas a retar al mundo y a volar.




Y  de lo que un día llegaste a ser solo queda el recuerdo de tu nombre.

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